Austeridad dogmática

Recientemente la palabra crecimiento se abre paso en Bruselas. Curiosamente, con un supuesto plan Marshall del que ya se habló en la cumbre extraordinaria de julio pasado y que la Comisión Europea puso por escrito en octubre, hace seis meses. El plan está bien diseñado y propone recapitalizar al Banco Europeo de Inversiones para permitirle financiar proyectos de infraestructuras por valor de 200.000 millones de euros, el 2% del PIB de la eurozona. El dinero saldría del fondo de ayuda, por lo que si se concentrase en los países con salida de capitales foráneos -caso en el que nos encontramos los españoles y los italianos- supondría un 7% del PIB del área afectada. Esto superaría el plan que aprobó Obama en el 2009 y que fue clave para la recuperación de EEUU.

El problema, por lo tanto, no está tanto en Bruselas -aunque el comisario Rehn es más talibán pro austeridad que los propios alemanes- como en Berlín y en París. Angela Merkel ha hecho de la austeridad su bandera y predica que es el único camino para que Europa recupere la senda del crecimiento sostenido. La doctrina no es solo merkeliana. Cameron, Sarkozy… también la defienden, y la sociedad europea les dio legitimidad y la mayoría en las últimas elecciones al Parlamento Europeo.

La economía es una ciencia empírica, pero es complicado encontrar experimentos homogéneos para comparar políticas. Sin embargo, esta crisis nos ha ofrecido uno. La Gran Recesión fue sincronizada y la mayoría de países entraron a la vez en ella, pero desde el 2009 la recuperación ha sido dispar y las políticas económicas han sido muy diferentes en EEUU y la eurozona, lo que permite la comparación de sus efectos.

Europa precipitó la consolidación fiscal a principios del 2010 a pesar de haber metido la mitad de estímulo que EEUU en el 2008 para salir de la recesión, mientras que EEUU ha seguido renovando los planes de estímulo fiscal. El BCE ha sido muy reacio a intervenir y solo lo ha hecho cuando los mercados estaban al borde del colapso. Incluso se permitió el lujo de subir los tipos de interés en julio del 2011, con lo que cometió el mismo error que en julio del 2008 y anticipó la recesión. La Reserva Federal estadounidense ha mantenido sus tipos al 0% y ha ido renovando sus políticas cuantitativas.

Tras dos años de experimento, ¿cuál ha sido el resultado? EEUU ha crecido el doble que Europa, su inflación ha aumentado también el doble y su tasa de paro ha disminuido hasta el 8,5%, mientras que en Europa ha aumentado y ha superado el 10%. En EEUU, varios estados, entre ellos California y Florida, pincharon su burbuja inmobiliaria, y California incumplió sus pagos y creó su propia moneda, lo que en Argentina denominaron patacones. Por lo tanto, la crisis del euro no es la causa de los problemas de Europa, sino el resultado de los errores de política económica cometidos. Tampoco es válido el argumento de la mayor rigidez de los mercados de trabajo europeos y de los problemas de movilidad del trabajo entre países. En EEUU la tasa de paro aumentó con la misma intensidad en los estados que no habían tenido burbuja inmobiliaria, lo que confirma que la causa del aumento del desempleo era un desplome de la demanda provocado por una intensa crisis bancaria y la restricción de crédito.

Pero seguramente el resultado más espectacular del experimento es lo que ha ocurrido con las finanzas públicas. Sin subir los impuestos y congelando el gasto público, EEUU ha conseguido aumentar los ingresos fiscales un 12% y ha reducido el déficit cuatro puntos porcentuales del PIB. Subiendo los impuestos y recortando el gasto, Europa ha conseguido un aumento de los ingresos del 6% y una reducción del déficit de dos puntos del PIB.

La economía es un medio. El fin es aumentar el bienestar de los ciudadanos, o al menos minimizar el malestar que genera la escasez. En EEUU, la política económica evitó en el 2008 una depresión y tasas de paro del doble de las actuales y ha permitido una recuperación que mejora la confianza de sus ciudadanos, que por eso se compran coches. Europa fue un viajero gratuito en el 2008 y sus políticas equivocadas mantienen a los ciudadanos en depresión y por eso caen las ventas de coches, incluso en Alemania y Francia. Para colmo, los europeos tenemos que ver cómo los americanos, sin sufrimientos absurdos ni contaminación ideológica, han conseguido reducir su déficit público el doble que nosotros.

Por fortuna, la democracia resuelve estos problemas. Sarkozy parece que será el primer líder devorado por la austeridad y que la siguiente será Angela Merkel. La semana que viene hay elecciones en Renania y la CDU volverá a caer, y los liberales, con los que gobierna, comprobarán su posible desaparición como partido. En mayo del 2005, el desplome del SPD en Renania forzó al canciller Schröder a anticipar las elecciones generales.

Dos citas de Keynes: «El poder es de las ideas, no de los intereses creados», y «Cuando piensas que va a pasar lo inevitable, sucede lo imprevisto». Otras políticas son posibles, pero hace falta cambiar las ideas. Y las ideas son libres, pero los hechos son únicos.

José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney.

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