Abel Veiga Copo

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Corría el año 2001, el año donde el mundo cambió, aunque no sabemos si para mejor o para peor, cuando los talibanes volaban la cabeza gigantesca de uno de los dos Budas. Fue en Bamiyán. Abrió titulares. Incredulidad y críticas a nivel internacional. Poco importaba quizá para muchos lo que hacían y dejaban de hacer los talibanes aplicando la sharía. El radicalismo más visceral y virulento. Tampoco importaban los señores de la guerra. Entre ellos se repartían el país con su rico subsuelo y también con el opio. Nadie en principio interesó ni reparó, después de la invasión soviética y el desastre a la misma si bien se cobró decenas de miles de vidas.…  Seguir leyendo »

Le llamó el teatro de la palabra, el espacio donde lo más acendrado del separatismo catalán increpaba y tachaba, sin embargo, las palabras del presidente. Este no se inmutó, musitó palabras atropelladas de adherencias hacia la concordia y el espíritu constitucional precisamente cuando muchos niegan absolutamente tanto ese mismo espíritu como la Constitución que les ha dado la mayor dosis de autonomía y libertad que las regiones han conocido en su historia. La partitura que se ha empeñado en escribir busca afinaduras que no llegarán. Es un juego de todo o nada. Un enrevesado juego de suma cero que solo genera fricciones, desencuentros y demasiadas, tal vez, frivolidades que no ayudan a cohesionar un país que a algunos molesta.…  Seguir leyendo »

En medio de la noche indolora, un lamento que nadie pudo escuchar. En medio de la frialdad del océano, un mar inhóspito y cobarde al mismo tiempo. En medio de la oscuridad mortuoria, a un kilómetro de las entrañas más insondables de la miseria del ser humano, un padre presuntamente arroja al precipicio del desgarro más cruel -el asesinato de dos hijos, de dos pequeñas inocentes- la vida sesgada y arrebatada por la crueldad más desnuda. Dos seres diminutos, llenos de vida, son arrojados de la inocencia más pura por un padre a una mar insensible y pasiva. Devastada una familia, una madre que pierde sin duda a los dos seres que más quería.…  Seguir leyendo »

Aferrada a un pequeño hilo de vida. Nabody apenas resistió cinco días. La mar la devoró sin que ninguno lo hubiésemos sabido. Incluso antes de nacer. La mar de la miseria, de la pobreza, incluso de los sueños. Acaso, ¿quién ha dicho o sentenciado que un niño no pueda tener sueños? Y entonces ¿quién se los roba y por qué?

Sí, claro que sí, la vida es cruel, injusta. Injustamente cruel. Un bebé de 24 meses muere a pesar de haber sido reanimado en una lucha titánica por enfermeros de Cruz Roja por aferrarle a la vida durante unos días. No puede haber mayor desolación, angustia, incluso rabia.…  Seguir leyendo »

Crispa que algo queda, o eso deben pensar y creer a pies juntillas los aduladores de los mediocres sin discurso ni liderazgo que hacen del insulto procaz, política, de la media verdad, arte, y del dislate, parodia absoluta. Terrible la deriva que ha adoptado complaciente y arrogantemente la política española. Precisamente en el momento más trágico y donde más hacían falta los liderazgos, estos se han diluido como un azucarillo al calor de un café magro. Tedioso, falaz e incluso mezquino. No nos merecemos la coreografía que se ha orquestado, desde muchos lados. Aunque hay alguna que otra excepción.

¿Donde está esta abúlica sociedad civil que se deja manipular fácilmente y sigue acrítica y resignada, escondida o harta?…  Seguir leyendo »

En Conversación en la Catedral, la tercera novela del hoy nobel Vargas Llosa, hay una pregunta elíptica y trasladable a cualquier país y situación, "¿Cuándo se jodió el Perú?”. Llevemos este interrogante a Venezuela: ¿cuándo y por quién se jodió Venezuela? Perdone amable lector por los vocablos, pero en la convulsión que vive el país, asomado al abismo y en frente de un precipicio de proporciones inauditas, no se nos ocurre mejor interpelación.

La demagogia, la vaciedad intelectual de esa suerte destructiva en que se ha convertido la filosofía chavista está conduciendo al país al vértice mismo de la confrontación social y política.…  Seguir leyendo »

Lealtad en política, lealtad política, lealtad a un país. Pero, ¿debe la lealtad abrazar también el ideario de un partido en todos sus extremos? ¿Qué entendemos por lealtad? ¿qué es, qué significa? Lealtad no significa imposición ni acriticismo. Lealtad no exige una comunión de ideas indefectible. Exige respeto, tolerancia. Principios y axiomas. El silencio no es un arma explícita de la lealtad, sí una manifestación. Lealtad y democracia pueden y deben convivir. Pero esta está por encima de aquella. El politólogo británico David Held nos ofreció hasta once modelos de democracia. Hoy la democracia parece secuestrada por los partidos, y si esta premisa es válida, ¿por qué y como lo hemos consentido?…  Seguir leyendo »

El tacticismo ha comenzado. Tensión de nuevo en la península coreana, tensión en el paralelo 38 el más militarizado del planeta. Música insonora de una partitura pentagrameada a la perfección. La escalada verbal y estratégica se ha instalado en el régimen comunista coreano. Corea del Sur se toma en serio la amenaza. No tiene por qué no hacerlo. Estados Unidos también. Aguardan el siguiente movimiento en una ya larga y cansina partida de ajedrez.

Entre paralelos, cada uno mueve sus peones. Hace sólo unos días norteamericanos y coreanos del sur llevaban a cabo ejercicios militares conjuntos, incluidos bombarderos nucleares estadounidenses. En el norte, hundido en el abismo de la miseria tanto humana como material, las pruebas nucleares y algunos ensayos más animan in crescendo las pretensiones simplistas de un joven inexperto y aupado sucesoriamente al poder y que necesita, rehén de la gerontocracia militar y del partido, afianzar aquel y demostrar al mundo el ímpetu y la bravuconada belicista como antaño hicieron su padre y su abuelo.…  Seguir leyendo »

A comienzos del pasado noviembre, tras la cena que cerró un congreso, un joven politólogo belga, hijo de polaco y albanesa, hizo un brillante análisis improvisado pronosticando por qué Bélgica no se iba a romper en dos mitades. En resumen: porque hubiera resultado ruinoso, tanto para flamencos como para valones. Mejor seguir juntos, aunque fuera espalda contra espalda que embarcarse en un divorcio que, entre otras cosas, hubiera implicado la renegociación para la entrada en la UE de las nuevas entidades estatales. Una reciente encuesta, según la cual los belgas estaban cansados de los estériles tiras y aflojas de sus políticos, respaldó el razonamiento del joven analista.…  Seguir leyendo »