Agustín García Calvo

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de abril de 2009. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

Cierto que, lo mismo en la Fe del antiguo Régimen del Todopoderoso (con un todo que no le quite de ser infinito, claro) que hoy día en los centros, calles y domicilios del Régimen actual, cuando se oye confesar que el Dinero lo puede todo, el Poder tiene que asegurar que sí, que lo puede todo: ¿cómo no va a creer el Poder que sí?, ¿cómo va a decir Él que no?: ¿qué Poder sería ése?

Me acuerdo ahora de que, el año pasado, después de las revueltas llamadas del 15-M, unos cuantos nos pasábamos las noches de verano, hasta ya por estas fechas, acudiendo a la Puerta del Sol con algún humilde aparato megafónico para llamar la atención de algunos de los muchos transeúntes y juntar así algo de asambleílla donde tratar cuestiones políticas vivas y del común.…  Seguir leyendo »

¿Grandes remedios? ¡No, por Dios! Eso sería sumamente peligroso: podría llegar a atentar contra el propio mal, y entonces ¿qué iba a ser del régimen del bienestar?

Estoy hablando de lo que todo el mundo habla: de la actualidad política, o séase económica, de nuestros Estados, inquietante ciertamente, por no decir que desastrosa: es la que durante largos años se ha venido llamando crisis, que últimamente toca entre nosotros a las exigencias de la unión económica europea para con los países menos educados o bien regidos, y que en todo caso afecta justamente a los Estados desarrollados, sean los europeos, los unidos de América o el Japón, de tal modo que se trata evidentemente de un mal inherente al régimen del bienestar en que ha venido a parar el desarrollo.…  Seguir leyendo »

Me dan a leer una entrada en  la red donde un personaje, alto cargo que es o ha sido del Gobierno catalán, se indignaba con los acampados en la plaza de Catalunya y mandaba a los que de ellos no fueran catalanes o no muy catalanes que se vayan a mear a su patria y que sólo los catalanes meen en Catalunya. El caso, aunque chusco, no es por ello menos trágico que aquel de cuando de niños nos hacían aprender la guerra de la Independencia de España frente al imperio napoleónico y la poesía del 2 de mayo que, tras exaltar la grandeza de España, al final se dirige a los caídos en la contienda: “En la tumba descansad, que el valiente pueblo ibero jura con rostro altanero que hasta que España sucumba no pisará vuestra tumba la planta del extranjero”.…  Seguir leyendo »

He saludado en la Puerta del Sol a los estudiantes y otros disconformes con el régimen como la alegría que son de lo inesperado (por más que digan ahora los entendidos) y al mismo tiempo como algo que se seguía esperando desde hace 46 años, cuando la ola de descontento juvenil que venía corriendo entre estudiantes del mundo progresado, Tokio, California, París, llegó hasta Madrid (aquí del antiguo régimen no quedaba más que la policía y la censura) y nos arrastró con ella, para seguir luego con las bandas de Alemania y terminar en el fastuoso Mayo de París, esto es, desde que se estaba estableciendo el régimen actual, que es el de la identificación descarada del Estado con el capital, o sea, el régimen del dinero, hasta estos días en que venía pasando de su madurez y ha dado lugar a esta renovación del descontento.…  Seguir leyendo »

¿Cuántos años hará que el término crisis sigue haciendo su juego entre economistas y políticos, pero ya también en bocas del vulgo que somos cuando nos lo creemos? A paso lento va la Crisis: nada de aquello del 1929, cuando la Gran Empresa se hundía repentinamente y los banqueros se tiraban de los rascacielos: el Capital aprende con el Tiempo: aquellos eran los años de su alocada y turbia adolescencia: ahora que va pasando de su madurez, ha ganado mucho en prudencia y mañas para sostenerse. Y, si a los lectores no les gustan estas que parecen metáforas biológicas, ánimo, sigan leyendo un poco más.…  Seguir leyendo »

Me ha tocado estas semanas pasadas enterarme de un gran despliegue de páginas, ondas y pantallas, en torno a los arreglos de la Academia con la ortografía del español. Tanto descaro, que las mayorías (no lo que quede de gente o pueblo) admiran, tragan y se callan, me obliga a volver aquí a soltar cuatro perogrulladas sobre el asunto, ya que no las sueltan otros.

La ortografía del español no es mala por esos melindres de si se autoriza o no a escribir el acento de este o solo ni porque a la y se le llame y griega o ye: esta ortografía es mala y detestable porque, por ejemplo, desde que el español oficial perdió el fonema H (que algunos dialectos mantienen hasta casi hoy en uso, cuando dicen “hambre”, “hondo” o “ahogar”), los doctos del XVII o ya académicos del XVIII quedaban con las manos libres para jugar con la letra h y mandar que lo que en castellano se venía escribiendo omre o aver se escribiera hombre y haber, en vista de que en latín (como doctos que eran, sabían su poquito de latín) se había escrito homine y habere; o porque, una vez que en castellano se hubo anulado la oposición de fonemas que hacía distinguir en la escritura lo que en la lengua se distinguía, cavar (o, lo que era lo mismo, cauar) y lavor, pero caber y sabor, las letras b y v (cuando en el XVIII acabó de distinguirse de u) quedaban abandonadas a las decisiones de los cultos, que ordenarían escribir boca o hierba, no por nada, sino porque en latín eran bucca o herba, pero vaca y cuervo, porque en latín habían sido uacca y coruo, y los imperfectos de la 1ª, que durante siglos, habían sido en castellano y se habían escrito con ava, cuando ya la distinción de las letras b/v no respondía a nada en la lengua, mandarían que se escribieran con aba, porque así se escribían en latín.…  Seguir leyendo »

Para intentar que no se siga confundiendo la lengua con la escritura: la lengua (recuérdalo, lector) no es de nadie, y se le da a cualquiera sin distinción de clase o sexo, el solo invento que no se vende, gratuito más que el agua o que el aire: la escritura, en cambio, tiene dueño: es de los señores, de los sacerdotes y, bajo el régimen democrático, de todo el que en la escuela la haya adquirido, sabiendo que vale mucho y que sólo con ella puede manejarse en este mundo y ganar puestos en la escala de la sociedad; como que escritura es la cultura, y en ella está el comienzo mismo de la historia: de lo de antes, de cuando habría por ahí hablando gente, sin huella y registro escrito, no se sabe.…  Seguir leyendo »