Albert Chillón

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La sacralización de una causa cualquiera –la revolución proletaria, la apoteosis de una nación, el culto al crecimiento o el independentismo– suele implicar la desacralización de todas las demás, como en nuestro país viene ocurriendo con la sanidad, la educación, la pobreza o la exclusión, alevosamente postergadas por unas autoridades obcecadas por tapar sus vergüenzas y las ajenas. Una vez sacralizada, la causa de marras es separada de los asuntos vulgares que integran el ámbito profano. Y convertida, al cabo, en dogma de fe que devalúa las demás urgencias y proyectos, indiscutible prejuicio que –bien que ilusoriamente– funda un mundo-dado-por-garantizado inmune a la crítica, y un orden de prioridades inatacable.…  Seguir leyendo »

El desconcierto y el extravío, la frustración y un acusado sentimiento de pérdida son compartidos por una creciente mayoría de los ciudadanos. A excepción de las minorías pudientes, enriquecidas gracias a la especulación con la crisis, la sociedad civil deambula a tientas en la niebla, incapaz de atisbar los contornos de un futuro preñado de amenazas y peligros. Apenas cinco años han bastado para trocar la sociedad del riesgo –así bautizada por Ulrich Beck en la década de los noventa– en una sociedad del miedo que atenaza la cotidianidad y el horizonte de los sectores más vulnerables de la ciudadanía, juventud incluida.…  Seguir leyendo »

Desde los años sesenta del pasado siglo hasta la quiebra que estamos viviendo, la palabra posmodernidad ha designado toda una época en la historia de Occidente, una especie de epílogo que habría tornado líquido el carácter sólido de la modernidad clásica, según Zygmunt Bauman, y hasta gaseoso, de acuerdo con la más sugestiva metáfora que en su Manifiesto Comunista propusieron Marx y Engels. La modernidad capitalista, vinieron éstos a decir, se distinguía porque todo lo que había sido o parecido firme se desvanecía en el aire; proceso de sublimación que se precipitó una centuria después, cuando la prosperidad subsiguiente a la hecatombe mundial trajo consigo —junto con otros factores— un nuevo espíritu del tiempo.…  Seguir leyendo »

El principal partido de la oposición acusa al Gobierno de “connivencia” o “chalaneo” con ETA durante años, tacha sus desatinos y errores de aviesas “mentiras”, omite evidencias y contextos a fin de argüir que la quiebra en curso solo se ceba en España. La jerarquía católica azuza a sus medios y corifeos para acusar a quienes defienden el derecho al aborto de promover la muerte de infantes. Un expresidente del Congreso y padre de la Constitución se declara convencido de que el irresuelto encaje de Cataluña en España podrá resolverse sin recurrir a bombardear Barcelona como ha pasado “no sé cuántas veces”.…  Seguir leyendo »

Cuando escribimos se cumplen nueve días desde que un cataclismo natural abriese la caja de Pandora de las pesadillas que la ficción fílmica y literaria ha soñado en el último siglo. Y, en concreto, las que desde la hecatombe de 1945 han tenido a Japón como escenario. A día de hoy resulta probable que se haya consumado un grave accidente cuando este texto vea la luz; y sólo posible que los operarios que se juegan la piel para aplacar Fukushima logren confinar al genio atómico en su arcón. Sobra añadir que, de cumplirse lo primero, se habrá desatado una calamidad sin apenas parangón, cuya gravedad oscilará entre el horror de Chernóbil y la devastación que remató la Segunda Guerra Mundial, cuando el bombardeo de Hiroshima y Nagasaki sumó cerca de 150.000 muertos y una legión de heridos, amén de secuelas que aún duran.…  Seguir leyendo »

Desde su albor medieval en Bolonia y París, la universidad ha sido un vector cardinal de Occidente, fermento de la democracia, la ilustración y el delicado equilibrio de deberes y libertades en que la modernidad se plasma. Y sin embargo hoy vive una honda crisis patente por doquier, cuyos previsibles efectos amenazan no ya su presencia y función, sino la pervivencia de las sociedades a las que tanto ha aportado. No aludimos a una de esas sedicentes crisis que parecen declararse sin cesar, sino a una genuina encrucijada al tiempo amenazante e incitadora, que acaso podría resolverse de mediar la lucidez y decisiones apropiadas, pero que sin estas caerá en degeneración franca y en penosas consecuencias para las futuras generaciones.…  Seguir leyendo »

La apoteosis del identitarismo es uno de los más acuciantes síntomas de la crisis general que vivimos, cuyo alcance rebasa con creces la esfera económica y empapa todos los ámbitos del Occidente posmoderno, globalizado a matacaballo. El declinante ascendiente normativo de cierto cristianismo dogmático, unido al ocaso de las grandes ideologías modernas – con el redentorismo marxista al frente-,ha propiciado un escenario social paradójico e incierto, aquejado por muy distintas y aun contrarias derivas. El espíritu de nuestro tiempo ha sido descrito como desacralizador e irónico, desencantado y desmitificador, relativista y secularizado. Y sin embargo, al mismo tiempo, se perciben en él inercias de signo opuesto, tendentes a procurar por cualesquiera vías – incluso las más crédulas y compulsivas-la orientación y el sentido perdidos.…  Seguir leyendo »

Muy traída y llevada en los  atribulados tiempos que corren, a la palabra crisis le está pasando lo que a otras nociones fetiche (nación, masa, pueblo, opinión pública, identidad) que el sentido común da alegremente por supuestas, y que, sin embargo, ciegan mucho más que revelan. Sobre ella se ha tejido un discurso dominante de corte economicista, como si la presente debacle sólo admitiera esa lectura y la opaca jerga para iniciados que arrastra. No resulta corriente, sin embargo, que las reflexiones al uso devanen la madeja de causas cuya coincidencia – en distintos niveles y estratos-ha precipitado una colosal falla tectónica que muestra en la economía, en efecto, sus más acuciantes síntomas, pero que en el fondo abarca muy distintas facetas del presente: la política, la educación, la religión, la cultura y ese difuso aunque decisivo ámbito integrado por la ética, los valores y las costumbres.…  Seguir leyendo »