Alejandra Sánchez

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La policía forense de Venezuela examina la escena de tres homicidios en Caracas, en noviembre de 2016. crédito Meridith Kohut para The New York Times

La policía mató a Rafael, el hijo de Luciene Silva, cuando arreglaba una bicicleta en la Baixada Fluminense, en las afueras de Río de Janeiro. Luciene y Rafael vivían rodeados de escuadrones de la muerte y traficantes de drogas, pero ella pensaba que su familia estaba segura porque no le debía nada a nadie.

Miguel Molina, un excriminal del barrio caraqueño de San Agustín, empezó a matar a los 17 años para que no lo mataran. Miguel está en una silla de ruedas con tres balas en la espalda. El chico que le disparó está muerto.

El Indio, un policía de Soyapango, un municipio en el área metropolitana de San Salvador, se mudó dos veces por las amenazas de las pandillas, pero una noche de noviembre del año pasado contaba que ahora era más fácil hacer su trabajo porque disparaba contra cualquier persona de la que sospechara fuera un pandillero.…  Seguir leyendo »

Cuando en 1970 se inauguraron los “Op-Ed” (abreviatura de Opposite Editorial) en The New York Times, la idea era agregar una página que ofreciera un contrapunto a los comentarios del comité editorial del periódico, incorporar voces nuevas y diversas. Desde entonces, la consigna fue invitar a escritores, pensadores, analistas, artistas y activistas con perspectivas variadas y a menudo contrastantes que contribuyeran a la creación de un punto de reunión, un espacio para la conversación plural, abierta, clara e inteligente.

Es eso lo que hacemos en The New York Times en Español: promover en nuestro idioma una conversación de interés público que sea provocadora, muchas veces controvertida y siempre fundamentada en hechos.…  Seguir leyendo »

Sergio Vicente Goulard terminó desnudo sobre una camilla en el hospital, a la espera de ser reconocido. Unas horas antes, unos milicianos le dieron un tiro en la cabeza dentro de su casa. La policía todavía no sabía el móvil de su asesinato. El segundo muerto, Luiz Carlos Barbosa, fue encontrado en la calle en medio de una favela dividida entre dos grupos criminales. Lo habían ejecutado por cambiar de bando. Al tercero, Jorge Luiz Bento, lo halló su familia, sin cabeza, atado de manos, pudriéndose cerca de un riachuelo en el municipio de Nova Iguaçu. Otro fallecido, Claudeir Francisco, andaba en bicicleta cuando le dispararon.…  Seguir leyendo »