Alfonso Bullón de Mendoza

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El discurso de la ministra

El discurso de la ministra de Educación y Formación Profesional ante la comisión del mismo nombre del Congreso de los Diputados responde a lo que cabía esperar: el avance de las líneas maestras de un programa de gobierno lleno de buenas intenciones. El problema es que cuando se profundiza en su contenido se observa que, junto a algunas ideas interesantes y tópicos difíciles de evitar, aparecen afirmaciones muy discutibles.

La primera de ellas plantea, de forma textual, «la primacía de la escuela pública como eje vertebrador del sistema educativo». Entra pues la ministra en una cuestión a mi parecer secundaria, el hecho de que la educación, un servicio público, sea impartida por centros de titularidad estatal o de iniciativa social.…  Seguir leyendo »

La ley de Memoria Histórica fue una mala ley. Es verdad que tenía aspectos positivos, como facilitar la búsqueda de los cadáveres de las víctimas de la guerra que aún yacían en el lugar de su ejecución, o potenciar los estudios históricos sobre el periodo. Pero en su planteamiento general había un claro deseo de revanchismo por parte de quienes perdieron la guerra. El punto fundamental de su falsificación de la historia consiste en poner el comienzo de la gran tragedia española del siglo XX en el alzamiento del 18 de julio de 1936, olvidando las causas que llevaron a él, causas que, según Ortega, eran lo primero y más sustancial que había que conocer para opinar del conflicto, y que incluyen hechos tan significativos como que el Frente Popular llegó al poder falsificando el resultado electoral.…  Seguir leyendo »

A las dos y media de la madrugada del 13 de julio de 1936 una camioneta de la Guardia de Asalto se detuvo delante del número 89 de la madrileña calle de Velázquez. De su interior descendieron una veintena de individuos, de los que sólo una tercera parte llevaban uniforme. El resto eran en su mayoría miembros de la Motorizada, grupo armado del PSOE que se ocupaba de la protección de Indalecio Prieto. Su instructor, el capitán de la Guardia Civil Fernando Condés, mandaba tan heterogéneo grupo, al que había seguido en su marcha un Fiat de la Guardia de Asalto ocupado por varios oficiales.…  Seguir leyendo »

Es difícil saber cómo hubiera sido el reinado de Fernando VII de no haberse producido la invasión francesa de 1808. Cuando tras seis años de cautiverio Fernando VII regresó a su reino las cosas habían cambiado mucho: el país se hallaba en ruinas, las posesiones de América habían comenzado a independizarse, y en España se había instaurado un régimen liberal.

En la España de 1808 prácticamente todo el mundo era consciente de la necesidad de reformas, pero el consenso sobre cuáles debían ser esas reformas era bastante menor. Buena parte de las elites ilustradas españolas pensaban que el único que podía introducir en España los cambios que se necesitaban era Napoleón, que no había dudado en presentarse como «el regenerador de nuestra Patria».…  Seguir leyendo »

Que la educación superior en España no funciona bien es algo que todos sabemos. Y es por ello que desde hace más de una década la Universidad va dando tumbos en pos del denominado Plan Bolonia, plan que en su sentido estricto no es sino un acuerdo para el reconocimiento de créditos académicos entre los diversos países de la Unión Europea, pero bajo cuyo paraguas se coloca todo cuanto se desea.

El caos del sistema fue especialmente visible durante la época de Rodríguez Zapatero, pues en menos de ocho años se sucedieron cuatro ministros que en muchas ocasiones parecían seguir políticas contrapuestas.…  Seguir leyendo »

El 20 de noviembre de 1912, en el marco de la discusión del presupuesto del Ministerio de Instrucción Pública, el diputado conservador y catedrático de la Universidad Central Eloy Bullón denunciaba en el Congreso que los vicios del sistema educativo español tenían su origen en «estar entregado, aún lo técnico, al libérrimo arbitrio del político de tanda encargado del Ministerio de Instrucción Pública.» El resultado era que ningún ramo educativo podía estar seguro «de que una buena mañana no se le antoje al Ministro reformarlo todo de arriba abajo. Y suelen hacerlo con mucha frecuencia».

La conclusión de mi abuelo, que poco más tarde protagonizaría una importante reforma de las escuelas de magisterio, era muy clara: «Es indispensable que esto acabe de una vez, y para ello es preciso traer al Parlamento una ley orgánica de Instrucción pública que no sea obra de partido, sino en la que con el concurso de todos los partidos, y escuchando la voz de todos los intereses legítimos, se fije de una vez para muchos años la organización de nuestra enseñanza oficial, determinando hasta donde llegarán y hasta donde no las facultades de los Ministros en estas cuestiones, y señalando los trámites y procedimientos que habrán de seguirse cuando haya de procederse a reformas en aquellas cosas que no deba ser materia reservada al Parlamento mismo.»

Cuando nos sumergimos en el Diario de Sesiones, o en la abundante publicística que sobre temas educativos apareció a principios del pasado siglo, lo que más nos sorprende es que gran parte de los temas sobre los que entonces se debatía son los mismos que se siguen discutiendo en la actualidad.…  Seguir leyendo »