Alfred Sonnenfeld

Este archivo solo abarca los artículos del autor incorporados a este sitio a partir el 1 de mayo de 2007. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

Antes de morir, el Papa emérito Benedicto XVI, a sus 95 años decía con motivo de su dificultad para hablar: «Dios me enseña a valorar más el silencio». A esto se añadía la ceguera del ojo izquierdo como consecuencia de una hemorragia cerebral ocurrida en el año 1991 y una embolia posterior en el año 1994. Quienes hemos tenido la suerte de disfrutar de varios momentos de conversación con él, pienso poder afirmar que su presencia, de inmediato, me hacía sentir, transportado al cielo. Su sonrisa sencilla y diáfana como la de un niño, infundía una confianza sin límites. Con naturalidad y con su capacidad de escuchar e interesarse por lo más intrascendente, aligeraba la pesadumbre que pudiese tener cualquier preocupación.…  Seguir leyendo »

Siempre ha habido figuras de gran talla que, en el momento de las decisiones clave, cuando se pone a prueba de forma radical el valor de un líder, han sabido actuar con coherencia. Sócrates es una de esas figuras en las que se manifiesta esa grandeza de ánimo que se alza por encima de cualquier género de claudicación, esa cualidad que Aristóteles denominó en su Ética a Nicómaco la megalopsychia, es decir, la magnanimidad. A la armonía entre el ser y el actuar se opone la claudicación, ya sea colectiva o personal. Siempre han sido necesarias, y siempre lo serán, figuras inconformistas y provocadoras que, particularmente en tiempos de crisis y decadencia, nos hagan reflexionar sobre los verdaderos fundamentos de la grandeza humana.…  Seguir leyendo »

¿Piensa que el papado seguirá siendo como es ahora? Es una pregunta que formulaba Peter Seewald al aún cardenal por aquel entonces Josef Ratzinger. Algunos hemos podido experimentar personalmente la mirada cercana y empática de este gran hombre, mirada de profesor sabio que indaga sobre la verdad de las cosas con la libertad y sencillez de un niño. Algunos hemos podido escuchar de sus labios respuestas lúcidas y clarividentes, respuestas exactas que, formuladas con la precisión característica del alemán, dejan la sensación de que se están cincelando, como con un láser, las palabras justas, las que resultan de haber llegado hasta el núcleo mismo de cada cuestión.…  Seguir leyendo »