Alicia García Ruiz

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de diciembre de 2008. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

En pocas semanas hemos sido convocados a dos jornadas electorales para decidir las líneas rectoras de nuestra vida política en el nivel estatal, local y global. Los resultados han abierto una ventana de oportunidad temporal para reconsiderar el modelo social —y no meramente el productivo— de la próxima década, seria tarea para la que deberíamos observar no solo lo que sucede dentro de nuestro país sino también lo que está pasando en nuestro contexto global más inmediato, Europa. Nuestros vecinos, Francia y Portugal, con sus especificidades, son dos entornos cercanos a los que hay que mirar, por distintas razones.

En el caso francés, no hemos prestado suficiente atención al proceso conducente al estallido de una cólera social, los controvertidos chalecos amarillos, de la que deberíamos identificar cuanto antes los primeros signos.…  Seguir leyendo »

El pasado lunes santo ardió una de las catedrales góticas más antiguas y emblemáticas de Europa. Incluso después de que se hubiera controlado el incendio, este aún se extendía por las redes en reacciones histéricas de todo signo, desde selfis vacacionales para mostrar que se estuvo allí como si la foto se revalorizara ante el peligro de derrumbe, hasta delirantes teorías conspiranoicas, toscas soflamas anticlericales y sobreactuadas donaciones multimillonarias que apenas lograban transmitir una imagen de solidaridad digna de tal nombre. En pocas horas se pasaba de la piedra al bit, de la catedral física devorada por el fuego al icono frente al que hay que tomar posición, de la perplejidad y tristeza muda a la guerra simbólica de las palabras.…  Seguir leyendo »

Hace unos días tuve la fortuna de dar un paseo por la sierra de Guadarrama. Presenté respetos al añoso tejo que habita desde hace siglos al lado de su cascada, pues del tejo es, llamado el “árbol viejo” por la gente de allí, empecinado superviviente del paso inexorable del agua y de los años. Luego nos encaminamos al Mirador de los Poetas, una cumbre de gigantes de granito en cuyos lomos se leen, grabados contra el viento y la lluvia, versos de Aleixandre, Rosales, Machado, Panero. La carga literaria e histórica del lugar, tan querido por estos y muchos otros escritores, es hondísima, tanto que horada la mente y la memoria, pero se puede sentir sobre todo cuando se contempla, desde lo alto del promontorio, un Madrid lejano y hormigueante, asombrosamente silencioso.…  Seguir leyendo »

Desde hace algún tiempo, las luchas por capitanear las formaciones políticas y las tribulaciones emocionales de los candidatos parecen acaparar mucha más atención que las medidas concretas que unos y otros pretenden llevar a cabo. Esto no puede ser bueno para nadie. Hay quien piensa, no sin cierta razón pragmática, que la política consiste en un juego de esgrima y una lucha desnuda por el poder. Pero hay que recordar que no es y nunca ha sido sólo eso. Acudir a otros tiempos en busca de ejemplos no garantiza que éstos sean inmediatamente aplicables a la actualidad, pero hay problemas y diagnósticos reiterados a lo largo de los siglos que permiten hacer analogías, siempre imperfectas, pero de las que se puede aprender algo.…  Seguir leyendo »

Antaño se veía en el anonimato enmascarado la figura épica, algo pueril, del justiciero que combate los abusos de poder. Hoy esconde más bien a alguien sin arrestos para discutir cara a cara con su vecino, pero capaz de cubrirlo de insultos sin remitente en un pasquín de Internet. Abunda además el pensamiento mágico: en teoría basta con desear intensamente algo para conseguirlo. Según el chamanismo, las redes atrapasueños filtran las pesadillas dejando pasar los anhelos. Las redes sociales, por el contrario, atrapan, tejen y dan consistencia a nuestras pesadillas. Están hechas con las mimbres de nuestra intolerancia y nuestros miedos, con lo peor de cada casa y de cada mente.…  Seguir leyendo »

“Patriotismo” es uno de esos términos que ponen en guardia a cualquier progresista debido a las connotaciones reaccionarias que arrastra. Sin embargo, parece claro que tras una larga ausencia de los imaginarios políticos contemporáneos ha regresado para quedarse, lo que aconseja intentar reflexionar seriamente sobre él.

El discurso que pronunció Emmanuel Macron hace unos días en la conmemoración del fin de la I Guerra Mundial, oponiéndolo al nacionalismo, ha puesto en primera línea de la agenda política un abordaje de las variedades del patriotismo, concretamente, la posibilidad de una interpretación del término susceptible de ser asumida, con buenas razones, por un pensamiento progresista.…  Seguir leyendo »

A las dosis diarias de ruido y furia mediática se ha sumado esta semana el estupor por el ascenso al poder, en Brasil y Estados Unidos, de dos hombres de sombrío perfil y que cuentan con unos apoyos aún más inquietantes y con un soporte popular impensable hace no mucho tiempo. Todo ello viene enmarcado en el proyecto, ahora sí explícito, de formar una entente internacional de signo antidemocrático encabezada por los políticos Salvini y Le Pen.

En estos días se respira una atmósfera de perplejidad y desesperación que recuerda a lo que John Dos Passos escribió en su Viajes de entreguerras como horrorizado testigo de los nubarrones previos al diluvio asesino de la II Guerra Mundial: “¿Cómo pueden ganar?, pensaba yo.…  Seguir leyendo »

El viejo chiste que hacía Groucho Marx en esa formidable sátira contra el fascismo que fue Sopa de ganso siempre regresa a la vida política de un modo u otro. Hoy tenemos que modificarlo. En vez de “estos son mis principios, si no le gusta tengo otros”, estamos forzados a afirmar: “Estos son nuestros principios, si no les gustan no tenemos otros”. En un contexto geopolítico global en el que los fundamentos que la definían están siendo tensionados hasta el límite, Europa se enfrenta hoy a una pregunta que parece formulada por la mismísima Esfinge: di quién eres o perece.

Lejos de poseer una hoja impoluta de servicios a la humanidad, Europa se parece más bien a una casa vieja llena de fantasmas antiguos, aunque desde la II Guerra Mundial la vieja casa se ha empeñado en exorcismos varios para mantenerse a salvo de ser abatida de nuevo por alguna dictadura.…  Seguir leyendo »

Una vez que parece haber amainado un poco la tormenta mediática inicial desencadenada por el destape del espionaje masivo de Estados Unidos, empieza el momento de hacer otro tipo de evaluaciones sobre algo que según muchos no cabe calificar de sorpresa. Mi observación es que esa falta de sorpresa debería sorprendernos y, sobre todo, preocuparnos. El usual argumento conservador que varios tábanos liberales han utilizado con diferentes variantes no es otro que la viejísima apelación a la evidencia: “No sé de qué se sorprenden, esto pasa todos los días”, como si con eso se pudiera despachar el asunto para quien intente asomarse más allá de la verja informativa.…  Seguir leyendo »

Para algunos, la política es un tablero de juego, con solo dos movimientos posibles: “quítate tú, que me pongo yo”. Pero el espacio político no es esto. Es el hueco que media entre los elementos, el vacío necesario para que estos existan, con sus posiciones y sus desplazamientos. Si no lo hubiera, el tablero y sus piezas se evaporarían, como un sueño. Como la fantasía que es en realidad toda representación, incluida la representación política.

¿Quién, cuándo y cómo se construyó este tablero? Las ficciones jurídicas del contrato social instituyeron los movimientos posibles en el espacio político moderno. Así, igual que el alfil o la reina se desplazan por la cuadrícula de un modo y no de otro, los actores políticos modernos solo se han podido instituir y moverse a través de lo que permiten ciertas palabras: contrato, Estado, soberanía, constitución, propiedad o representación.…  Seguir leyendo »