Alison Gopnik

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de julio de 2009. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

Augie, de cuatro años, una vez escuchó que su abuelo decía con tristeza: “Ojalá pudiera volver a ser niño”. Después de pensarlo un poco, a Augie se le ocurrió una sugerencia: su abuelo debía intentar no comer verduras. La lógica era ingeniosa: comer verduras hace que los niños se conviertan en adultos fuertes, así que no comerlas debería revertir el proceso.

Jamás a ningún adulto se le ocurriría esa idea. Sin embargo, cualquiera que conviva con niños de cuatro años puede contar historias similares. La creatividad de los niños pequeños parece superar a la de los adultos más imaginativos. ¿Cómo cambia la capacidad de encontrar ideas inusuales conforme aumenta nuestra edad?…  Seguir leyendo »

Generations of psychologists and philosophers have believed that babies and young children were basically defective adults — irrational, egocentric and unable to think logically. The philosopher John Locke saw a baby’s mind as a blank slate, and the psychologist William James thought they lived in a “blooming, buzzing confusion.” Even today, a cursory look at babies and young children leads many to conclude that there is not much going on.

New studies, however, demonstrate that babies and very young children know, observe, explore, imagine and learn more than we would ever have thought possible. In some ways, they are smarter than adults.…  Seguir leyendo »