Álvaro Perea González

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de diciembre de 2007. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

La sintaxis que ofrece coherencia y estructura a la gramática del poder es compleja. En ella podremos encontrar principios y reglas que se superponen, yuxtaponen o excluyen de forma irremediable. La construcción del discurso de la decisión no conoce de matemática finita, de reglas físicas tangibles o de pilares arquitectónicos indispensables.

No. El poder no es ciencia. El poder es un ejercicio de fe. Por eso quienes lo detentan saben de la importancia de guardar el templo, adorar a los ídolos, contentar a los acólitos y, cuando es preciso, disfrazar la verdad.

La preparación ética (o aparentemente ética) que el Gobierno está realizando con ocasión del previsible indulto a los condenados en el juicio del procés supone ante todo un carnaval de máscaras.…  Seguir leyendo »

El término colapso admite tres acepciones principales, todas ellas vinculadas a los conceptos de destrucción, paralización, ruina o postración extrema.

Colapsar es abrazar el final de algo, bordear la línea del desenlace, arruinar una historia guiada hasta ese momento por una secuencia más o menos conexa de hechos y personajes. Colapsar es la nada frente al todo. El fin. El polvo. La ausencia. The End.

Si admitimos la breve formulación anterior, resultaría imposible, o al menos contradictorio, aceptar una vivencia en el colapso.

¿Podemos vivir en el fin? ¿Puede la negación (la nada) ser ontológicamente un espacio para la afirmación, para el todo?…  Seguir leyendo »

Habita en todos nosotros un deseo indómito de trascendencia. Ese sentimiento que, en mayor o menor medida, convierte al ser relacional en una superlativa proyección individual de sí mismo, la cual sólo alcanza su sentido en la dimensión social.

O, mejor dicho, en la perdurabilidad de esa dimensión en el resto. En eso que algunos llaman colectivo y otros sociedad. Viva, multiforme y peligrosa entelequia que ha servido de justificación desde antiguo a las peores atrocidades humanas.

La pretensión de superar la barrera del yo y pervivir como un eco retumbante en las conciencias ajenas fue explicada por José Ortega y Gasset o Søren Kierkegaard, y antes que ellos, también por Sócrates o Immanuel Kant.…  Seguir leyendo »

Este año se cumplirán tres décadas del comienzo de último gran conflicto europeo: las guerras yugoslavas. Uno de los episodios más oscuros de la historia de Europa y también del mundo. Un enfrentamiento bélico que hizo recordar sobre nuestro suelo lo peor de la humanidad: la barbarie y el dolor injustificados, y el sacrificio de las libertades, condenadas a muerte, junto a tantos hombres, bajo el fuego fratricida.

El bombardeo de Belgrado o el sitio de la ciudad de Sarajevo son iconos (olvidados) de una guerra que nadie creía posible y que, tristemente, fue. Las razones son conocidas: la exacerbación de las tensiones nacionalistas, la callada pasividad ante la discriminación legalizada y el desentendimiento consciente frente a los riesgos del populismo institucionalizado.…  Seguir leyendo »

Europa o el espejo roto

Escribe el nobel y disidente chino, Gao Xingjian, en su obra La Montaña del Alma que «la verdad no existe más que en la experiencia e incluso sólo en la experiencia personal, y aun en este caso, una vez que ha sido contada, se convierte en historia». La tensión presente entre lo subjetivo y lo colectivo es tan constante como la que ocurre en el balanceo que separa el sentimiento de los hechos, lo percibido de lo auténticamente real; sólo la infancia nos depara la posibilidad de contemplar la vida con nitidez, más tarde, el pacto social nos hace víctimas –o mejor dicho culpables– de ese gran asesinato –el de la inmaculada originalidad humana– que sirve de prolegómeno para la fundación de la sociedad.…  Seguir leyendo »

La Administración de Justicia, como cualquier otra administración pública, arranca su estructura piramidal sobre una base pivotada en el territorio, respondiendo a un modelo predefinido y detallado, con el que se busca obtener la mayor efectividad en el acceso de los ciudadanos a la tutela judicial efectiva que la Constitución proclama en su artículo 24.

Esta arquitectura básica, vigente al día de la fecha, disfruta ya de más de tres décadas, habiendo sido incorporada a través de la Ley 38/1988, de 28 de diciembre, de Demarcación y de Planta Judicial.

Para quienes desconozcan la fisionomía del cuerpo judicial español, quizá puede llamar la atención el carácter primordialmente territorial de la planta de nuestros Juzgados y Tribunales, y sobre todo la configuración del "partido" como división fundamental.…  Seguir leyendo »

El concepto de Estado no es estático sino el resultado de una lenta evolución desde los primitivos asentamientos hasta las más complejas formas de organización social en que se estructuran nuestras formas de relación humana. Pero si existe una nota característica del Estado, en el interior de su teoría política pero también fuera de ella, esa no es otra que la de la comunión de intereses.

Cualquiera que sea la perspectiva con la que queramos afrontar el análisis del Estado —sociológica, económica…— siempre habremos de tropezar con la consideración del mismo como necesidad irremediable del marco colectivo: el Estado no es algo deseado, el Estado es imprescindible.…  Seguir leyendo »

Nunca son buenos tiempos para la libertad. Esta constatación podría formularse en cualquier momento histórico y, aun el actual, es una máxima que no conviene olvidar y dejar de lado.

Para desgracia de todos, la libertad continúa siendo una pieza de caza mayor, una presa en la violenta e incesante batida que censores e inquisidores de nuevo y viejo cuño organizan con ocasión de toda circunstancia o evento que, como la crisis causada por el coronavirus, pueda suponer una oportunidad para el menoscabo de lo más elemental, de aquello sustancial a la propia esencia de la individualidad: la libertad como expresión de la dignidad del sujeto.…  Seguir leyendo »

Ordena la tradición militar que para que la defensa sea tal, y no ataque enmascarado y deshonesto, debe mediar con carácter previo siempre una agresión injusta. No concurre —debemos decirlo— esa "agresión injusta" en lo que a nuestro Tribunal Supremo atañe; no todavía. Pues si bien es cierto que el presente año no ha sido sereno y que diversas malas tintas y voces se han inclinado hacía el objeto de desprestigiar a nuestro más alto tribunal, ni los ataques han sido todo lo furibundos que ahora se esperan, ni la reacción de los poderes públicos ha resultado la más contundentemente valorable.…  Seguir leyendo »