Amanda Mauri

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A la víctima no se la oye. No dice nada. Los hombres tampoco esperan que hable; solo se dirigen a ella de forma imperativa. Haz esto. Baja aquí. Abre allá. “Se escucha en las grabaciones cómo todas las conversaciones eran entre varones. Ninguna palabra pertenece a la víctima”. Así habló la fiscal Elena Sarasate en 2017 durante el juicio de La Manada, y así vuelve a hablar su personaje en Jauría, la obra del dramaturgo Jordi Casanovas que aborda la violación grupal de sanfermines usando únicamente las transcripciones del juicio.

En los últimos cinco años, los mismos que lleva girando por España la obra de Casanovas, las agresiones sexuales grupales se han disparado más de un 64%, según el informe Silenciadas, de Save the Children.…  Seguir leyendo »

Retrato de Simonetta Vespucci, realizado por Piero Cosimo.DEA / G. NIMATALLAH (De Agostini via Getty Images)

En Una súplica para Eros, ensayo que Siri Hustvedt publica por primera vez en 1997, la autora sondea los límites de un debate que hoy está especialmente vigente. Escribe: “El feminismo norteamericano siempre ha tenido una rama puritana, una ceguera impuesta a la verdad erótica”. Y: “La libertad sexual y el erotismo no son idénticos; de hecho, la libertad puede minar lo erótico, porque el que no haya barreras es excitante solo si acabas de derribar la puerta”.

Dos preguntas enredadas en una: ¿qué posición ocupa el deseo en los discursos feministas, cuál debería ocupar? ¿Qué hacer con la tensión entre la voluntad de crear un marco sexual libre de violencia y, al mismo tiempo, la voluntad de mantener ese marco libre de restricciones que coarten el flujo incontrolable, a menudo incomprensible, del deseo?…  Seguir leyendo »

Podría entenderse como una guerra de superficies. Donde hasta hace poco piaba un simpático pajarito celeste, ahora se impone una X siniestra, belicosa, blanco sobre negro, juego de contrastes, de extremos. Una señal en el suelo: X marcando un lugar en un mapa —”aquí es”—, o afirmando la posesión de un territorio —”esto es mío”—. Aunque también puede tratarse de la marca de la negación, X sobre el rostro enemigo —“liquidado”—.

El nacimiento de X no es un simple cambio de imagen. Twitter prometía diálogo y vinculación, X enarbola el estandarte de la agresividad, y cada vez gana más terreno a los reductos de entendimiento e intercambio.…  Seguir leyendo »

Un fotograma de la película 'Creatura', de Elena Martín.

Toda sexualidad adulta es de algún modo una sexualidad castrada. En la medida en que el deseo pasa por un embudo de restricciones y reorientaciones, pierde parte de su expansividad infantil. Aunque todos sufrimos esta limitación, la de las mujeres es una castración doble. Al imperativo de la normalidad se le suma la condena —desproporcionada y explícitamente femenina— al terror y a la pérdida. Deseo y miedo son indisociables en nuestra constitución psíquica. Aprendemos que, junto con la sexualidad, puede llegar también la violencia. Junto con el placer, el dolor. Junto con la curiosidad, la humillación. “Sexual” o “libre” pueden convertirse en “incómoda” o “excesiva”.…  Seguir leyendo »

La rehén israelí Yocheved Lifshitz se dirige a la prensa en las puertas del hospital tras su liberación, el pasado 23 de octubre en Tel Aviv.Alexi J. Rosenfeld (Getty Images)

Confieso que cada vez me interesa menos hablar de certezas. El aplomo, la convicción, la afirmación categórica son virtudes —o poses— que solían deslumbrarme no hace tanto, pero que han ido perdiendo lustre, fuerza a medida que los años pasan y, con ellos, se cultiva en mi mente una sombra que crece por momentos: la de la duda. Como si atravesándome el pensamiento con su trino incómodo, un grillo extraviado hubiese decidido alojarse ahí, entre los pliegues de mi consciencia o conciencia, donde antes no crecían hierbajos ni maleza y podía una transitar por autopistas bien señalizadas sin dar rodeos. De a a b.…  Seguir leyendo »

El deseo ocupa un lugar inestable en los discursos feministas. (Prueba de ello es La polisemia del deseo, serie de tribunas que Clara Serra ha publicado en este diario en los últimos meses). No es una cuestión nueva, pero sí una que muta con el tiempo y que necesita de constante revisión para tratar de llegar al verdadero núcleo, quid central: ¿cómo esbozar una ética sexual feminista?

Existen dos planteamientos principales en la concepción feminista del deseo, aparentemente opuestos aunque similares en su lógica de pensamiento. Ambos insisten en conjugarlo con la moralidad —el deseo es bueno o es malo—, y rara vez lo piensan en sí mismo, esto es, como espacio o sensación o experiencia, sino en tanto que vehículo o vía para lograr otra cosa, para hablar de otra cosa: consentimiento, agresión, igualdad, dominación.…  Seguir leyendo »

Desde la izquierda, los escritores Paul Auster, Siri Hustvedt, Colum McCann y Gay Talese en un acto de apoyo a Salman Rushdie tras ser atacado en Nueva York, en agosto de 2022.SARAH YENESEL (efe)

La escritora Siri Hustvedt anunció en marzo que su marido y compañero de profesión, Paul Auster, está enfermo de cáncer y en tratamiento. Atraviesa desde hace meses y junto a ella un extraño reino, a la vez simbólico e indudablemente material, al que Hustvedt llama Cancerland. “Sé que atesoraré este momento para siempre”, refiriéndose a una fotografía reciente; “Paul de pie en nuestra terraza bajo un sol deslumbrante, la gorra cubriéndole una cabeza casi calva”.

La enfermedad es un estado que excede lo físico; no limita sus estragos al cuerpo, a la carne, a los órganos, sino que se extiende hasta cubrir nuestra percepción de la realidad.…  Seguir leyendo »

Puede que el ChatGPT aprenda a escribir buenas novelas, suponiendo que no sepa hacerlo ya, pero espero, por su paz interior de organismo pseudo inteligente, pseudo artificial, que escribir no le cause tanto sufrimiento como a nosotros, los mortales. No tendrá que aspirar a vivir de la escritura, y eso ya le ahorrará buena parte del desasosiego que interfiere a menudo con el oficio del escritor. Porque a vivir, lo que es vivir, seguro que no podrá aprender, ¿no?

El debate sobre las posibles dotes creativas de la inteligencia artificial ha puesto en primer plano una discusión antigua, pero no poco urgente, sobre los espacios y límites de la creación.…  Seguir leyendo »

“Nosotros también follamos”, exclamó el actor Telmo Irureta desde el escenario de los Goya. Tras el “nosotros”, las personas con discapacidad. Tras el “también”, la necesidad de cuestionar la exclusión de ciertos cuerpos de los esquemas del deseo y la autonomía sexual. Y tras el “follamos”, un campo de minas.

En La consagración de la primavera, película que le valió el premio a Mejor Actor Revelación, Irureta interpreta a un joven con parálisis cerebral que recurre a asistentes sexuales. A diferencia de la prostitución, la asistencia sexual se basa en la autoexploración del cliente, y su existencia muestra una realidad incómoda —incómoda en tanto que altera las normas de nuestra mirada—: que hay deseo ahí donde se suponía inexistente; que el deseo excede a su supresión.…  Seguir leyendo »

“¿Pero es que nadie va a pensar en los niños?”, gime la esposa del reverendo Lovejoy: los brazos al aire, el gesto compungido, ataviada con su sempiterno chaleco de punto rosa palo. Esta escena de Los Simpson se convirtió poco después de su aparición en 1996 en una referencia cultural, tan popular como paródica, de uno de los recursos más trillados y tramposos de la retórica política. La exhortación a pensar en los niños se blande con frecuencia para desarmar al adversario, o persuadir a la opinión pública, no con argumentos críticos, sino mediante la movilización de ciertos códigos morales y afectivos.…  Seguir leyendo »

Slavoj Žižek, en un acto en el Círculo de Bellas Artes de Madrid en 2019.Jaime Villanueva

El filósofo Slavoj Žižek firmaba días atrás en este diario una reflexión sobre la “decadencia de la ética”. Aunque este era el punto de partida, el argumento se encarrilaba por cauces insospechados —del Kremlin a Irán, de Netanyahu al Estado Islámico—, hasta desembocar en un alegato contra la “izquierda woke” con más aires de berrinche que de propuesta crítica. No sabemos con certeza a qué o a quiénes se refiere Žižek cuando habla de ese “nuevo orden woke”; él se limita a plantar el término y a esperar a que germine en la interpretación del lector. Pero a juzgar por el motivo que subyace a la queja del pensador —a saber: “Ahora, todas las orientaciones sexuales e identidades de género son aceptables a menos que usted sea un hombre blanco cuya identidad de género coincide con su sexo biológico al nacer”—, no es muy difícil entrever tras lo woke a mujeres, personas racializadas e identidades queer.…  Seguir leyendo »

El imaginario popular está preñado de mitos sobre mujeres malditas. La chica de la curva, la novia abandonada, la infanticida que llora a sus niños. Consumidas por la pasión o condenadas por su deseo, el estigma marca sus cuerpos de leyenda, cuerpos hechos de palabras que se repiten de generación en generación, un susurro que parte la noche y pasa de madres a hijas. Y el consejo siempre es el mismo: cuidado.

En Over her dead body: death, femininity, and the aesthetic, la crítica literaria Elisabeth Bronfen habla de la fascinación cultural por el sufrimiento femenino: “la cultura usa el arte para soñar la muerte de mujeres hermosas”.…  Seguir leyendo »

La ofensa es un proyectil arrojado con pasmosa facilidad. Una suerte de banalización del agravio, y también de la disculpa, permea buena parte de la conversación pública. Permea nuestra manera de entender y responder a los demás, al mundo, a los debates del momento. Un futbolista suelta una broma rancia en Twitter; recibe cientos de mensajes condenatorios; el futbolista retira el chiste y pide perdón. Así, en un suspiro, se completa el ciclo vital de ese arduo proceso que es el cambio de perspectiva, sin pasar por los engorrosos derroteros de la reflexión. El caso es simplista y risible, y tal vez no se pueda esperar mucho más de él, pero también es ilustrativo de la frivolidad y el automatismo con que la ofensa y su indulto se expiden.…  Seguir leyendo »

Christina Rosenvinge (de rojo), durante un pase gráfico del montaje de 'Safo' en el Teatro Romano de Mérida.JORGE ARMESTAR (Europa Press)

Cuenta Ana María Shua, gran cuentista argentina, que tras la publicación de su primer poemario, El Sol y yo (1967), un poeta mayor que ella la incluyó en una conferencia, Las tres Anas de la poesía argentina. Tres autoras jóvenes que, por aparente casualidad, compartían nombre. “Imagínense”, exclama la escritora, “yo con 16 años y un señor grande, de cincuenta y pico, poeta, un hombre, iba a dar una conferencia sobre mí”. Invitó a amigos y familiares y acudió, expectante, a la ponencia. No recuerda casi nada de lo que dijo el tipo; lo olvidó todo excepto las primeras palabras: “Estando presentes estas tres Anas en la poesía argentina, tengo que decir que hay una cuarta Ana: la Ana-tomía”.…  Seguir leyendo »

El autoritarismo es un patio de colegio: el matón actúa movido por el miedo —al rechazo, a la soledad, a la ridiculización— o por la rabia de haber sufrido, él mismo, violencias e injusticias. Para la filósofa feminista Eva von Redecker, el miedo y la rabia son los principales sentimientos a los que apelan los discursos neofascistas, populistas y de ultraderecha para fagocitar a sus seguidores. En ambos casos, patio de colegio y retórica ultra, el abusador se siente amenazado. Pero, también en ambos casos, la amenaza es engañosa, o está mal situada. En su ensayo Ownership’s Shadow: Neoauthoritarianism as Defense of Phantom Possession, Von Redecker propone entender esta sensación de amenaza como un sentimiento de pérdida.…  Seguir leyendo »

A partir del día 20, la mascarilla dejará de ser obligatoria en interiores. Aunque sabemos que las reglas del juego pueden cambiar, esta noticia marca un punto de inflexión, ojalá un punto final, a más de dos años de pandemia. A pesar de la urgencia de una actualidad marcada por la guerra, el terror y la polarización —o precisamente debido a ello—, hablar de máscaras tiene ahora una relevancia especial.

Enmascararse es un gesto profundamente ambivalente. Ocultamos nuestra identidad tras un alter ego ficticio y, al hacerlo, ponemos en cuestión esa frontera, la que separa lo real de lo imaginario. Con la cotidianidad del coronavirus, hemos podido comprobar el efecto que la ocultación parcial del rostro tiene sobre nuestra percepción.…  Seguir leyendo »

Las malas amigas

Un riñón. Un naufragio en las aguas de la ficción. Y una hoguera virtual. A principios de octubre, The New York Times Magazine publicaba un ensayo de 10.000 palabras titulado Who Is the Bad Art Friend?. Robert Kolker, el autor, se adentra en el “curioso caso” de las escritoras y amigas Dawn Dorland y Sonya Larson. Curioso, sí. Patético, un poco. Y, también, un espejo de vergüenzas. El caso Dorland contra Larson se ha convertido en el pretexto para hablar de muchas otras cosas. De la ferocidad del mundo editorial, de la sobreexposición de las redes sociales, de los límites líquidos de la ficción.…  Seguir leyendo »

Manifestación tras la muerte de Sarah Everard frente a Scotland Yard, en Londres el pasado 16 de marzo.HENRY NICHOLLS / Reuters

A Sarah Everard la asesinó un oficial de policía la noche del 3 de marzo. Tenía 33 años, vivía en Londres y volvía de casa de una amiga. Al día siguiente había quedado con su pareja, no apareció. Tras una semana de búsqueda, la policía encontró sus restos en una bolsa. Identificaron sus implantes dentales. Diez días después, se organizaron vigilias para llorarla. Una ciudad convertida en herida, las velas arañando la noche, cientos de mujeres tejiendo un luto que no acaba. Y la policía cargando contra ellas, empujándolas, inmovilizándolas, recordándoles que la calle no les pertenece, que deben quedarse en casa.…  Seguir leyendo »

Milica Dekic en una escena del documental 'Hay alguien en el bosque'.Oriol Casanovas

Meliha Merdjic tenía 13 años, el ejército serbio entró en su casa, violó a las mujeres y asesinó a los hombres. A Milica Dekic la retuvieron las tropas croatas en un centro de violaciones y torturas con otras 20 mujeres, conocía a sus agresores. Nevenka Kobranovik fue violada durante la guerra, su marido la siguió violando al volver la paz. No pudo llevar su caso ante la justicia. Le faltaron pruebas.

La guerra no tiene rostro de mujer, la paz tampoco. No es más que una máscara. A 25 años de los acuerdos de Dayton, que pusieron fin a la guerra de los Balcanes, miles de mujeres viven una paz rota.…  Seguir leyendo »

Una hoguera alumbra el interior de la cueva. Las sombras serpentean en las paredes. Entre el trajín de focos y cámaras, un aquelarre interrumpe la noche. Isabel Coixet ha reunido a un grupo de mujeres de distintas edades, profesiones y trayectorias para rodar una escena del documental que dirige. La conversación gira en torno al feminismo, a sus múltiples objetivos y complejidades. Aunque llego con la intención de dejar caer un par de citas y esperar a que Judith Butler y Gloria Anzaldúa me hagan el trabajo, en cuanto nos sentamos alrededor del fuego queda claro que no es lugar para mímicas académicas.…  Seguir leyendo »