Andrea Seibel

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Este de 2018 no ha sido un gran año para el centro. Por centro político me refiero a aquel estado que promete seguridad, orden, equilibro, ponderación… lo contrario del nerviosismo, agitación y desasosiego permanentes. Cualquier compromiso es centrista.

También el centro de una sociedad, su clase media, es un factor de estabilidad. Si a la clase media le va bien, si es nutrida y ancha, los extremos son tolerables, no llegan a suponer un peligro. Pero a la clase media ya no le va tan bien. Comienza a dudar de sí misma.

Tampoco el ritual de contemplar en retrospectiva el año que ha pasado es consolador.…  Seguir leyendo »

¿Qué país de Europa (y no digamos del mundo) puede afirmar de sí mismo en estos tiempos que es estable y que está preparado para afrontar el futuro? Ni Reino Unido ni Francia. Tampoco Italia o Polonia. Los países se tambalean igual que los iconos de un iPhone. El tambaleo se obvia con horror, pero la sensación de desorientación y de pérdida del suelo bajo los pies permanece. Cuando hasta veteranos agentes secretos estadounidenses como Michael V. Hayden dicen que nunca han vivido un mundo tan complicado como el actual, es que le estamos viendo las orejas al lobo.

Pero, ¿acaso el miedo y el catastrofismo han servido de algo alguna vez?…  Seguir leyendo »

Seguramente todos los políticos —aunque no solo ellos, también otros sujetos con poder y autoridad— sueñan con hacerse famosos por una frase o un dicho, y, como dice la hermosa expresión, entrar en los anales de la historia. Ha habido personajes históricos a los que se les han atribuido frases como “¡Un caballo, un caballo! ¡Mi reino por un caballo!” (Ricardo III, Shakespeare, 1597) o “Heme aquí. No puedo hacer otra cosa” (Martín Lutero en Worms, 1521). Inolvidable para nosotros, alemanes de la posguerra, es “¡Soy berlinés!” (John F. Kennedy, 1963). El excanciller Helmut Schmidt, fallecido el pasado noviembre, solía pronunciar frases sonadas.…  Seguir leyendo »

París. Después de Berlín, después de Madrid, después de Londres. Si la Unión Europea fuese el mecanismo de un reloj, en este momento algunos de sus engranajes se pararían o, tal vez, se volverían completamente locos. ¿Por quién doblan allí las campanas? En muchos lugares del mundo se está asistiendo al final de algo. No de la democracia, sino de una ilusión de democracia, de despreocupación y de inmensa seguridad en todas las situaciones de la vida. En Austria es el fin de la “casa del pueblo”, la bienintencionada alianza de los dos grandes partidos de masas que ha acabado en corrupción y parálisis.…  Seguir leyendo »

El suceso más hermoso de mi generación, de nuestra vida, es y sigue siendo la caída del Muro. Porque se trataba del final de la falta de libertad. De la justicia y de la soberanía. Porque eran acontecimientos maravillosos, impulsados por personas. Los países de Europa del Este se convirtieron simultáneamente en miembros de una entidad mayor, la UE. Era como en un cuento, una liberación increíble, que aún seguimos sintiendo. Aunque la sintamos como una nostalgia fantasma, porque el mundo de hoy se ha vuelto más peligroso y está más amenazado.

El sentido profundo de la transformación de entonces no era el fin de la Historia, sino la capitulación de la Unión Soviética.…  Seguir leyendo »