Andrei Piontkovsky

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de Julio de 2008. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

Tres meses después de las protestas que derrocaron al presidente ucraniano Víktor F. Yanukóvych y a su gobierno, generando una ola de agitación y caos, el país eligió nuevo presidente. Pero el presidente ruso Vladímir Putin aprovechó la primera ocasión que tuvo para desplegar tropas y anexar Crimea, y sigue siendo la figura clave de la que depende el futuro de Ucrania, país al que empuja cada vez más hacia algo mucho más peligroso que una nueva Guerra Fría.

Al tomar firmemente las riendas del futuro de Rusia, Putin simplificó la tarea de los que buscan comprender este país. De hecho, sus acciones están determinadas por un único objetivo; y contra lo que se suele creer, no se trata de ambición imperial.…  Seguir leyendo »

In 1970, Soviet dissident Andrei Amalrik observed in “Will the Soviet Union Survive until 1984?” that “all totalitarian regimes grow old without realizing it.”

Amalrik was right, and the regime established since 2000 by Russian President Vladimir Putin is likely to fall apart — perhaps this year — for the same reason that the Soviet Union collapsed in 1991.

The Soviet Union’s collapse, it should be remembered, was not the result of Soviet President Mikhail Gorbachev’s reformist “betrayal.” Nor was it caused by falling oil prices or U.S. President Ronald Reagan’s military buildup. Soviet communism was doomed long before then, when, as Amalrik predicted, the communist myth finally died in the hearts and minds of ordinary people and officials alike.…  Seguir leyendo »

En 1970, el disidente soviético, Andrei Amalrik, señaló en su libro, Will the Soviet Union Survive until 1984?, que “todos los regímenes totalitarios se deterioran sin que se den cuenta.” Amalrik tenía razón, y es probable que se derrumbe –tal vez este año– el régimen establecido en 2000 por el presidente ruso, Vladimir Putin, por la misma razón por la que la Unión Soviética se colapsó en 1991.

Cabe señalar que el colapso de la Unión Soviética no fue el resultado de la “traición” reformista del presidente soviético, Mikhail Gorbachev. Tampoco tuvo que ver con los precios decrecientes del petróleo o la intensificación militar del presidente estadounidense, Ronald Reagan.…  Seguir leyendo »

La historia de los sucesivos regímenes autoritarios rusos revela pautas recurrentes: sus caídas no se deben a golpes externos ni a sublevaciones locales. Por el contrario, tienden a colapsar por una extraña enfermedad interna: una combinación de creciente indignación de las élites consigo mismas y la conciencia del agotamiento del régimen. La enfermedad se asemeja a una versión política de la náusea existencial de Jean-paul Sartre y llevó tanto a la revolución bolchevique de 1917 como a la desaparición de la Unión Soviética gracias a la perestroika de Mijaíl Gorbachov.

Actualmente, el régimen del primer ministro Vladímir Putin se ve afligido por esa misma enfermedad terminal, a pesar del –o debido al– aparentemente impermeable muro político que construyó a su alrededor durante años.…  Seguir leyendo »

The history of successive authoritarian regimes in Russia reveals a recurring pattern: they do not die from external blows or domestic insurgencies. Instead, they tend to collapse from a strange internal malady – a combination of the elites’ encroaching disgust with themselves and a realization that the regime is exhausted. The illness resembles a political version of Jean-Paul Sartre’s existential nausea, and led to both the Bolshevik Revolution of 1917 and the Soviet Union’s demise with Mikhail Gorbachev’s Perestroika.

Today, Prime Minister Vladimir Putin’s regime is afflicted with the same terminal disease, despite – or because of – the seemingly impermeable political wall that it spent years constructing around itself.…  Seguir leyendo »

Recientemente, las autoridades  rusas comenzaron a hacer alarde de las masivas medidas de seguridad que se están poniendo en marcha cara a los JJ. OO. de Invierno del 2014 en el complejo de Sochi, en el mar Negro. Tienen buenos motivos para estar preocupados, y no sólo por la seguridad de los atletas y los espectadores.

La violencia en el norte del Cáucaso está dejando de ser un conflicto regional serio para convertirse cada vez más en una amenaza existencial para toda la Federación Rusa – una evolución que refleja casi todos los errores, fracasos y crímenes del liderazgo postsoviético-.

Dos guerras horrorosas con separatistas locales, entre 1994 y 1996 y entre 1999 y el 2006, se libraron por Chechenia, supuestamente para asegurar la integridad territorial de Rusia.…  Seguir leyendo »

Las autoridades rusas recientemente comenzaron a hacer alarde de las masivas medidas de seguridad que se están implementando de cara a los Juegos Olímpicos de Invierno de 2014 en el complejo de Sochi, en el Mar Negro. Tienen buenos motivos para estar preocupados, y no sólo por la seguridad de los atletas y los espectadores.

La violencia en el Norte del Cáucaso está dejando de ser un conflicto regional serio para convertirse cada vez más en una amenaza existencial para toda la Federación Rusa -una evolución que refleja casi todos los errores, fracasos y crímenes del liderazgo post-soviético.

Dos guerras horrorosas con separatistas locales, entre 1994 y 1996 y entre 1999 y 2006, se libraron por Chechenia, supuestamente para asegurar la integridad territorial de Rusia.…  Seguir leyendo »

Dimitri Medvedev heredó el cargo de presidente de la Federación Rusa de Vladimir Putin, y mientras Putin descendió un peldaño para convertirse en primer ministro, desde el principio de la presidencia de Medvedev abundaron las especulaciones sobre una eventual división entre los dos líderes más encumbrados de Rusia. Los primeros días del conflicto en Georgia derribaron esta hipótesis.

De hecho, Putin y Medvedev trabajaron en un perfecto tándem con respecto a Georgia, cooperando y ejerciendo hábilmente sus papeles diferentes, con Putin en el papel principal del dios que amenaza con un ajuste de cuentas ruso y Medvedev en el papel secundario de un posible defensor humanitario de la paz.…  Seguir leyendo »