Andrés Barba

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de enero de 2009. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

Las protestas sobre Madrid Central, las movilizaciones ciudadanas para salvar el legado ecologista de la ciudad y el estilo con que ciertos partidos políticos han puesto sobre la mesa el desarrollo de la ciudad como si se tratara de un enemigo de la vida comunitaria parecen abrir más que nunca la necesidad de un debate respetuoso y serio sobre algunos principios básicos de urbanismo en nuestras ciudades. Se trata de un enfrentamiento que siempre se ha producido desde mediados del siglo XX: optar por una planificación urbana de carácter humanista aunque sea a coste de ciertas restricciones o seguir creyendo en el paradigma de un desarrollo económico que siente amenazada su “libertad” solo porque no puede imponerse sobre las libertades de los otros (suele ocurrir, la libertad solo se piensa en términos privados).…  Seguir leyendo »

Decía Calvino que la pulsión por la fotografía asociada al nacimiento del bebé —ese movimiento capaz de convertir a una persona antes completamente desinteresada por las imágenes en verdadero experto en iluminación y montaje— no es misteriosa; un bebé de pocos meses es una criatura demasiado cambiante. Hay que dejar testimonio y atesorar esas perfecciones sucesivas, salvar del tiempo al bebé de seis semanas engullido y eliminado por el de siete, librar al de ocho del atropello del de nueve, cuyo rostro puede transformarse de la noche a la mañana en alguien cada vez más parecido al suegro. En mi experiencia —tal vez porque está todavía demasiado vivo el nacimiento de mi hijo— a la confirmación de ese descubrimiento se añadió también el de que en la batalla habitual que todos libramos con la estética, el bebé añade un plus épico: es difícil salir bien parado en una foto cuando uno está estrenando el esfínter.…  Seguir leyendo »

La primera vez que contemplé la escena fue hace veinte años. En el Museo del Louvre, unos quince japoneses esperaban pacientemente en fila ante La Gioconda. Cuando llegaba su breve instante de intimidad frente al cuadro, sacaban su cámara, tomaban una fotografía e inmediatamente después seguían la visita sin detenerse. Qué rápido lo bizarro se vuelve familiar. Aunque no hay que equivocarse: lo que convertía esa escena en bizarra en 1998 no es exactamente lo mismo que la convierte hoy en familiar. Hace veinte años nos sorprendía que alguien sustituyera el acto natural en un museo (mirar) por el acto artificial de generar una imagen; hoy casi nos resulta una impertinencia que alguien esté plantado demasiado tiempo frente a un cuadro sin hacer otra cosa que mirar y nos impida hacernos un selfi.…  Seguir leyendo »

La primera vez que escuché la comparación entre la “conquista” de América y la romanización fue hace diez años, y no precisamente a un político de derechas sino a un alto cargo de cultura del PSOE. Fue durante una charla en el Instituto Cervantes de Nueva York: un escritor chileno hizo un chiste bastante inocuo sobre la celebración del Día de la Hispanidad y el político español (cuyo nombre no cito por perfectamente intercambiable) cogió el micrófono con aire destemplado y dijo que a él no se le ocurriría exigir reparaciones a Italia por haber “romanizado” la península Ibérica. Reconozco que el desconcierto me dejó mudo.…  Seguir leyendo »

Hemos inventado ya la prisión perfecta, se llama Internet y se parece al panóptico de Bentham, esa cárcel con forma de estrella en la que un solo guardián podía dar cuenta de la vigilancia de cientos de presos. Al final, el epicentro de la libertad ha resultado ser su negación absoluta: un espacio en el que pensábamos actuar a nuestras anchas, pero en el que los movimientos más mínimos están controlados y queda registro de toda actividad.

A veces no hay nada más difícil de penetrar que una verdad desnuda. La fantasía de la comunicación parece desdibujar el hecho de que con cada búsqueda un domingo a las cuatro de la tarde, con cada like a una declaración de “dudosa moralidad” o cada distraído whatsapp estamos redactando nuestra sentencia.…  Seguir leyendo »

Muchas veces los atentados contra los derechos elementales de la ciudadanía se manifiestan como una trampa dialéctica. Una de las astucias políticas más comunes cuando una institución o mandatario ve amenazados sus privilegios es la de plantear una ley que supuestamente defiende a los oprimidos para acabar, por vía interpuesta, blindando esa hegemonía que ha visto peligrar. A cada época su delirio: en la Alemania prenazi, las leyes de Núremberg de 1935, que supuestamente pretendían el proteccionismo de los alemanes, acabaron derivando en unas leyes raciales que culminaron en la persecución antisemita; en 1998, en los Estados Unidos de Bill Clinton, se promulgó una ley contra la pornografía infantil en internet —Child Online Protection Act— que utilizó la buena conciencia (¿quién no estaría dispuesto a enfrentarse a la pederastia?) para “asaltar” el fortín de Google, obligándole a entregar información aleatoria sobre sus usuarios.…  Seguir leyendo »

La irrupción en escena de la excelente exposición comisariada por Guillermo Solana para el Museo Thyssen-Bornemisza y la Fundación Caja Madrid vuelve a replantear el debate (eterno, a ratos cansino y nunca resuelto) de arte, erotismo y pornografía. La pregunta acerca de los difusos límites del erotismo y su díscola hermana la pornografía, así como el debate acerca de la inclusión de esas imágenes en la esfera de lo público (o de si el arte tiene la capacidad de «redimir» o de «anular» la condición «obscena» de esas imágenes para permitir su inclusión) no se resolverá nunca, entre otras cuestiones porque está erróneamente planteada.…  Seguir leyendo »