Andrés Betancor

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de Marzo de 2008. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

La pandemia se ha convertido en un nuevo campo de juego del partidismo. La política es otra cosa. Weber la asociaba al ejercicio del poder; poder y sólo poder. Al servicio de algo: el interés general. El arte de utilizar el poder, del Estado, para ofrecer soluciones. La política o es útil, o no es política, es partidismo. Entre nosotros, con gran alegría para el populismo de ambos extremos, el partidismo está substituyendo a la política. Y los políticos entregados al pecado que denunciaba Weber: la vanidad, «la vanidosa complacencia del sentimiento del poder».

El Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha dicho lo que algunos, muchos, hemos dicho: necesitamos un Derecho de la pandemia.…  Seguir leyendo »

Una de las representaciones más exitosas de Estado es la del Leviatán. Acuñada en el año 1651 cuando Thomas Hobbes publicó su libro, su éxito debe tanto al frontispicio que lo acompaña desde entonces, obra de Abraham Bosse, como a la imaginación que hace volar. Es el nombre de un monstruo marino que encontramos en el Antiguo Testamento (Salmos 74: 13-14), descrito en Job 41 de una manera tan vívida que el lector sólo puede sentir terror: la rendición humana ante el poder de Dios. Es elocuente el que, para Hobbes, «ese gran Leviatán que se llama una república o Estado (civitas en latín)», es un «hombre artificial», surgido de «pactos o convenios», «aunque de estatura y fuerza superiores a las del natural, para cuya protección y defensa fue pensado».…  Seguir leyendo »

Matará el virus al liberalismo

Una de las derivadas más sorprendentes de la pandemia es la afirmación, hecha por algunos, sobre el poder destructor del Covid-19 de las instituciones: desde la democracia, al liberalismo, pasando por el capitalismo y la libertad.

Ahora bien, a lo que no mata es al Estado; al contrario. El gran maestro Rodríguez Braun lo ha expuesto en varias columnas en este periódico. Es incuestionable -nos dice el profesor- que «las crisis animan a los recelosos de la libertad, desactivan la resistencia popular ante las incursiones del poder y facilitan la propagación del pensamiento mágico que nos promete soluciones eficientes, que están al alcance de la mano, con tan solo aceptar las recetas antiliberales de toda la vida».…  Seguir leyendo »

«Procederá la declaración de los estados de alarma, excepción o sitio cuando circunstancias extraordinarias hiciesen imposible el mantenimiento de la normalidad mediante los poderes ordinarios de las autoridades competentes». Así comienza la Ley Orgánica 4/1981, de los estados de alarma, excepción y sitio (artículo 1.1). ¿Concurren circunstancias extraordinarias que hacen imposible el mantenimiento de la normalidad mediante los poderes ordinarios? Es la pregunta con la que el Gobierno y el Congreso se deben interrogar antes de declarar cualquiera de los estados. La respuesta tiene dos partes: existencia de circunstancias extraordinarias e insuficiencia de los poderes ordinarios.

El Gobierno sólo habla de la primera, y la ilustran dramáticamente con los muertos pasados, presentes y futuros.…  Seguir leyendo »

Maurice Duverger, uno de los grandes estudiosos de los partidos, afirmaba que partidos y democracia están ligados; el desarrollo de unos ha estado vinculado al de la otra, tanto, como que aquellos despliegan unas funciones esenciales para el funcionamiento de la democracia. No nos puede sorprender que el cuestionamiento de los partidos crezca en paralelo al de la democracia liberal. Las elecciones, pieza esencial sobre la que se construye ésta (fuente de legitimación del poder), son el marco de la concurrencia competitiva de partidos que pugnan, sobre la base de la aglutinación de aspiraciones (materiales e ideales) de los ciudadanos, por la credibilidad del «compromiso» de hacerlas realidad, mediante las instituciones del Estado (parlamentos y gobiernos).…  Seguir leyendo »

Una vez más, la legislación electoral vuelve a estar en el centro de la política. En realidad, nunca lo ha abandonado. Es la legislación que garantiza que la voluntad democrática (y política) de los ciudadanos, manifestada en votos, alumbre mayorías que gobiernan las instituciones democráticas, a través de los representantes elegidos. Está en el corazón, por lo tanto, de la democracia.

No se puede cerrar los ojos ante el que ciertas decisiones de la Administración electoral tienen una repercusión política redoblada que escapa de su función prístina. Es el caso de si Junqueras, Torra, Puigdemont y Comín son o continúan siendo diputados.…  Seguir leyendo »

Indiferencia centrífuga

Hannah Arendt decía que la política es el arte de «fabricar cierta imagen» y de «hacer creer en la realidad de esa imagen». La política se banaliza para convertirse en imagen con la que convertirse en audiencia. Esta es, nos dice el Diccionario de la lengua española, el «número de personas que reciben un mensaje a través de cualquier medio de comunicación». Es más un número, una cantidad que, cuanto mayor, mejor. El precio a pagar es la simplificación. Una imagen vale más que mil palabras, el viejo dicho que sigue teniendo toda su validez. Se quiere llegar al mayor número de personas, pero no quiere decir a más ciudadanos.…  Seguir leyendo »

Los representantes de la Nación, reunidos en Versalles como Asamblea Nacional Constituyente, aprobaron el 26 de agosto de 1789 la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. El artículo 16 proclamaba: «Una sociedad en la que la garantía de los derechos no está asegurada, ni la separación de poderes determinada, no tiene Constitución».

230 años después tenemos que recordar lo que significa. La Constitución marca la frontera entre la civilización y la barbarie. Es la norma con la que la nación asegura la garantía de los derechos de los ciudadanos. Y la principal garantía es la división de poderes.…  Seguir leyendo »

Cuando se habla de la nueva política es un lugar común comenzar citando a Ortega y Gasset y la conferencia que impartió en el año 1914 en la que acuñó dicha expresión. Se suele reparar en la dimensión histórica del alegato orteguiano (la nueva política como alternativa a la antigua, a la del régimen de la Restauración), no así en la a-histórica o estructural, que es la que da relevancia e interés al texto; su permanente actualidad. Ortega se pregunta, anticipándose incluso a Max Weber y su conferencia del año 1919, sobre la política. Mientras Weber centra la política en el poder, sólo el poder, nada más que el poder, para Ortega la política ha de estar «circunstanciada»; al servicio de la modernización de España, de «aumentar el pulso vital de España», la «España vital» frente a la «España oficial».…  Seguir leyendo »

Rito y democracia

Emile Durkheim (1858-1917) fue uno de los primeros que teorizó sobre la función social del rito («las formas elementales de la vida religiosa»). Hoy día está plenamente admitida su «dimensión colectiva portadora de significado social».

El rito es una conducta gobernada por unas reglas que tienen un carácter simbólico en una comunidad determinada. En la vida política hay muchos ritos asociados al poder. Las ceremonias de entronización de los reyes, las sesiones constitutivas de los parlamentos, las tomas de posesión de legisladores, presidentes de Gobierno, ministros y otros.

Jorge Bustos, en este periódico, en una brillante columna recordaba, al hilo de la sesión constitutiva del Congreso vivida el pasado día 21, las palabras de Valle-Inclán respecto de la política española como un «pestífero lamedal» que conecta con «el sentido trágico de la vida española [que] solo puede darse con una estética sistemáticamente deformada».…  Seguir leyendo »

Miedo

El libro de Bob Woodward dedicado al Presidente Trump se titula Miedo. Comienza con una frase que Woodward pone en boca de Trump: «El verdadero poder es -ni tan siquiera quiero utilizar la palabra- el miedo».

El miedo es poder; el «verdadero poder». Hasta la jovencísima activista ambiental Greta Thunberg lo sabe cuando, ante la Comisión de Medio Ambiente del Parlamento Europeo, afirmó: «Quiero que entréis en pánico, porque la casa está en llamas». Así pretende conseguir movilizar las conciencias y las voluntades para reducir las emisiones que causan el cambio climático.

Quien controla el miedo, gana. Es el miedo político.…  Seguir leyendo »

Adam Smith, uno de los padres del liberalismo, es recordado por una frase, recogida en su libro Una investigación sobre la naturaleza y causa de la riqueza de las naciones (1776), que dice lo siguiente: «Al perseguir su propio interés [el individuo] frecuentemente fomentará el de la sociedad mucho más eficazmente que si de hecho intentarse fomentarlo. Nunca he visto muchas cosas buenas hechas por los que pretenden actuar en bien del pueblo». Utiliza la celebre metáfora de la «mano invisible»; la que une la persecución del interés propio con el de la sociedad. Es la máxima exaltación del egoísmo: sirve a tu interés, ya que el de los demás se verá satisfecho como la consecuencia natural de aquel.…  Seguir leyendo »

El infierno está lleno de buenas intenciones; en política, no existen. El infierno político está lleno de malas decisiones. Una de ellas, la de contar con un mediador en la mesa de partidos. Es evidente que no es necesario; y, en cambio, significativo que quien lo anuncia es Carmen Calvo, en su condición de vicepresidenta del Gobierno (no es la secretaria de igualdad del PSOE). Se hace al margen de los cauces del partido porque es una decisión del Gobierno de España que, encima, se presenta como medida dentro de la estrategia para solucionar «la crisis política que afecta a Cataluña».…  Seguir leyendo »

Para que sirva y enamore

La Constitución, afirmó el Rey Felipe VI en su alocución del pasado día 23 de diciembre, «no es una realidad inerte, sino una realidad viva que ampara, protege y tutela nuestros derechos y libertades».

Es una «Constitución viva» entendida como «el modo en que una determinada Constitución escrita es concretamente interpretada y actuada en la realidad política» (R. Guastini). Es la Constitución «vivida» por los poderes; los que garantizan su cumplimiento y sancionan sus incumplimientos. Y, aún más importante, la vivida por los ciudadanos.

Los ciudadanos han de vivir y sentir lo que supone que la Constitución afirme que «España se constituye en un Estado», al que le atribuye unos rasgos (social y democrático de Derecho), a la par que proclama que debe servir, como su ordenamiento, a unos valores «superiores» (señas de identidad del liberalismo progresista): los de la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político (artículo 1).…  Seguir leyendo »

Donald Trump no es culpable

La decadencia de los Estados ha suscitado siempre un extraordinario interés. Por su carácter alegórico, la del imperio romano es el mejor ejemplo (Gibbons, entre otros). La de la democracia, aunque presente incluso desde sus primeros teóricos (Aristóteles), ha sido convertida en la actualidad en uno de los temas centrales de la reflexión política.

La decadencia de la democracia desafía la opinión convencional sobre su consolidación y estabilidad. Hoy se reconoce que está en retroceso (según el último informe de Freedom House, Freedom in the World 2018) e, incluso, se habla de su posible desaparición. Es la tesis de autores como Steven Levitsky y Daniel Ziblatt (Cómo mueren las democracias) y Yascha Mounk (El pueblo contra la democracia: Por qué nuestra libertad está en peligro y cómo salvarla).…  Seguir leyendo »

Atila y la tragedia de los comunes

Garrett Hardin, en el año 1968, acuñó una expresión que ha hecho una extraordinaria fortuna más allá de su ámbito inicial. Sostenía que, en relación con los recursos naturales, se produce la «tragedia de lo común», de los bienes comunes: el conflicto entre el interés personal de la explotación y el interés colectivo de la conservación acaba convirtiendo la despreocupación por lo común en un perjuicio individual.

El proceso contra el golpismo catalán es otro ejemplo, salvando las distancias, de la tragedia de lo común; la de las instituciones que, como las definiera Ralf Dahrendorf, sirven para la construcción normativa de la sociedad de la democracia liberal.…  Seguir leyendo »

Ejercicio de transparencia o populismo

El BOE del pasado sábado publicó el «contenido de las declaraciones de bienes y derechos patrimoniales de los altos cargos de la Administración General del Estado». En sus 715 páginas se desgranan los valores consolidados de activos y pasivos de los patrimonios de los altos cargos, tantos los cesados como los nombrados. El Gobierno lo ha celebrado como un ejercicio de transparencia. Va más allá de la casualidad que haya coincidido con el escándalo de Pedro Duque y su sociedad instrumental para la tenencia de su patrimonio inmobiliario.

La transparencia ha sido ensalzada como un nuevo valor central de las democracias modernas.…  Seguir leyendo »

La dictadura de un sol poble

Manuel García nació en Castro del Río (Córdoba); llegó a Cataluña hace 50 años. Convertido en pequeño empresario de la restauración, regenta un negocio en Blanes. Simpatizante del PSC, ha dicho basta; basta a los lazos amarillos en su negocio. La reacción del poble es la conocida: el boicot, las amenazas, las agresiones… El pasado sábado sufrió un escrache promovido por los partidos y organizaciones secesionistas, encabezados por el Comité local de Defensa de la República (CDR).

No es el único caso. Es la otra Cataluña, la que Q. Torra y sus seguidores se niegan a reconocer. Como ha afirmado Torra, «un catalán que aspire a ser español no es nada».…  Seguir leyendo »

N. Bobbio (1909-2004) definía el Estado de Derecho, en su «sentido profundo», como el Estado en el que no sólo hay subordinación de los poderes de cualquier grado a las leyes generales del país, sino también subordinación de las leyes al límite material del reconocimiento de algunos derechos fundamentales considerados constitucionalmente y, por tanto, inviolables.

El Estado de Derecho es «antipático» al poder; sólo entiende de límites, de restricciones. La libertad de los modernos, según la famosa caracterización de B. Constant (1767-1830).

El poder, iluminado por la legitimidad del pueblo, y justificado por objetivos bendecidos por éste, no entiende, ni nunca entenderá, de tales límites.…  Seguir leyendo »

Abuso de poder desde el Gobierno

El poder público tiene una fuente, la soberanía nacional (artículo 1.2 Constitución), se ejerce conforme a la Ley (art. 9 CE) y sirve a un objetivo: el interés general (art. 103 CE). Así debería ser. Sin embargo, el poder puede ser ilegal, arbitrario y abusivo; en pocas ocasiones estas tres características se suman, fruto de una concepción (política) que admite su servicio a los intereses particulares del gobernante y a los de su partido. La utilización por el presidente Pedro Sánchez del avión oficial para asistir a un concierto del Festival de Benicàssim es la muestra más descarnada, pero no la más relevante.…  Seguir leyendo »