Andrés Ollero Tassara

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de abril de 2009. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

La crisis económica, así como actitudes dirigidas a una interesada erosión de las instituciones políticas, han convertido en tópico la afirmación de que en realidad lo que nuestra sociedad experimenta es una grave crisis moral. Discrepo del diagnóstico. Entiendo que con ese juego entre economía, política y moral se eclipsa un elemento particularmente decisivo: el derecho. Este llamativo fenómeno se debería, a mi modo de ver, a dos razones.

La primera podría caracterizarse como clericalismo civil y es fácil adivinarla bajo actitudes laicistas no pocas extendidas, también entre los mismos creyentes. Se considera de sentido común el siguiente planteamiento: hay ciudadanos cuyas convicciones religiosas generan determinadas exigencias morales y, en la medida que las consideran de particular tonelaje, pretenden imponerlas a los demás recurriendo a la capacidad coactiva del derecho.…  Seguir leyendo »

No hace mucho leí un comentario, pretendidamente jurídico, según el cual el magistrado del Tribunal Constitucional Eugenio Gay votaría contra la constitucionalidad de la ley del aborto porque es católico. Me dio mucha pena por partida doble. Por una parte, porque en algunos diarios de prestigio se desconoce, al parecer, el artículo 16.2 de nuestra Constitución. Esto da inevitablemente paso a obvias discriminaciones por razón de religión, excluidas expresamente por el artículo 14, mientras sobre otras, implícitas, suelen mostrarse más sensibles.

El artículo citado, bueno es recordarlo, establece: «Nadie podrá ser obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencias». No se trata meramente de recordar que en ocasiones preguntar puede ser ofender, sino de vetar cualquier actitud inquisitorial que derivaría inevitablemente hacia exclusiones discriminatorias.…  Seguir leyendo »

Cuando decidí poner fin a prolongadas tareas parlamentarias me animé —junto a Javier Paniagua, durante años rival dialéctico en el grupo socialista y, como yo, profesor universitario— a poner en marcha una fundación, «Ciudadanía y Valores», que sirviera de ámbito de reflexión al margen de condicionamientos de partido. Jaime Mayor, afortunadamente en activo al frente del grupo español del PP en el Parlamento Europeo, ha decidido poner en marcha una fundación bajo rótulo no muy diverso («Valores y sociedad»), pero con objetivo quizá más ambicioso: lograr que se difunda el humanismo cristiano, no sólo entre creyentes y agnósticos sino incluso en el seno del propio Partido Popular, en cuyos estatutos sigue figurando tras alguna escaramuza.…  Seguir leyendo »

La exhibición de los precios puede considerarse como un índice de civilización. Hay países en los que se exige que su presentación vaya siempre acompañada de la cantidad adicional destinada al impuesto; en otros se oculta la imposición indirecta, como si se diera por supuesto que solo pagará impuestos quien no sepa que lo hace. Rimando con ello proliferará la venta sin factura, salvo que alguien la necesite tanto como para estar dispuesto a pagar el IVA. Un escalón más bajo lo ocupará el precio sometido a solicitud de rebaja o, no digamos nada, el fijado tras un laborioso regateo fiel trasunto del juego de las siete y media.…  Seguir leyendo »

La visita del Papa, al encuentro de una nutrida juventud mundial, ha provocado con Madrid como escaparate una presencia de lo religioso que no se experimentaba hace años. Por las mismas calendas, el Congreso Mundial de Filosofía Jurídica y Social de Frankfurt hacía hueco a un grupo de trabajo sobre «La religión en el ámbito público». Se ve que, escarceos políticos aparte, el asunto merece que se le eche un poco de filosofía. No es para menos.

La doble sentencia del Tribunal Europeo de Derecho Humanos sobre el caso Lautsi contra Italia se ha convertido en paradigma de la dificultad que Europa viene experimentando a la hora de fijar el adecuado emplazamiento de la religión en el ámbito público.…  Seguir leyendo »

¿Tiene el derecho algo que ver con la justicia? Si preguntamos a cualquiera de nuestros vecinos no mostrará la menor duda al respecto. Cuando alguno de ellos exclama «no hay derecho» nos está denunciando la existencia de una injusticia; le tranquiliza no obstante el convencimiento de que, si se le identifica, el responsable será puesto a disposición de la justicia; y así sucesivamente.

Todo lo que tiene que ver con el derecho tiende, sin embargo, a verse situado en un escenario bastante más complejo. Esos mismos vecinos tenderán a vincular la justicia con la moral; en consecuencia admitirán con facilidad que, mientras que por derecho debemos entender algo objetivo, en cuestiones de moral es bueno que cada uno pueda siempre suscribir sus cadaunadas.…  Seguir leyendo »

El alejamiento popular de nuestras instituciones es un fenómeno preocupante, motivado en buena medida por un doble defecto de comunicación. No se trata solo de que se traslade al ciudadano una versión caricaturesca del trabajo real de parlamentarios, jueces o catedráticos; el problema más grave es que no se transmite una idea exacta de lo que institucionalmente cabe esperar de unos y otros. Por supuesto, habrá parlamentarios perezosos, jueces politizados y catedráticos absentistas, pero el problema grave es que la idea que el ciudadano tiene de sus tareas no se corresponde en absoluto con lo que institucionalmente justifica su existencia.

No me resulta difícil aportar experiencias propias.…  Seguir leyendo »

Es curioso hasta qué punto en países bien dispares se acaban planteando problemas semejantes. El diferente contexto anima no obstante a la reflexión. Quiso el azar que mi llegada al aeropuerto de Varsovia coincidiera con la de los restos del presidente Kaczynski, víctima de la tragedia aérea de Smolensko. El conductor que enviaron los organizadores del Congreso sobre «Los valores de la nueva Europa», en el que participábamos tres profesores españoles, nos recibió con dos palabras trabajosamente expresadas: «bloquedada» (la ciudad…) y «presidente», antes de echarse a llorar… No dudó, sin abordar ya enojosas traducciones, en aparcar unos kilómetros más allá y mezclarnos con la cadena de ciudadanos polacos que iba engrosándose a lo largo de todo el recorrido de la inminente comitiva.…  Seguir leyendo »

En mis escarceos como portavoz en la Comisión de Educación del Congreso de los Diputados me alarmó que el entonces ministro Maravall motejara a la enseñanza universitaria como «post-secundaria». Veinte años después en ello estamos…

El bachillerato se ha visto en ese periodo prácticamente erradicado, para convertirse en el apéndice final de la Secundaria. El cuerpo de Catedráticos de Bachillerato, que por la calidad de sus integrantes hacía presente en esa etapa los ideales de excelencia atribuibles a la Universidad, fue pasado por las armas de la reforma educativa. Ésta se centró en localizar y eliminar el fracaso escolar. Tan loable propósito se tradujo en muy positivas iniciativas compensatorias, atentas a la situación de inferioridad de sectores del alumnado derivadas de la marginación social, la escasez de medios económicos en el ámbito familiar, circunstancias fisiológicas que redujeran el rendimiento académico o incluso, más tarde, dificultades de comprensión lingüística de la población inmigrante ajena al ámbito cultural hispano.…  Seguir leyendo »

Hay géneros literarios propensos a provocar extraños compañeros de página. Cuando oímos hablar de la verdad, tiende a darse por hecho que nos referimos a algún tipo de conocimiento; hablar de caridad remite por el contrario a actitudes prácticas. No parece fácil emparejar uno y otro punto de vista. Es cierto que se habla del cariño verdadero, pero es para apostillar de inmediato que ni se compra ni se vende. Las teorías económicas aspiran a ser consideradas verdaderas; vincular la actividad económica con la caridad resulta más bien insólito. Que en plena crisis económica mundial se proponga que la solución está en combinar adecuadamente caridad y verdad no es precisamente un lugar común.…  Seguir leyendo »

Las sentencias del Tribunal Supremo sobre las asignaturas relacionadas con la educación para la ciudadanía ofrecen la oportunidad insólita de asistir a un cruce de argumentos sobre una cuestión de interés general. Es de lamentar que debates como este queden reservados a una minoría de iniciados, capaces de armarse de paciencia y enfrentarse a centenares de folios. Se abordan problemas como la relación entre conciencia personal y derecho, el efectivo alcance del pluralismo como valor superior de nuestro ordenamiento constitucional, la dimensión más excluyente («negativa», diría Kelsen) que positiva de la Constitución al reconocer derechos y contenidos axiológicos, el intento imposible de separar drásticamente ética pública y privada, o la aporía de perseguir en el ámbito educativo una neutralidad moral que no encubra un burdo indiferentismo.…  Seguir leyendo »