Ángel Expósito

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El dilema de enviar a nuestros soldados contra la yihad

Seamos sinceros. Tan crueles como sinceros al responder esta pregunta: ¿la opinión pública española está –estamos– dispuesta a recibir ataúdes con cuerpos decapitados de militares nuestros cubiertos con la bandera nacional? Si de ti dependiera una decisión así –o si usted fuera el presidente del Gobierno–, ¿enviarías paracaidistas, legionarios, boinas verdes o infantes de Marina a combatir, cuerpo a cuerpo, contra los monstruos de la yihad?

Y alguna más: como sociedad occidental, democrática y supuestamente formada, ¿estamos preparados para ver un vídeo con la imagen de un bestia de estos decapitando a uno de los nuestros, así, en vivo y casi en directo?…  Seguir leyendo »

La palabra «cínico» ha sufrido en España una curiosa derivación. De aquella caótica escuela griega de Antístenes, hemos pasado directamente a los mentirosos. Nosotros, que nos vanagloriábamos de no ser un país para cínicos, descubrimos ahora que lo que nos sobran son mentirosos. Deben de ser las paradojas de la evolución del lenguaje. O de que no nos da la gana llamar a las cosas por su nombre. Ni desenmascararlas.

Es hora de reflexionar con cierta dosis de autocrítica sobre cómo se representa en nuestros días el Estado y sus componentes. El Estado, que parece bien engrasado en terminología diplomática, pero que muestra no pocos fallos si hablamos en el idioma del sentido común.…  Seguir leyendo »

Es muy difícil, por no decir imposible, que un civil sienta el pleno significado de la palabra «honor» tal y como la entienden los militares. ¿Hasta dónde puede llegar el valor de un soldado para dar su vida porque se lo mandan o por su Patria? Resulta casi incomprensible, si no fuera por lo que les conozco, imaginar el nivel de vocación, sacrificio, lealtad y disciplina que un soldado mantiene hacia sus mandos, hacia su Gobierno democrático y hacia la sociedad que lleva representada en el hombro del uniforme con la bandera nacional.

Hace unos años, durante una reunión de la Asociación de Diplomados en Altos Estudios de la Defensa Nacional (Adalede) con sede en el Ceseden, se comentó una encuesta entre la juventud española en la que la pregunta principal fue: ¿estarías dispuesto a dar tu vida por España?…  Seguir leyendo »

Aquí alguien se está volviendo loco o nos estamos volviendo locos todos. Lo que construyeron los padres de mi generación está siendo destruido sin consideración alguna; a lo bestia, paso a paso. España va camino de un deterioro institucional sin precedentes, porque lo ocurrido el pasado martes en la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid en contra del Tribunal Supremo, y en supuesto apoyo al juez Baltasar Garzón del que él mismo reniega, supone un antes y un después en el desbarajuste de los cimientos del Estado. Más allá de ideologías y de Gobiernos concretos o de partidos políticos y líderes con nombres y apellidos, lo que está pasando en España debería hacernos pensar.…  Seguir leyendo »

El principal problema de España no es quién gobierna, ni siquiera cómo lo hace. Para eso están las elecciones. Tampoco lo son nuestras relaciones exteriores, la crisis económica o la ausencia de valores. El mayor problema de esta nuestra España, que a su vez recoge todos los anteriores, es el casi insostenible sistema político y territorial en el que nos hemos metido poco a poco, y del que parece imposible salir a flote. Pero se tiene y se debe reconducir.

Lo primero que a uno le sorprende cuando trata los asuntos que repercuten a las políticas de Estado con presidentes autonómicos, alcaldes o dirigentes territoriales de todos y cada uno de los partidos políticos que inundan nuestras páginas, insisto, de todos, es que la inmensa mayoría de ellos tienen un verdadero concepto del Estado.…  Seguir leyendo »

O se pone coto de manera tajante, penal y política al fenómeno de la corrupción, o se nos irá por el sumidero el capital democrático logrado desde la Transición. Se marcharán los logros, las virtudes y los defectos de esta España por culpa de unos cuantos cientos de mangantes; y lo que es peor, a causa de un sistema que, lejos de atenazar a los corruptos y sus corruptelas, parece que ha servido para aumentar el número de excesos, incrementar el tamaño de las sacas de dinero y sembrar de dudas, injustamente, la labor de todos y cada uno de los más de ocho mil ayuntamientos españoles.…  Seguir leyendo »

Si hay una asignatura que permanece suspendida desde hace más de treinta años en el conjunto de la sociedad española es la Cultura de la Defensa. Reconozcámoslo. Y lo que es peor, las perspectivas pueden no resultar del todo halagüeñas porque, aunque la consideración general hacia las Fuerzas Armadas ha evolucionado mucho y para bien en estos años, no es menos cierto que el distanciamiento de las nuevas generaciones de españoles con nuestros militares resulta preocupante.

De entrada es muy difícil cambiar una tendencia si no se afronta el problema con la firmeza necesaria, o lo que es lo mismo, advertir que de cara a pasado mañana esa relación entre jóvenes y militares será más clave aún, si cabe, que la existente hoy mismo entre la sociedad en general y esos mismos militares.…  Seguir leyendo »

Las muertes del brigada Suárez y del cabo Alonso, a manos de un terrorista suicida en Shindand, al sur de Herat, no son más que otro terrorífico escalón en el horror afgano y vienen a corroborar lo que medio mundo sabe: en Afganistán se libra una guerra contra la barbarie talibán, contra la producción insoportable de la droga y en solidaridad con las mujeres más oprimidas del planeta.

Pero ante la obviedad del conflicto bélico, conviene repasar determinados aspectos políticos y sociológicos que, gracias a la insistencia por ocultarlos, van calando en España. En todo Occidente, las opiniones públicas son cada día más conscientes de que Afganistán es una guerra casi total, pero en nuestro país seguimos, erre que erre, escondiendo la cabeza debajo del ala.…  Seguir leyendo »