Antonio García Maldonado

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de mayo de 2009. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

El poder, donde siempre estuvo

La irrupción de Internet, las redes sociales y determinados avances científico-técnicos llevaron a muchos a pronosticar una transformación radical del poder. Se hablaba de estructuras en red que lo repartirían y controlarían mejor, además de hacerlo más eficiente. La deliberación digital y la toma de decisiones de abajo arriba daría lugar a lo que el ensayista Steven Johnson llamó “peer progresive” o par progresista: ese ciudadano comprometido con la igualdad y el papel del Estado en la redistribución de la riqueza, pero también desconfiado de su poder y razonablemente optimista respecto a la capacidad del mercado para crear riqueza.…  Seguir leyendo »

Era inevitable: a cada reclamación nacionalista seguía la exigencia general en el resto de España de evitar agravios con otras comunidades. Administrativos, políticos y simbólicos. Si una comunidad decía en su reformado estatuto ser “una nación” y reclamaba gestionar más IRPF, la vecina no se quedaba atrás y lo exigía también, en una mezcla confusa entre el temor a una merma de recursos y el ultraje emocional. No importaba que uno se definiera como socialista, conservador, liberal e incluso antinacionalista, el caso es que si el vecino con chapela o barretina pedía X, tú no eras menos. No eras nacionalista, pero tampoco tonto.…  Seguir leyendo »

De los conceptos e ideas que instintivamente asociamos a reformas y progreso, la flexiseguridad ha tenido especial protagonismo al calor de una razón coyuntural como es la crisis económica, y de dos razones estructurales: la creciente competitividad asiática y el cambio tecnológico. Para ser competitivos, ahora asumimos que es mejor “proteger al trabajador, no el trabajo”. Con más o menos entusiasmo, los principales partidos europeos han incluido esta idea bien en sus programas o, a regañadientes, en sus políticas de gobierno, con prioridad casi exclusiva en la flexibilización.

El rechazo a esta visión de las relaciones laborales ha sido copado por los movimientos populistas de izquierdas y de derechas, que con la bandera del neosoberanismo económico han obtenido apoyos electorales considerables.…  Seguir leyendo »

Cantaba Caetano Veloso que “de cerca, nadie es normal”. El cantante brasileño hablaba metafóricamente de una vaca, pero bien puede aplicarse su afirmación a cualquier otra cosa. Desde las contradicciones personales hasta las miserias que todo grupo humano lleva consigo, la distancia entre el ideal y lo real permea todas las horas. En el trabajo, con los amigos o la pareja. La vida discurre en un equilibrio precario que requiere esfuerzo permanente. Para empezar, el de ser consciente de eso: de que la pureza es una aspiración más que una meta. Convivir con las contradicciones y, en la práctica, con la mala conciencia que nos generan señala un aprendizaje –quizá el esencial de la madurez– y no tanto un defecto a eliminar.…  Seguir leyendo »

Parece de sentido común afirmar que las ideas preceden en importancia a quienes han de encarnarlas y, en último caso, aplicarlas. Aunque el acervo metafórico también nos avisa y recuerda lo contrario al decirnos que no hay que colocar el carro antes que los bueyes, el consejo que privilegia la secuencia ‘primero las ideas y después las personas’ suena razonable. Y, sin embargo, en política no funcionan siempre, o casi nunca.

Pensemos en Francia, donde la izquierda solo es noticia por lo dividida que está y por sus pésimas perspectivas electorales. En 2011, el presidente Hollande ganó las primarias del Partido Socialista después de que su organización hubiera consensuado interna y democráticamente un programa electoral con el que todo líder que accediese a competir en dichas elecciones debía comprometerse.…  Seguir leyendo »

Mientras las mentes más brillantes de Occidente se preguntan por las razones de la caída del peso electoral de la socialdemocracia, se sumergen en datos, presentan hipótesis y aventuran posibles soluciones, en España, un líder regional con sobreexposición mediática demanda, con gesto contrito, su “libertad de expresión”, petición que es secundada de inmediato por varios dirigentes importantes de su partido. Difícil encontrar una anécdota que ilustre mejor la categoría en la que está instalado el PSOE: su alejamiento de la realidad dramática extramuros por el peso del debate banal intramuros. Troya colapsa por un pleito entre tenderos.

No hay ni habrá debate sobre las tecnologías disruptivas, el envejecimiento de la población, la inteligencia artificial o el futuro de Europa mientras una declaración por “mi libertad de expresión” no sea recibida por el conjunto del partido con una sonora carcajada, o con indisimulable vergüenza ajena.…  Seguir leyendo »

Tras las conversaciones entre UPyD y Ciudadanos en 2014, Rosa Díez explicó el fracaso aduciendo que ambos partidos eran muy distintos. Recitó diferencias orgánicas, de democracia interna. Probablemente, para la ejecutiva del partido fueran aspectos sustantivos, pero lo cierto es que eran matices menores para el electorado frente a la verdad que subyacía: ambos partidos representaban el mismo espacio político, que en el mejor de los casos se dividiría en partes iguales, o bien —pragmático como es el centro— se decantaría por uno de ellos. Sabemos lo que pasó, y el matiz esencialista —al que no caben reproches morales, aunque sí políticos— acabó con UPyD.…  Seguir leyendo »

¿Eran tan inconcebibles los resultados de las elecciones? Al calor de los vaticinios de las encuestas, eso parecería. No obstante, una revisión a los comentarios de analistas ajenos al circuito oficial de opinadores lleva a una conclusión distinta: con matices aquí y allá, esto se veía venir, y no sólo se dice a toro pasado, sino que está escrito. ¿Por qué han fallado tan estrepitosamente los pronósticos de los medios nacionales? Simplemente por eso: porque hay un circuito oficial, un ecosistema del experto nacional que, paradójicamente, lo aleja de su materia de conocimiento. El politólogo Víctor Lapuente lo apuntó en un comentario luminoso en una red social, en un epigrama que da para una reflexión general del gremio: el periodista –y añado yo al politólogo–, que está atento a su trabajo 24 horas del día, 7 días a la semana, no tiene la distancia necesaria con su objeto de estudio.…  Seguir leyendo »

En una escena de la miniserie Adams –que retrata la vida del segundo presidente de Estados Unidos–, el por entonces delegado del Congreso Americano en Francia responde en una cena de gala en palacio a un cortesano que le pregunta por sus gustos artísticos: “Mis ocupaciones me dejan poco tiempo para las bellas artes; debo estudiar política y el arte de la guerra, para que mis hijos puedan tener la libertad de estudiar matemáticas y filosofía, para que así sus hijos tengan el derecho a estudiar pintura, poesía y música”.

Asumiendo cierta generalización, la historia reciente de España se puede dividir en esta secuencia de abuelos, hijos y nietos.…  Seguir leyendo »

La desigualdad parece haberse convertido en el principal reto de nuestra generación. El éxito de El capital en el siglo XXI, de Thomas Piketty, síntoma más que causa, es un buen ejemplo de ello. El discurso político contra la desigualdad es ganador, lo que pone de manifiesto (distinto es que los diagnósticos sobre las causas sean acertados o no) la urgencia de resolver un problema público que sólo niegan algunos fanáticos del libre mercado (que no de la libertad). Al menos en Occidente, la libertad parece un asunto público resuelto: mal que bien, las democracias funcionan, los derechos civiles se imponen con la lógica aplastante de los tiempos (y la ayuda de algunos partidos y la oposición de otros) y disfrutamos de un grado de tolerancia inédito en la historia.…  Seguir leyendo »

Pocas palabras sufren una confusión tan injusta como liberal. Por un lado, la derecha conservadora se la apropia sin que su acción política se ajuste un milímetro al ideario básico. Por otro, la izquierda, que se acerca mucho más a su programa, la rechaza e incluso la utiliza como descalificación contra aquellos a los que identifica como partidarios de un régimen económico sin reglas y perjudicial para los asalariados. Para mayor confusión, en Estados Unidos se identifica a los liberales como los socialdemócratas europeos. Es decir, si aquí llamamos a Merkel liberal, en Estados Unidos el Tea Party insulta así al Obama de la tímida reforma sanitaria.…  Seguir leyendo »

Hace unas semanas, el nuevo primer ministro italiano, Mario Monti, declaraba lo siguiente para justificar su plan de ajuste: “Después de la época de las locuras, llega la del régimen”.

Esta frase es, por varios motivos, tan desafortunada como representativa del pensamiento político y económico que subyace en las medidas que están adoptado los Gobiernos europeos. Hay que preguntarse qué debemos entender por “locuras”. Si el plan consiste en reducir el déficit por la vía de los recortes sociales, podemos inferir que lo que constituye una “locura” es la extensión de los derechos y prestaciones sociales, es decir, el gasto social, algo que siempre fue una bandera del modelo de bienestar europeo.…  Seguir leyendo »