Antonio López Ortega

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de diciembre de 2008. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

Suelo conversar con el poeta Igor Barreto dos veces por semana. Conversar sería el máximo de los deseos, porque lo que en verdad hacemos es dejarnos mensajes que siempre oímos a destiempo: las comunicaciones en Venezuela no dan para más y siempre estamos a la espera de parpadeos ocasionales en los que “la señal entra”. A eso se ha reducido el vertiginoso siglo XXI: a saber si las ondas radioeléctricas llegan como un soplo de viento. Igor suele ser muy agudo en sus análisis, quizás porque el poeta ve hasta donde pocos ven, y en su último mensaje me ha dejado grabado esto: “no es que pueden destruir el país, sino que el país ya está destruido, ya está desintegrado”.…  Seguir leyendo »

Una creencia del periodismo norteamericano clásico, news are bad news, presuponía que la tragedia de cualquier signo daba para mantener titulares en la primera página, pero quizás no sea el caso en tiempos ansiosos de novedad y cambio. Es lo que ocurre, me temo, con la tragedia venezolana, que ya pareciera formar parte del paisaje. Que el mal prevalezca a través de los días, o que todo siga empeorando porque nada cambia, genera una especie de inercia en la que no se distinguen los niños que mueren por falta de tratamiento de los migrantes que abandonan el país. Ante una nomenclatura desalmada, que recurre a la represión para mantener el asalto a las arcas públicas, se ha sostenido que los movimientos de calle, la resistencia estudiantil o la articulación de la oposición democrática ya hubiesen podido cambiar el destino de las cosas, pero en el caso venezolano, después de muchos esfuerzos, pareciera que todo empeño termina embarrado en un pozo de frustraciones.…  Seguir leyendo »

En términos de devotos marianos, las concentraciones de feligreses rompen todos los pronósticos en América Latina. Por delante de todas, por supuesto, la muy mexicana virgen de Guadalupe, pero muy de cerca, consolidada en segundo lugar desde hace varios años, la muy venezolana virgen de la Divina Pastora, cuya celebración se conmemora todos los 13 de enero, con un flujo de fieles que crece con los años. La ciudad centro-occidental de Barquisimeto, tercera del país, recibe cada comienzo de año el doble de su población en un interminable recorrido que atraviesa la ciudad de cabo a rabo. Y como la ruta de esa caminata interminable se ha tallado con los años, los visitantes y curiosos se apostan en los costados de esa lenta marea humana para ver, aunque sea por segundos, un destello de la muñeca viviente.…  Seguir leyendo »

Hay un sentimiento dominante en la Venezuela de hoy: pese a los niveles de conflictividad extrema que se viven, la resolución final estará en manos de los mismos venezolanos. No serán los jugadores de ajedrez los que canten el jaque mate, sino las propias piezas que se mueven en el tablero. Hay quien quiere creer que el conflicto ha escalado a una instancia multilateral pero es más bien el pulso de los días, el peso de las víctimas, las gestas cívicas de voto organizado, lo que reducirá lentamente el conflicto hasta lograr la paz duradera. Esa añoranza de creer que la resolución vendrá de afuera, sin ánimo de criticar a las múltiples voluntades que nos apoyan, hace tiempo que desapareció del espíritu de los ciudadanos insomnes que hoy defienden la tradición republicana en la calle.…  Seguir leyendo »

Un gran pensador de origen cubano que hizo su vida académica en Venezuela, Rafael López Pedraza (1920-2011), en sus años mozos discípulo de Jung y a la larga experto en simbología y psicoterapia, cuando se detenía a analizar la psique colectiva venezolana notaba cierta aprensión ante la condición trágica. Para el gran analista, la palabra preferida del venezolano cuando se le pregunta “¿cómo estás?” es decir, casi siempre, “chévere”. Y el chévere, por supuesto, puede esconder cualquier anomalía que nunca se quiere revelar. De allí que el cheverismo haya sido su neologismo de predilección para hacernos entender que sin tragedia, esto es sin dolor, la psique colectiva no madura.…  Seguir leyendo »

Si algo ha distinguido los tiempos que corren en Venezuela desde 1999 hasta nuestros días, esto ha sido la marginalidad de pensamiento, de ideas, de visión cultural o visión de mundo. La libérrima Venezuela, que en el siglo XIX empujaba la independencia continental contra viento y marea, se distinguía en el siglo XX por fundar la promesa democrática a partir de 1958, justamente doce años después de la muerte de Juan Vicente Gómez. Entre golpes y turbaciones, entre constituyentes y vocinglería parlamentaria, entre movimientos estudiantiles y proclamas obreras, fijamos un rumbo republicano y libertario cuando el continente todavía se condolía con déspotas, populistas mesiánicos o dictaduras militares.…  Seguir leyendo »

La muy turística isla venezolana de Margarita, que no escapa a la merma de los servicios públicos del país –hoteles que luchan por tener agua y generadores propios de electricidad–, se jacta de poseer una larga y rectilínea costa oriental con las más deslumbrantes playas. Esa línea prodigiosa termina en un punto singular, llamado Cabo Negro, que se caracteriza por dos montículos gemelos que se apartan de la tierra madre por una lengua de arena. El visitante que viene por un camino pedregoso desde Puerto Real o navega desde la bahía de Manzanillo descubrirá una extrañeza geológica: esa lengua de arena es bañada por dos mares: el del norte, más de corte oceánico y con olas bien formadas, y el del sur, más llano y con oleaje desordenado.…  Seguir leyendo »

A pocas semanas de revelarse como una realidad inconmovible, hay una cifra que ha desaparecido en la Venezuela de hoy: los 7.726.066 votantes (un 57,8% del electorado) que decidieron elegir un nuevo parlamento. ¿Dónde están? ¿Qué han generado? ¿Qué país nuevo han desvelado? Si bien hay una aceptación puramente formal, las autoridades se han apresurado a interpretarlos. Han dicho: se equivocaron, no sabían lo que hacían, estaban engañados, son unos malagradecidos. Es decir: su voluntad no basta; necesitan ventrílocuos. En una democracia normal, esa cifra hubiera bastado para producir renuncias, cuestionamientos, reacomodos. Pero como Venezuela no la tiene, y esta parece ser la mejor prueba, pues ya nadie debe sorprenderse.…  Seguir leyendo »

El apabullante triunfo de la oposición venezolana en las elecciones parlamentarias del llamado 6-D esconde varias sublecturas que vale la pena poner de relieve. Una es la de la firme respuesta ciudadana, que se opone al uso clientelar del concepto pueblo; otra es la recuperación de la voluntad republicana, que se diferencia de la noción desvencijada de patria; otra es la clara voluntad de cambio, que no se concibe por fuera de medios pacíficos y reglas jurídicas. Ha hablado la sociedad venezolana en su conjunto —y no el Gobierno, que siempre se apresura a interpretarla—, y lo ha hecho en voz alta, dándole además a la nueva Asamblea un mandato claro, el de las dos terceras partes del hemiciclo, que la habilita tanto para convocar asambleas constituyentes y referendos revocatorios como para destituir o nombrar magistrados del Tribunal Supremo o rectores del Consejo Electoral.…  Seguir leyendo »

Venezuela vivió una nueva jornada electoral que terminó de madrugada. El sistema de conteo de votos más automatizado del mundo tiene una extraña virtud: alarga los resultados hasta la agonía, como si se requiriera estar en estado de somnolencia para entenderlos. Y sin embargo, la paciencia fue infinita, sobre todo la de los directivos y testigos de la Mesa de Unidad Democrática (MUD), velando hasta altas horas para evitar trucajes o alteraciones misteriosas. La vigilancia se convierte finalmente en insomnio: es el coste que se paga por recibir la bendición de una votación abrumadora. Y no es poca cosa la maniobra: podríamos resumirla como una sociedad que se organiza con las uñas para enfrentarse al todopoderoso y omnipresente Estado.…  Seguir leyendo »

Dos intelectuales venezolanos fundaron el diario El Nacional en 1943. Uno de ellos era el periodista y novelista Miguel Otero Silva (1908-1985); el otro, el poeta y cuentista Antonio Arráiz (1903-1962). Con 35 años el primero y con 40 el segundo, era comprensible que tanta juventud enfrentada a una aventura exigente contara con una tercera figura más asentada: don Henrique Otero Vizcarrondo, padre de Miguel, quien sin duda ha debido asegurar los medios para una empresa que no dejaba de ser riesgosa. Y en efecto lo era, porque los tufillos de la larga dictadura gomecista, acabada con la muerte del tirano en 1936, todavía se sentían en el ambiente.…  Seguir leyendo »

En días recientes, Gerver Torres, una reconocida figura pública que fue presidente del Fondo de Inversiones de Venezuela y asesor del Banco Mundial, renunció después de 15 años a su columna del diario El Universal de Caracas. ¿Las razones? Los editores de la centenaria publicación, ahora en manos de dueños desconocidos, le censuraron su última entrega. Meses antes, la caricaturista Rayma, posiblemente la que mejor recoge el legado de crítica política de Pedro León Zapata, cuya sensible muerte acaeció en estos días, recibió una invitación a dejar las páginas del mismo periódico. A estos nombres se pueden sumar muchos más, como el de Marta Colomina, analista fina del proceso chavista, o el de Pedro Pablo Peñaloza, uno de los periodistas de mayor trayectoria a quien le han obligado a cambiar de medio.…  Seguir leyendo »

A la luz de los recientes acuerdos entre EE UU y Cuba, que como mínima concesión aseguran la reanudación de relaciones diplomáticas, analistas de todo orden se han dedicado a considerar las consecuencias directas o indirectas de tamaña movida geopolítica. En ese ejercicio si se quiere vertiginoso ha salido a relucir inevitablemente el nombre de Venezuela, en parte por su hermandad de estos últimos años con Cuba, en parte por su circunstancia petrolera y en parte por su deslave republicano, que ha convertido a una nación democráticamente precoz en un contramodelo que ningún país vecino quiere imitar. En la mayoría de los casos, los analistas parecen discernir consecuencias nefastas para Venezuela, pero lo que más asombra es que bajo cualquier argumentación al país se le vea siempre como objeto de algo y nunca como sujeto de nada.…  Seguir leyendo »

En la década de los años sesenta, Venezuela creó dos hitos culturales: la casa editorial Monte Ávila y el Premio de Novela Rómulo Gallegos. El primero acogió a la diáspora intelectual que huía del franquismo y de los regímenes tiránicos del continente americano; el segundo marcaba un espacio para reconocer el valor de la ficción como mecanismo liberador de las sociedades. Pero estos gestos de afirmación cultural no eran azarosos; respondían más bien al entusiasmo de una democracia naciente, que en 1958, después de una década de costosa clandestinidad política, desechó al dictador militar Marcos Pérez Jiménez. Entre los años cuarenta y cincuenta se estima que 500.000 españoles emigraron a Venezuela, por no contar a italianos y portugueses.…  Seguir leyendo »