Antonio López Vega

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El seísmo que ha sacudido México es una nueva ocasión para que España visibilice su compromiso con esta nación hermana y dar un nuevo impulso a la especial relación entre ambos países. La coyuntura es propicia: Madrid es la ciudad invitada a la Feria Internacional del Libro que se celebrará en Guadalajara en noviembre –la más importante del mundo en español– y, justo antes del verano, el Ayuntamiento de Madrid cedió un espacio privilegiado donde se ubicará la Casa de México, dando viabilidad a un acuerdo suscrito hace ya más de 25 años para abrir espacios culturales en ambas capitales –el Centro Cultural de España se abrió en Ciudad de México en 2002–.…  Seguir leyendo »

«La mayor aportación política de Marañón fue sin duda haber levantado la bandera del liberalismo, de la libertad, en una época en que pocos o ninguno podían hacerlo». Miguel Artola.

A finales de octubre de 1942, Marañón regresó de su exilio. Fernando Valera, último presidente del Gobierno de la República en el exilio, describió así el tiempo que habían compartido en París durante la ocupación alemana: «Ambos desterrados, yo además perseguido, pude comprobar su alto sentido humano y liberal. Él no había hecho la guerra con los republicanos; no se solidarizaba con sus heroísmos ni con sus crueldades, pero sí con sus desventuras, y siempre hizo cuanto estuvo a su alcance para remediarlas».…  Seguir leyendo »

Recientemente se ha celebrado en Madrid la Semana Marañón en la que se ha reflexionado sobre El humanismo en la práctica médica con la obra Vocación y ética del célebre médico como trasfondo. La figura de Gregorio Marañón (1887-1960) nos permite abordar la evolución del intelectual desde comienzos del pasado siglo; la irrupción del intelectual como sujeto histórico, su acceso a la vida pública, su papel en la política y, en definitiva, plantear su función en nuestras complejas sociedades tan llenas de valores pero escasas de referentes.

Existe cierto consenso en situar el origen de la voz intelectual sustantivada en torno al conocido affaire Dreyfus y a la carta que Émile Zola escribió en enero de 1898 al presidente de la III República Francesa, Félix Faure, subtitulada por Clemenceau con el célebre J’accuse!…  Seguir leyendo »