Antonio Pérez Henares

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de diciembre de 2008. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

La caza de brujos

El Santo Oficio, o sea, la Inquisición, a pesar de su pésima fama y aún peor leyenda, ofrecía a sus reos más garantías que ahora, en nombre del absolutismo feminista, se dan a quienes caen bajo su dedo acusador. En pleno siglo XXI, si eres varón, la presunción de inocencia, el derecho a un juicio justo, el derecho a la defensa y todas esas «bagatelas» por las que la humanidad ha luchado durante siglos no tienen ningún valor. Es más, en nombre de una «causa suprema y superior», el mero hecho de esgrimirlos como tales te sitúa en la lista ya no de sospechosos, sino de apestados, y te hace acreedor a la condena del anatema mayor: ¡Machista!, que es en este terreno el equivalente al otro gran sambenito: ¡Fascista!, ambos en mayúscula y grito, con el cual una persona, un ser humano, pierde tal condición para convertirse en una sabandija repulsiva sin derecho alguno y a quien es no solo aceptable, sino muy recomendable exterminar.…  Seguir leyendo »

España sí tiene quien le escriba, pero no tiene quien la cuente. Carece y necesita más que nunca el contarse allá donde el cuento se hace carne, toma cuerpo y se convierte en relato. En las pantallas, el cine, la televisión, las series. O sea, en imágenes, en las todopoderosas y globalizadas imágenes. Allí es donde se libra la batalla, más importante que los propios hechos, que la realidad misma, la de la propaganda. Esa que siempre hemos perdido y que seguimos internacional y, todavía más doloroso, internamente perdiendo. La que acaba por convertir nuestras victorias en derrotas, nuestras gestas en vergüenzas, nuestros descubrimientos en genocidios y a nuestros héroes en piltrafas.…  Seguir leyendo »

Involución

Después de medio siglo de avances democráticos, ampliación de libertades, creciente bienestar económico y cobertura educativa, sanitaria y social universalizada, España ha entrado en involución. Y al igual que sucedió con la crisis y persistiendo en la doctrina ZP, cuyos virus y bacterias permanecen enquistados en el organismo colectivo, no solo hay contumaz negativa a verla, sino que se proclama y actúa en contrario. Entonces, malbaratando lo que no se tenía y había que pedir prestado para gastar en pajareras de oro, el plan E, y ahora pregonando que se avanza hacia cotas celestiales, llamando regeneración a la degradación democrática y política que soportamos y bautizando como «históricos» a dos esperpentos por día con fatuidad delirante de hormigas autoungidas como héroes y dioses.…  Seguir leyendo »

Traición separatista a la democracia

LA democracia española, joven, ingenua y generosa, fue traicionada desde el minuto uno por el nacionalismo, que pretende ahora, encabezado por el separatismo catalán, y ya sin máscara ninguna, culminar la felonía con la voladura de su Constitución y el desguace de su unidad territorial. Esa es la verdad y esos son los hechos. Pero este, quizás y por desgracia ya de manera irreversible, no es el relato.

La guerra de la historia no la gana sino quien vence en la batalla de la propaganda. Bien lo sabe y lo sufre España desde hace siglos. Y hoy la verdad y los hechos, y no solo en Cataluña, no olvidemos el País Vasco, han sido suplantados y retorcidos hasta ser enterrados y desaparecer del imaginario colectivo, sustituidos por la mentira más obscena.…  Seguir leyendo »

Soy cazador y soy ecologista. Por lo uno soy lo otro y por lo otro lo uno. Por haber sentido la pulsión de la naturaleza pegada a mi ser desde la infancia campesina y no haberla dejado de sentir nunca. Por entender a la tierra como madre -la Gran Diosa Madre del hombre primigenio- y nunca como esclava. Porque cuando al decir «esta es mi tierra» no era para proclamar dominio sino pertenencia a ella. He cazado desde niño, he respetado y admirado a los animales que cazaba y a los que supe pronto cuándo y en qué tiempo podía o no podía abatir y aquellos, mucho me enseñó Félix, que en mi juventud filmaba por el cercano cañón del Río Dulce, a los que debía protegerse.…  Seguir leyendo »

Patria Navidad

Un viejo parlamentario socialista, de cuando eran, recibió ya hace unos cuantos lustros y por esta época navideña una misiva de un recién aterrizado compañero en el Congreso de los Diputados en el que le felicitaba con un cuidado tarjetón «el solsticio de invierno». Lo citó en el bar Manolo, lo invitó a un chato, le llamó capullo y lo mandó a tomar por el saco. Le dijo que si no quería felicitar la Navidad que no lo hiciera pero que se dejara de tocarle, a él y a los demás, las narices y las Pascuas. Y que eso no era hacer el socialista sino el gilipollas.…  Seguir leyendo »

El relato de la transición

Se decía, y sigue vigente, fruto de la comprobación y repetición histórica de la secuencia, que los abuelos eran quienes creaban, adquirían y aumentaban -riqueza, tierra y progreso-, los hijos lo disfrutaban y los nietos lo arruinaban. Trasladado a la Nación y sociedad española, bien puede aplicarse el aserto a lo que nos está sucediendo en el presente. Los «abuelos», entre los 20-45 entonces, hicieron la Transición, los «hijos», en los 50-65 ahora, la disfrutaron, y los «nietos», de nuevo entre los 20-40, hay mucho adolescente cada vez más viejuno, parecen, a toda costa, querer hacerla trizas.

Para ello lo primero de todo es corromper la memoria colectiva con una nueva Leyenda Negra, interiorizada como cierta, exhibida con frenesí; la memoria y el relato de aquella hazaña que logró dejar atrás la dictadura franquista, superó la confrontación y el odio, avanzó al futuro por la senda de la reconciliación y consiguió, con profundo sentido de Estado y Patria y enorme generosidad e ilusión por parte de todos, alumbrar la Constitución de la Democracia y las Libertades, y devolver la soberanía al pueblo soberano.…  Seguir leyendo »

Zapatero, cuyas intenciones pudieron ser otras pero cuyos hechos lo señalan como el más nefasto presidente de la democracia española, en lo económico nos llevó hasta el abismo, en lo territorial desató al separatismo cuestionando él mismo la Nación que gobernaba, añadió a ello la siembra del odio político entre los españoles. Su torticera y revanchista Ley de Memoria Histórica fue el germen de lo que ahora ya cabalga y se exhibe como objetivo central, compartido gozosamente por la izquierda extrema y el separatismo: la destrucción del principio esencial de la Transición, la Reconciliación Nacional y tras ello proceder a la voladura de los cimientos que han enmarcado y propiciado los 40 de libertad y progreso, la Constitución del 78.…  Seguir leyendo »

Forma parte de la más honda raíz hispana un gen masoquista que parece inducirnos a la asunción de todas las culpabilidades históricas universales y a la expiación de tan atroz mancha colectiva a base de zurriagazos y flagelaciones expiatorias por todos nuestros pecados nacionales. Alcanza en ocasiones tal frenesí que lleva a algunos, bastantes, a abjurar de su propia identidad, y a que cualquier señal de pertenencia les resulte insoportable y que el mismo nombre que nos identifica les queme de tal manera en la boca que les resulte el peor de los sacrificios pronunciarlo. Oigan a los políticos, antes zurdos ahora todos, y toda ristra de declamantes públicos y comprobarán que España ya ha dejado de llamarse así para pasar a ser mentada como «Estepaís» y nosotros, «estepaisinos» porque antes que españoles es mejor, por lo visto, que te llamen cualquier cosa.…  Seguir leyendo »