Ariel Dorfman (Continuación)

Siguen y prosiguen las réplicas del terremoto que asoló Chile el pasado 27 de febrero. Llamo a mi cuñada en Santiago y ella interrumpe súbitamente nuestra conversación. Está temblando, está temblando, dice, y así sucede con el país mismo, preso de una tembladera inacabable.

Quizás la mayor réplica, sin embargo, haya tenido lugar en el campo político. Después de todo, hace exactamente dos meses atrás hubo otro terremoto, de otro signo, cuando una mayoría de mis compatriotas eligió como presidente al billonario derechista Sebastián Piñera. Fue un rechazo contundente de la Concertación, la coalición de centro-izquierda que había derrotado a su vez al general Augusto Pinochet, llevando a cabo una transición exitosa y registrando avances económicos y sociales significativos durante sus 20 anos en el poder.…  Seguir leyendo »

Fue hace casi 50 años atrás cuando me tocó mi primer terremoto, el que todavía me causa pesadillas.

Me encontraba, ese 22 de mayo de 1960, presenciando un partido de fútbol en el Estadio Nacional en Santiago de Chile cuando se oyó un ruido ensordecedor y, de pronto, así como así, desaparecieron las montañas. No exagero: el estadio comenzó a mecerse como si fuera una cuna y se levantó un extremo en el aire, borrando de mis ojos la cordillera de los Andes. Por suerte, en unos segundos volvieron a aparecer las montañas y las graderías recobraron alguna mínima estabilidad. En la cancha algunos jugadores socarrones siguieron tratando de darle a la pelota y meter un gol avieso, pero ellos rebotaban más que el balón, así que el árbitro, de bruces en el suelo, dio por finalizado el encuentro deportivo.…  Seguir leyendo »

¿Qué hará Barack Obama ante el diluvio de revelaciones que, día a día, se van acumulando en torno al maltrato que las agencias de inteligencia de Estados Unidos han venido dando a una multitud de prisioneros desde los ataques terroristas del 2001? ¿Tratará de «pasar página», mirar hacia el futuro y no el pasado, como parece ser su deseo? ¿O la dura, empecinada verdad de los crímenes que se llevaron a cabo en nombre de la seguridad nacional terminará forzando la mano del presidente norteamericano y de su fiscal general (ministro de Justicia), Eric Holder?

Me ha tocado jugar un rol mínimo en esta controversia, formar parte de una campaña lanzada por la sección norteamericana de Amnistía Internacional (AI), exigiendo que se enjuicie a los responsables de estas acciones brutales.…  Seguir leyendo »

Fue recién llegado a Chile, a los 12 años de edad, que escuché por primera vez la palabra patiperros. Le había confidenciado a un amigo que me sentía yo distante de los chilenos -habiendo nacido en Buenos Aires y pasado el resto de mis años juveniles en Nueva York-, y él me respondió: «Pero si ya te pareces a los chilenos. Somos todos unos patiperros».

Trashumantes, viajeros, emigrantes, saliendo del extremo del Finis Terrae de las Américas en busca de fortuna o amor o aventuras, los chilenos definían su idiosincrasia nacional en función de los perros callejeros que exploran el mundo entero.…  Seguir leyendo »

It was in Chile, sometime in the early 1960s, that I saw my first Pinter play. That’s where and when I first heard Harold Pinter’s name spoken. That’s where and when and how something in my work and life changed forever.

What was extraordinary about that hour or so that I sat through «The Dumb Waiter» in Spanish was how immediately recognizable that play by Pinter was, almost Latin American in its familiarity despite being written originally in elliptical English by an author from Hackney. As I plunged into every one of his works in the years that followed, Pinter became irreplaceably, uniquely inspiring.…  Seguir leyendo »

La mayor revelación acerca de quién es Barack Obama me la ofreció Toni Morrison, la premio Nobel norteamericana, durante un almuerzo a principios de este año. Estábamos en medio de las feroces primarias entre Hillary y Obama, y Toni se había abstenido hasta ese momento de anunciar su adhesión al primer candidato de origen afroamericano con posibilidad real de ocupar la Casa Blanca. Ella era muy compinche y admiradora de Hillary y también de Bill Clinton, al que había llamado, en un controvertido artículo en el New Yorker de 1998, el «primer presidente negro» de Estados Unidos, pese a, advertía, «su piel blanca».…  Seguir leyendo »

Fue en la ciudad de Santiago de Chile y a fines de septiembre de 1973 que conocí a esa mujer.

Llegó en su auto a una casa donde yo había estado escondido, uno de los muchos lugares donde me había refugiado después del golpe del 11 de septiembre en que los militares derrocaron al Gobierno democrático de Allende. Nunca me había cruzado con ella antes de esa ocasión y nunca supe su nombre. Sólo importaba que aquella señora era parte de una vasta y clandestina red de hombres y mujeres dedicados a salvar la vida de los adherentes del presidente muerto en La Moneda.…  Seguir leyendo »

¿Se convertirá Barack Obama en el próximo presidente de los Estados Unidos?

Mis hijos no se cansan de recordarme que basta con que yo lance una predicción para que perversamente no se cumpla, y me han rogado que, en este caso particular, de tanta trascendencia para la humanidad, guarde un silencio prudente. Voy a permitirme, sin embargo, el placer de una opinión ecuánime y cauta: diré que es probable, más que probable, sumamente probable, que el joven senador de Illinois sea dentro de poco el candidato unánime de los demócratas, y que en enero del 2009, para nuestro asombro y delectación, veamos a un hombre de raza negra ingresar de forma victoriosa en una mansión presidencial que fue construida hace doscientos años por miles de esclavos norteamericanos y que se llama, paradójicamente, quizás ahora irónicamente, la Casa Blanca.…  Seguir leyendo »