Aurelio Arteta

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de mayo de 2009. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

Desde que entramos en sociedad todos queremos ser de “los nuestros”. Para ello no hace falta ningún juramento expreso de fidelidad al grupo ni ceremonia especial de ingreso, sino ante todo compartir sus tópicos o lugares comunes. Los tópicos son esos juicios de valor muy arraigados en una comunidad, que nos brotan sin apenas rumiarlos y a los que no damos relevancia. Alguna deben de tener, sin embargo, puesto que nos ganan el beneplácito de muchos conciudadanos y también, según la situación, el rencor o la sospecha de otros tantos. Y es que en sus pocas palabras encierran un parecer que no hace falta justificar, porque se da por supuesto.…  Seguir leyendo »

Uno de los acuerdos (o, mejor, prejuicios) más generales e indiscutidos hoy entre nosotros es que el mundo de los sentimientos ocupa un reducto íntimo del individuo que nadie debe allanar y todos han de respetar. Se supone, además, que son poco menos que naturales e inmunes a la razón y sus argumentos. Trasladadas estas premisas al terreno político, tal vez se permita a regañadientes el intento de persuadir al adversario mediante mejores razones, pero habrá que detenerse en cuanto rozan sus emociones. Este es un umbral que no hay que traspasar, no vayamos a herir sus sentimientos. ¿Pondremos a prueba tales supuestos, por ejemplo, en nuestra respuesta al desafío de los nacionalistas catalanes?…  Seguir leyendo »

Ya lo advirtió Horacio. Fue al elogiar en su Arte poética a quienes evitaban las “palabras ampulosas y rimbombantes”, y a las que llamó sesquipedalia verba por medir “un pie y medio” de largo. Como quizá algunos lectores recuerden, aquí las he bautizado como archisílabos y aventuré que ese gusto por el alargamiento innecesario —aunque no siempre incorrecto— responde al probable afán de sobresalir de los demás. Un gusto contagioso, sin duda.

No vayan a pensar entonces que, el silenciarlos desde hace un par de años, denote un decaimiento en el uso y abuso de estos vocablos que coleccionamos. Lo que pasa es que son tantos y tan graves los problemas públicos que nos acucian, que prestar atención a este fenómeno lingüístico suena a frivolidad impropia del buen ciudadano.…  Seguir leyendo »

Uno no sabe si la mejor receta política para este país es hoy el federalismo ni tampoco si el federalismo requiere el bilingüismo. De lo que estoy seguro es de que el fomento de las lenguas de España no se ha orientado tanto a fundar un Estado federal, como a hacerlo imposible. Uno se teme que, en este punto, los padres de nuestra Constitución pecaron de ingenuidad o de infundado complejo de culpa por los pecados franquistas. Bastantes no comprenden todavía que nuestros nacionalistas profesan un nacionalismo lingüístico, es decir, que su política lingüística ha sido y es el arma básica para resaltar su diferencia y lograr la secesión política anhelada.…  Seguir leyendo »

Frente al desafío, las razones y la ley

Por el momento, del combate que enfrenta al Gobierno de España con la Generalitat de Cataluña lo único seguro es quiénes serán sus perdedores. Serán los catalanes y el resto de los españoles. Resulta más difícil predecir sus ganadores, aunque uno aventura que ahora mismo es la Generalitat. No es que haya proclamado principios inapelables, porque ninguno se le escucha que avale sus pretensiones, pero tampoco a los políticos profesionales suele importarles el peso de los argumentos y les basta con sumar intereses o exaltar emociones. Si ese nacionalismo va ganando ese combate se debe más bien a que enfrente sólo le responde el silencio.…  Seguir leyendo »

Ustedes perdonen, pero siempre es momento de preguntarse si nuestro régimen político resulta en verdad lo bastante democrático. Porque no es suficiente que las leyes se atengan a una Constitución y que los ciudadanos digan acatarla. La democracia es más un ideal que un hecho irrefutable, supone un desafío diario más que un complaciente autorretrato político. De modo que, a fin de no engañarnos, uno colgaría en cada esquina de este país, en cada sede de partido, en cada redacción periodística… un cartel que advirtiera: “No pronunciarás el nombre de democracia en vano”.

Para empezar, porque tal vez no entendemos bien la palabra que pronunciamos.…  Seguir leyendo »

El deber de persuadir

Frente al equívoco derecho a decidir, el deber indudable de persuadir. Si aquel derecho presunto lo reclaman los nacionalistas catalanes, tendrían que estar dispuestos a cumplir este seguro deber hacia los demás catalanes y españoles todos. No hay otra vía democrática para adoptar decisiones públicas que recurrir primero a la persuasión pública. Resulta seguramente improbable, dadas las férreas reglas de partido, que unos diputados lleguen a convencer a otros de la conveniencia de una medida política. Pero lo imprescindible es intentarlo y que al menos se escuchen las razones en pro y en contra. La democracia formal debe guardar sus formas.…  Seguir leyendo »

Uno piensa que los españoles no tenemos un bien más común que nuestra lengua común, el español o castellano. Despreciarlo o dejar que se malemplee y degrade nos predispone a desentendernos también de otros bienes compartidos y, por supuesto, a malentendernos entre nosotros. Cuidar las palabras permite afinar sentimientos y escoger las razones adecuadas, mientras que destrozarlas a nuestro antojo conduce a disfrazar intenciones y a trampear con menor reparo. Así que, con permiso de la Academia, volveré a referirme a esa dolencia de nuestro idioma que es la profusión de archisílabos. Ya saben, esos términos artificial y pomposamente alargados con los que pretendemos dar mayor empaque a lo dicho y ganar estatura a los ojos del otro.…  Seguir leyendo »

Con vistas al final de ETA, mientras la parte nacionalista moderada se contenta con su mero desarme, la más radical ni siquiera se aviene todavía a renegar de su curriculum asesino. ¿Cómo no sacar de ello una lección? Si se ha ganado la batalla contra el terrorismo (aún sin confirmar del todo), en España estamos perdiendo la guerra declarada por el nacionalismo étnico. Tal vez porque muy pocos la perciben o militan en esta guerra. Como si los atentados etarras hubieran sido tan sólo repugnantes excepciones criminales, no se repara lo suficiente en que nacían de unos presupuestos rechazables, aun cuando los compartieran muchos ciudadanos.…  Seguir leyendo »

Me temo que al lector le sonará a problema de menor cuantía…, hasta que descubra ya sin remedio que es bastante mayor que lo que imagina. Voy a referirme a un aspecto apenas nombrado de las políticas lingüísticas nacionalistas, esa herramienta básica de la construcción nacional en Cataluña y Euskadi. Si me limito a esta última comunidad, no descarto que el análisis valga también —en menor medida— para la primera.

La política lingüística vasca no solo es injusta por los fundamentos ético-políticos en que descansa y los perversos efectos que produce. Sin duda es asimismo injusta, por el método que emplea para medir sus avances.…  Seguir leyendo »

Por fin he comprendido la razón de que los académicos de la Lengua reciban el sobrenombre de “inmortales”. Se les llama así porque por ellos no pasa el tiempo o, quizá mejor, porque en nada afecta el tiempo a quienes están destinados a la vida eterna. Les han hecho falta decenios para declarar que, además de erróneo, suena fatal eso de cargos y cargaspúblicos/as…, que ha invadido hasta el lenguaje de los mudos. ¿Deberán transcurrir otros cuantos decenios hasta que la Academia futura confeccione un catálogo de archisílabos que conviene desterrar del habla común?

Puestos a engrosar la colección de estas prescindibles palabras kilométricas, empecemos por el estiramiento de las que a diario se inventan las estiradas gentes de las finanzas.…  Seguir leyendo »

Al margen de inevitables oportunismos en su tratamiento público, fenómenos bien dispares y de desgraciada actualidad entre nosotros comparten algunos aspectos comunes. Pienso en la exhumación de los restos de personas fusiladas durante la Guerra Civil y en la denuncia e investigación de robos de recién nacidos desde los años cuarenta en adelante. Y si habláramos de Irlanda, poco costaría rastrear el mismo parecido en la prolongada pederastia que ensució sus escuelas y seminarios durante las últimas décadas.

Centrándonos en nuestro país, ¿dónde se hallan esas semejanzas entre los fenómenos apuntados? Nadie negará que son realidades muy dolorosas para quienes las experimentaron y aún experimentan: los familiares y descendientes de los fusilados, de un lado; del otro, las madres (y padres) de esos hijos arrebatados y esos mismos niños cuando se hicieron mayores y les fue desvelado su origen.…  Seguir leyendo »

Tras la feroz matanza de Noruega, la pregunta brota inevitable: ¿debemos permitir o prohibir la difusión de las ideologías que alientan conductas criminales como esta? Ya es un paso adelante caer en la cuenta de que las ideas suscitan o modelan nuestras emociones y deseos y, por tanto, guían nuestra conducta. Porque se sigue diciendo como si tal cosa que cada cual piense como quiera, y eso solo puede proclamarse si se supone erróneamente que nada de lo que el otro haga tendrá que ver con lo que piensa o que no afectará a nuestros derechos. Es otra variante tonta del tópico de que una cosa es la teoría y otra la práctica.…  Seguir leyendo »

Bajo el título Mal bicho, pero genial (12 de abril) publicaba Juan Goytisolo un artículo en el que lamenta, como antes Vargas Llosa, la decisión del Gobierno francés de suspender su previsto homenaje al escritor Celine. A su parecer, el “odioso antisemitismo” de este escritor y “su abierta colaboración con los nazis” no restan ni un ápice de su maestría literaria. Era un mal bicho, conviene, pero sin duda genial. Claro que, al venir en último lugar y tras una conjunción adversativa, el calificativo estético tiende a prevalecer sobre el moral. Probemos sin embargo a decir al revés que Celine sin duda fue un genio, pero un mal bicho, y el lector entenderá entonces que debe contar más su deficiencia moral que su excelencia artística.…  Seguir leyendo »

Semanas atrás el ministro francés de Cultura rechazó, a causa de sus “inmundos escritos antisemitas”, el homenaje nacional que se iba a dedicar este año al escritor Louis-Ferdinand Céline en el 50º aniversario de su muerte. Creo que esa exclusión está plenamente justificada y contiene alguna lección implícita que convendría sacar a la luz. Entre otras, nos enseña las diferencias inocultables de valor entre los diversos valores y, a fin de cuentas, la primacía del valor moral sobre todos los demás.

Enseguida se dejarán oír voces de protesta. ¿A quién se le ocurre en estos tiempos comparar valores y luego atreverse incluso a declarar a unos más valiosos que otros?…  Seguir leyendo »

Para reparar el mal uso de la lengua española hay unas tareas más urgentes que otras, lo sé, y ésta que ahora vuelvo a proponer sería de escasa envergadura. La cruzada contra los archisílabos quizá sea incluso una batalla perdida, pero hay que darla como si fuéramos a salir vencedores de ella. Si no es tan decisiva como el combate contra la mala ortografía (y contra la peor sintaxis, una dolencia mucho más grave), tampoco parece un síntoma menor del maltrato hacia la lengua común. Y, desde luego, nos informa de cuánto necesitamos aumentar la estatura de nuestras ideas a costa de prolongar nuestras palabras sin necesidad alguna.…  Seguir leyendo »

Para ocupar espacios públicos de opinión como este, uno tiene que apoyarse en varios supuestos básicos. Que de ciertas áreas de la realidad solo cabe opinión, es decir, conocimiento capaz de persuasión y no de demostración rigurosa. Que lo opinable tiene que ver en especial con la acción o conducta humana, lo mismo individual que colectiva, y se encuadra así en el territorio de la ética y la política. Que las opiniones, y gracias a las emociones que suscitan, orientan el comportamiento humano en un sentido o en otro. Que ya solo por eso nos incumbe el deber de depurar nuestros prejuicios y apuntalar argumentalmente nuestras opiniones.…  Seguir leyendo »

Ahora, con tanta bulla provocada por la nueva salida a escena de ETA, es cuando más nos conviene pensar en voz alta. En estos casos el comentario inmediato obstruye la reflexión más profunda, la estrategia a corto plazo desplaza a la visión más amplia y meditada. ¿Estamos seguros de que está en juego solo la disolución de una banda terrorista y la entrega de sus armas? Yo, no. Uno ya ha aprendido que a menudo la política es un pragmático tira y afloja entre fuerzas enfrentadas, pero también que el cuánto y el cómo de ese “tirar” y “aflojar” dependen de la claridad de los criterios políticos y morales de quienes nos representan.…  Seguir leyendo »

A los archisílabos les espera larga vida entre nosotros. Me lo temía al observar que no ha desaparecido del mercado lingüístico ni uno sólo de los varios cientos ya divulgados; o cuando se constata, al contrario, la fruición con que los hablantes los siguen creando o paladeando.

Funcionarios, periodistas, políticos, profesores universitarios y expertos de todo pelaje andan empeñados en inventar o escoger palabras largas que suplanten a otras de igual significado, aunque más breves. Pero la certeza del triunfo del archisílabo la tuve el día en que escuché una diferenciación en boca de un académico de la Lengua…, justo en el momento en que él mismo reprobaba la moda del archisílabo.…  Seguir leyendo »

La portavoz de Aralar en el Parlamento se permite algunos comentarios a propósito del cumplimiento del Plan Vasco de Educación para la Paz (EL CORREO, 23-10-09) que no debemos pasar por alto. No es la primera vez, ni será la última, que su partido político y ella misma desbarran a gusto cuando nos comunican sus criterios morales y políticos. La cosa es grave en quienes se ofrecen como modelo para una venidera izquierda abertzale al fin separada de ETA. Pero aún resulta más estremecedor que, según ella cita entre comillas, el propio informe de los evaluadores del Plan contenga juicios políticos y morales insostenibles.…  Seguir leyendo »