Benigno Blanco Rodríguez

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El reciente Congreso del PP ha puesto de manifiesto el consciente abandono por este partido de sus señas de identidad clásicas, consolidando así de forma oficial lo que se ya se deducía de los hechos desde hace algunos años. La progresiva asunción, de forma expresa o tácita, por el PP de la agenda política de ZP en materias como aborto, familia, imposición de la ideología de género, memoria histórica, etcétera; el desarrollo por el primer gobierno de Rajoy de unas políticas fiscales y de endeudamiento público de corte socialdemocráta; el abandono práctico en sus programas y acción de gobierno de toda idea inspirada en el humanismo cristiano; la desconexión con las preocupaciones de la juventud y la insensibilidad lacerante hacia los dramas sociales que conmueven a la sociedad española en materias como paro juvenil, becas, dependencia o inmigración; la renuncia a la formulación y defensa de un proyecto ilusionante de nación, reduciéndola a un juridicismo constitucionalista sin alma ni pasión… son manifestaciones ya consolidadas de que el PP que sale del congreso del 11-12 de febrero es algo distinto a lo que este partido fue y significó en la España reciente.…  Seguir leyendo »

Cristina Cifuentes aprovechó sus primeras horas como presidenta para engalanar la sede de la presidencia con la bandera arcoíris del colectivo autodenominado LGTBI. Lo mismo hicieron alcaldes varios por toda España. Merece la pena reflexionar sobre estos hechos que pueden parecer meramente festivos y anecdóticos, pero que reflejan algo mucho más preocupante y de largo recorrido: el lento crecimiento del nuevo totalitarismo de género.

Convertir en enseña cuasioficial la bandera de una ideología particular es algo que hasta ahora solo habíamos visto en los momentos previos a la toma del poder por parte de partidos totalitarios o nacionalistas extremos que preconfiguraban así lo que poco después se consumaría: la conversión de las enseñas partidistas en símbolos oficiales del Estado absorbido ya por el partido.…  Seguir leyendo »

El Tribunal Constitucional tiene pendiente dictar sentencia sobre la ley del aborto de Zapatero/Aído desde 2010. ¡Cinco años sin resolver un recurso que el propio TC consideró de urgente tramitación y resolución cuando denegó la suspensión cautelar de la ley recurrida! En estos años, ha resuelto decenas de recursos interpuestos contra leyes posteriores a la ley Aído. Dicho muy suavemente, el TC parece que no tiene criterios objetivos para decidir qué recursos afronta y cuáles encierra en un cajón sin expresa motivación jurídica de ningún tipo. Este tipo de conducta, en cualquier administración pública o tribunal que no fuese el TC, tendría un nombre: arbitrariedad; o, incluso, uno más fuerte: prevaricación (si esta es posible por omisión).…  Seguir leyendo »

PP y aborto, la gran mutación

La decisión del Presidente Rajoy de mantener vigente la ley Aído/ZP del aborto, incumpliendo -a pesar de su mayoría absoluta- un compromiso nuclear del programa electoral que le llevó a Moncloa, va a provocar un vuelco en el panorama político español de grandes dimensiones que va mucho más allá de la cuestión del aborto. Para entender esta afirmación conviene analizar con cierto detalle lo que supone esta decisión del presidente del Gobierno y del PP:

A) Un PP que hace suya la ley Aído/ZP al renunciar a derogarla, se transforma de la noche a la mañana en un partido que suscribe una de las leyes más abortistas del mundo.…  Seguir leyendo »

EL matrimonio debe ser pensado desde la ecología de la vida y no desde la sicología del sentimiento. El matrimonio, para la ciencia del Derecho, debe ser pensado desde la filiación pues responde a la lógica de la vida. Si no fuese así, el matrimonio no merecería la atención del Derecho como no merece esa atención la amistad. Nadie propone leyes sobre la amistad, no porque no sea importante, sino porque agota su eficacia en el ámbito de los amigos, como le sucede al amor. Por eso el Ministerio se llama «de justicia» y no «del amor».

El amor es una realidad humana estupenda, pero prejurídica y ajurídica: las leyes ni pueden ni deben regular el amor ni la afectividad ni la sexualidad, a diferencia de lo que sucede con el matrimonio, salvo que se propugne un Estado con competencia para entrometerse en el terreno de los sentimientos particulares de los ciudadanos.…  Seguir leyendo »

Querido Presidente: Te escribo con la seguridad de que te preocupas de verdad por las cosas importantes que caen bajo tu responsabilidad. El motivo es la reciente STC sobre la ley de 2005 que suprimió el matrimonio para equipararlo a las uniones de personas del mismo sexo. Como sabes, esta sentencia afirma que la opción legislativa de 2005 es constitucional, pero tan constitucional como la vigente hasta ese año. Es decir, según el TC, corresponde al legislador decidir en esta materia.

Sé, porque tu lo has dicho públicamente, que en tu opinión la mejor opción normativa, la más justa, es reservar el matrimonio para la unión hombre-mujer, regulando en paralelo las situaciones creadas al margen de la específica estructura matrimonial.…  Seguir leyendo »