Benjamín Prado

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Hay palabras que merecen una segunda oportunidad. Por ejemplo: chivato. Un adjetivo al que suelen recurrir quienes abusan de otros para así tergiversar sus acciones y cambiar las culpas de bando, de manera que la víctima se convierta en alguien despreciable: un delator.

Creo que en este mundo en el que el poder lucha a sangre y fuego por controlar no solo la economía y la política, sino también la información y las conciencias, hay que mirar con la misma lupa la palabra traidor: ¿qué son, por ejemplo, el fundador de WikiLeaks, Julian Assange o el antiguo espía de los servicios secretos norteamericanos Edward Snowden, que han dado a conocer miles de documentos secretos que demuestran cómo Estados Unidos investigaba a sus aliados y torturaba a sus enemigos de guerra?…  Seguir leyendo »

¿Hay un extremo de la injusticia en el que quien la sufre tenga autoridad moral para incumplir la ley? ¿Es hoy más justificable que nunca la desobediencia civil que promulgaba Thoreau en 1849? En una situación como la que vivimos, ¿quién puede ser considerado más ejemplar: el ciudadano que acata todo aquello que le mande su Gobierno, o el que practica una “insumisión ética”, como la llama el filósofo Miguel Abensoun en su libro La democracia contra el Estado, que le permita enfrentarse a los abusos de cualquier tipo de poder, haya salido de las urnas o no? Son diferentes modos de hacerse una pregunta que tiene 2.500 años, pero sigue sin encontrar respuesta.…  Seguir leyendo »

La palabra ilustración resume el siglo XVIII y la palabra revolución caracteriza el XIX. El siglo XX cabe en la palabra guerra y en estos momentos nadie duda que el XXI será recordado con la palabra crisis.La crisis del sistema capitalista y de su Estado del bienestar, en todos sus extremos: político, económico y moral. El mundo sigue partido en dos mitades, como siempre, a un lado los ricos y al otro todos los demás, en un arco que va desde la clase media, hoy en vías de extinción, hasta los pobres; pero la distancia entre ellas es cada vez más grande y los puentes que las comunicaban se han ido destruyendo hasta construir una sociedad sin esperanza, en donde la otra orilla vuelva a ser lo contrario del río.…  Seguir leyendo »

Algunas personas mueren y otras solo desaparecen. El novelista Charles Dickens, por ejemplo, dejó este mundo en 1870 pero sigue estando aquí. Y no solo porque obras suyas como David Copperfield, Cuento de Navidad, Oliver Twist o Historia de dos ciudades, entre otras muchas, sean clásicos imprescindibles en cualquier biblioteca que intente ser tomada en serio, sino también porque la mayoría de sus temas característicos, como la lucha de clases, la explotación infantil o la ineficacia de la justicia, siguen de actualidad y porque sus personajes continúan entre nosotros, con nombres diferentes pero con los mismos problemas. ¿O es que no podrían estar dentro de Oliver Twist, junto a los niños callejeros que la protagonizan, esos otros niños reales que hoy son abandonados en las calles de Grecia por sus familias, con la esperanza de que alguien los alimente?…  Seguir leyendo »

La polémica que acaba de enfrentar a los herederos de Jorge Luis Borges con el escritor Agustín Fernández Mallo, al que han forzado a retirar del mercado un libro, El hacedor (de Borges), Remake, en el que recreaba el célebre relato en prosa y verso del autor de El Aleph, pone de nuevo sobre la mesa una pregunta antigua: ¿dónde acaba en estos casos el homenaje y empieza la apropiación indebida?

Los abogados de María Kodama, la viuda de Borges, tenían tan clara la respuesta que tras una llamada suya, la editorial Alfaguara ha retirado de la circulación la obra de Fernández Mallo, pero mientras las puertas de las librerías se cierran, las interrogaciones vuelven a abrirse: ¿hasta qué punto se pueden retomar los personajes o las historias de otros para crear las propias?…  Seguir leyendo »

En vida, Rafael Alberti se definía como un poeta en la calle y como un marinero en tierra; tras su muerte, lo han convertido justo en lo contrario: en una empresa fantasmal y en un barco lleno de agujeros. Las dos cosas dan el mismo resultado: un naufragio. Porque entre los ataques externos y el fuego amigo, su biografía se ennegrece día a día y sus libros están cada vez más lejos de sus lectores y de la verdad, puesto que algunos resultan inencontrables y otros están manipulados no se sabe si por sus herederos, sus editores, sus estudiosos o, más bien, por la suma de todos ellos.…  Seguir leyendo »