Bruno Gutiérrez Cuevas

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Dos muejres toman el aire durante el confinamiento en el ventanal de su vivienda de Girona el pasado 23 de Abril, festividad de Sant Jordi en Catalunya. Toni Ferragut EL PAÍS

La crisis sanitaria generada por la COVID-19 pone en valor, más si cabe, la necesidad de vivir en edificios más saludables y con espacios exteriores. Un confinamiento, que para la mayor parte de los individuos supera ya los 40 días, debería servir para reflexionar si están preparadas nuestras viviendas para permanecer en ellas durante mucho tiempo.

La mayoría de los edificios en los que permanecemos confinados son perjudiciales debido a que no cumplen los criterios de salubridad, exigidos en el Código Técnico de la Edificación (CTE) que se hizo obligatorio en 2006, y provocan lo que la Organización Mundial de la Salud denominó en 1982 como Síndrome del Edificio Enfermo, cuyos síntomas producen migrañas, nauseas, mareos, resfriados persistentes, irritaciones en las vías respiratorias, piel, ojos, etc.…  Seguir leyendo »