Carissa Véliz

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El documental de Netflix The Social Dilemma pinta un cuadro aterrador del daño que la tecnología digital está causando a los individuos y a las sociedades. La adicción a la pantalla, el aumento de las tasas de suicidio y las interferencias electorales son sólo algunos de los problemas por los cuales tenemos que agradecer a Silicon Valley. Pero lo que el documental no enfatiza lo suficiente es el motor que impulsa esta destrucción social: un sistema económico basado en la violación masiva y sistemática de nuestro derecho a la privacidad.

Los ejemplos anteriores son bastante preocupantes, pero son sólo la punta del iceberg cuando se trata de las implicaciones de la pérdida de privacidad.…  Seguir leyendo »

Tu móvil es un espía y un chivato. Ese intruso en tu bolsillo sabe más sobre ti que tú mismo. Y le va contando a otros todo lo que ve y escucha. El espionaje a los políticos catalanes nos recuerda lo vulnerables que son estos artefactos en los que confiamos nuestros datos más íntimos. Tu móvil sabe dónde vives, con quién duermes, si duermes bien o mal, a qué hora te despiertas, si has roto las reglas del confinamiento, quién es tu familia, quiénes son tus amigos lejanos y cercanos, quién es tu médico, y puede inferir miles de datos más a partir de sus muchos sensores.…  Seguir leyendo »

En una pandemia la prioridad es contener la infección. La pandemia de 1918 mató a entre 50 y 100 millones de personas. Para ponerlo en perspectiva, en la Segunda Guerra Mundial murieron entre 70 y 85 millones de personas. Hay mucho en juego con el coronavirus. En estas circunstancias es necesario poner en pausa algunos derechos, como el de asociación. ¿Es la privacidad uno de ellos? No está claro.

Las telecos en España están ofreciendo al Gobierno controlar los movimientos de las personas que están en cuarentena. Algunas comunidades ya han sacado páginas o apps relacionadas con el virus. La experta en privacidad Gemma Galdón ha ofrecido algunas críticas en Twitter.…  Seguir leyendo »

Por alguna razón un tanto misteriosa, los números redondos suelen inspirar a los seres humanos a dar un paso hacia atrás y tomar perspectiva sobre los grandes temas de nuestro tiempo y nuestras vidas. Empezar el 2020 es una oportunidad para repensar las lecciones de la década pasada y replantearnos la década entrante.

Las primeras dos décadas del siglo XXI se caracterizaron por una pérdida progresiva de la privacidad. Dos fenómenos confluyeron para dar cabida al monstruo de la economía de los datos: el desarrollo de los anuncios personalizados y la preocupación por la seguridad.

En el año 2000, y bajo la presión de encontrar un modelo de negocio sostenible, Google lanzó AdWords (ahora Google Ads), la iniciativa que aprendió a explotar los datos de sus usuarios para vender anuncios personalizados.…  Seguir leyendo »

Uno de los mayores riesgos de la inteligencia artificial es que perpetúe los errores y prejuicios del pasado, camuflándolos bajo un barniz de objetividad. Los sistemas de inteligencia artificial se entrenan a partir de datos que reflejan las decisiones que hemos tomado en el pasado. Cuando la inteligencia artificial de reclutamiento de Amazon discriminó a las mujeres, no fue porque los hombres fueran mejores candidatos para los trabajos disponibles. A través de una base de datos que contenía un historial de contratación, Amazon le enseñó a su sistema que la empresa ha preferido contratar a hombres durante los últimos 10 años.…  Seguir leyendo »

No siempre es fácil ver por qué deberíamos proteger nuestra privacidad. El escándalo de Cambridge Analytica, en el que se usaron datos personales para manipular elecciones, es un ejemplo de cómo perder nuestra privacidad puede tener consecuencias alarmantes: Christopher Wylie, exdirector de investigación de la empresa, asegura que sin su injerencia en el voto del brexit, los resultados habrían podido ser distintos. Este caso ilustra por qué proteger nuestra privacidad tiene que ser un esfuerzo colectivo.

La privacidad es colectiva porque exponer datos sobre nosotros mismos también expone a otros. Las 270.000 personas que aceptaron llenar la encuesta de Aleksandr Kogan, investigador de la Universidad de Cambridge, y utilizar la aplicación de Cambridge Analytica no solo permitieron la cosecha de datos de sus más de 50 millones de amigos, sino que también ayudaron con la fabricación de herramientas que pueden construir el perfil político y psicológico de cualquier persona en el mundo.…  Seguir leyendo »