Carlos Carnero

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de enero de 2009. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

Pensar. Oficio tan incómodo —por las consecuencias que puede acarrear hacerlo libremente— como imprescindible en los tiempos que corren, en los que la reflexión honesta y el innegociable respeto a la verdad son de nuevo instrumentos imprescindibles para defender la democracia y los derechos individuales y colectivos.

Pensar para contraponer la razón a la consigna, lo complejo a lo simplista, la propuesta fundada a la demagogia. Pensar para hacer frente a los desafíos de la globalización —desde el cambio climático a la desigualdad— con políticas públicas y decisiones privadas eficaces y, para serlo, incluyentes.

Pensar frente al populismo, derrotándole con argumentos.…  Seguir leyendo »

El descenso en la prima de riesgo de España —y de Italia, Portugal, Francia, etcétera— no ha sido causado por la política económica seguida por el Gobierno en el último año y medio, como afirmó Rajoy sin pestañear en el debate parlamentario de la semana pasada. Esta política es responsable del aumento hasta el infinito del paro, al aprobar una reforma laboral suicida cuyo efecto ha sido el despido masivo. De eso sí es responsable. Pero no, desde luego, de la relajación de los mercados financieros mundiales en las últimas semanas.

El origen de este punto de inflexión coyuntural está en tres hechos concatenados: la decisión del Banco Central de Japón de inyectar, por fin, liquidez en la economía financiera, siguiendo la política de la Reserva Federal de los Estados Unidos; la bajada del tipo de interés decretada por Draghi y su amenaza de ir más allá; y la resignación de la Comisión Europea a que la cifra mágica del 3% del PIB de déficit sea retrasada dos años más en Francia, España y Holanda (en este caso, un año más).…  Seguir leyendo »

Una de mis películas favoritas es Escenas de la lucha de sexos en Beverly Hills, dirigida en 1990 por Paul Bartel: inteligente, elegante, divertida. El título con el que fue estrenada en España tiene su gracia: somos tan mojigatos que, dicen, cambiaron el original en inglés porque resultaba muy fuerte que se llamase aquí Escenas de la lucha de clases en Beverly Hills.

Nos pasa un poco lo mismo con la crisis o con la Unión Europea: parecemos incapaces de llamar a las cosas por su nombre y de analizar lo que ocurre desde un punto de vista socioeconómico, teniendo en cuenta, como ha recordado el multimillonario Warren Buffett, que sigue habiendo lucha de clases, y la están ganando los ricos.…  Seguir leyendo »

La UE y el euro han demostrado su utilidad durante la crisis: basta imaginar para comprobarlo lo que hubiera ocurrido sin las decisiones adoptadas en los temas y momentos más difíciles, que han puesto las bases de un gobierno económico europeo.

¿Dónde estarían Grecia, Irlanda o Portugal sin la solidaridad europea?, ¿cómo se habrían financiado y, de haberlo conseguido en los mercados, a qué precio brutal?, ¿hasta qué punto se habrían empobrecido sus habitantes?, ¿cuánto sufrimiento les hubiera costado retornar a sus monedas nacionales?, ¿habrían protagonizado un nuevo corralito?, ¿habría estallado en mil pedazos la eurozona, haciéndonos entrar en una turbulencia sin fin?…  Seguir leyendo »

Vivimos buenos tiempos para la libertad. La movilización popular ha derrocado en pocas semanas a varios dictadores en el Mediterráneo. Podemos felicitarnos de que 2011 haya traído de la mano -como dijo Machado respecto a la primavera y la República- un aire fresco que reivindica los ideales que generaciones enteras no han dejado de defender durante varios siglos desde las revoluciones norteamericana y francesa. En medio de la crisis, muchos pueblos han decidido retomar en sus manos el futuro.

Y sin embargo, el mundo democrático no ha sido capaz de participar en los acontecimientos en tiempo real desde el primer momento.…  Seguir leyendo »

El último año ha bastado para demostrar dos cosas: que sin la Unión Europea hubiera sido imposible evitar la catástrofe económica que se nos venía encima con la crisis generada en los Estados Unidos del presidente Bush y que la historia de la Europa unida no se acaba con el Tratado de Lisboa.

Por eso es tan llamativo que cueste reconocer explícitamente que, a diferencia de 1929, la crisis ha podido ser gobernada evitando el derrumbe porque Europa es un mercado único y una unión monetaria con la que hemos eludido los grandes errores de hace ochenta años: el proteccionismo, la devaluación competitiva y la carencia de intervención pública en la economía.…  Seguir leyendo »

No dudé en apretar el botón del cuando el Parlamento Europeo se pronunció sobre la moneda única en mayo de 1998. Era un momento histórico, de esos que a uno le permiten decir aquello de «yo estuve allí», como cuando culminamos los trabajos de la Convención que elaboró la Constitución Europea -hoy llamada Tratado de Lisboa-, que también respaldé con convicción.

Y lo hice con la seguridad de haber dejado claro (en mi declaración de voto en el primer caso, en mis múltiples intervenciones en el segundo) que el euro y la Constitución eran pasos decididos hacia la unión política europea, pero que ninguno la culminaba, porque ni en la moneda única ni en la primera Carta Magna se definía nítidamente la unión económica y social.…  Seguir leyendo »

Sí, ha leído bien: interdependencia. Porque eso es lo que acaba de declarar Europa al quedar despejado el camino para la entrada en vigor del Tratado de Lisboa tras el voto afirmativo de los irlandeses en segunda convocatoria. Decidida de nuevo a dejar una impronta nunca recorrida en la historia, Europa, a diferencia de Estados Unidos en 1776 y de tantos países en los siglos XIX y XX, no ha declarado la independencia, sino la voluntad de recorrer unida el futuro.

Alguien podría afirmar que eso ya lo había hecho con los tratados de Roma, Maastricht, Ámsterdam o Niza. Claro que sí, pero no con la fuerza constitucional, casi fundante, que encierra el de Lisboa.…  Seguir leyendo »