Carlos Franz

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de abril de 2009. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

Al igual que otros chilenos soy el orgulloso poseedor de una callana. Esta es una marca congénita de color azulado que aparece sobre la piel del coxis en los recién nacidos con ascendencia indígena o asiática. La callana —también llamada mancha mongólica— suele desaparecer a los dos años. Pero en mi caso aún conservo su sombra en la mitad de mi espalda. Cuando nací, en Suiza, un doctor sabihondo quiso atribuir este marcador genético a una remota mezcla asiática en los antepasados noruegos de mi madre. Mi padre desengañó a ese médico con una frase rotunda: “No, doctor, esa mancha ha aparecido en las guaguas de mi familia chilena durante 300 años, desde que un abuelo español se acostó con una abuela indígena”.…  Seguir leyendo »

El candidato de la derecha y expresidente, Sebastián Piñera, ganó las recientes elecciones presidenciales chilenas. Esa misma noche Piñera habló ante una multitud congregada en el centro de Santiago. La televisión mostró a miles de personas convergiendo hacia ese punto desde los confines de esta extensa ciudad. Decenas de periodistas cubrieron esas manifestaciones variopintas realizando las usuales entrevistas callejeras.

Un reportero interrogó fugazmente a un matrimonio con dos hijos pequeños. Estos llegaron en metro desde la populosa comuna de La Florida para celebrar al candidato ganador. Cuando el periodista les preguntó si militaban en algún partido, ella respondió con sencillez: “Somos de clase media”.…  Seguir leyendo »

A mediados de 1899, Rubén Darío daba un paseo por los jardines de la Casa de Campo de Madrid. Sus ojos de poeta vividor, cansados y enrojecidos, se fijaron en una jovencita pobre y hermosa. Francisca Sánchez era la hija de un jardinero del lugar. Darío se enamoró perdidamente y terminó casándose con ella, tras escribirle: “Enciendes luz en las horas del triste[…] / Francisca Sánchez, acompañamé”. Pero Francisca era analfabeta, así que el poeta tuvo que enseñarle a su amada a leer y a escribir.

Intercambios de amor y de letras. Desde hace mucho los escritores latinoamericanos han cortejado a Madrid y en ocasiones ella se ha dejado seducir.…  Seguir leyendo »

Un nuevo bosque brotó en las calles de Managua. Son cientos de árboles de metal. Árboles electrificados para que también brillen de noche con miles de lucecitas de colores. Cada una de estas esculturas mide unos quince metros de alto y su copa tiene cinco o seis metros de ancho. Su precio unitario ronda los 30.000 dólares y ya hay más de ciento cuarenta de estos misteriosos monumentos, todos iguales. Estos árboles son una iniciativa de Rosario Murillo, vicepresidente de Nicaragua y esposa del Presidente Ortega. Según ella, esa arboleda esotérica debe alegrar al país porque estos son “árboles de la vida” (su forma recuerda, en efecto, el Árbol de la vida pintado por Gustav Klimt).…  Seguir leyendo »

Ricardo Lagos tuvo que declinar su candidatura a la Presidencia de Chile. Solo un cuatro o cinco por ciento de los encuestados lo apoyaba. Dejándose llevar por esas encuestas —en vez de luchar para cambiarlas— el Partido Socialista descartó a su mejor líder. En una inusual votación secreta apenas un tercio del Comité Central apoyó a Lagos.

“Si no logré convencer a los míos…”. Ese fue el estoico comentario de Ricardo Lagos al retirar su candidatura.

Esa frase del expresidente Lagos me recordó un verso profético de William B. Yeats: “Los mejores carecen de toda convicción, mientras los peores están llenos de apasionada intensidad”.…  Seguir leyendo »

El 22 de septiembre de 2002 una enorme marcha recorrió las calles de Londres. Unas 400.000 personas, provenientes del campo británico y de pequeños poblados rurales, convergieron sobre la capital para protestar contra distintas amenazas a su “modo de vida”. El detonador de esa multitudinaria protesta fue una ley por la cual se prohibió la cacería de zorros con perros. En ese deporte ancestral, jaurías de sabuesos, seguidos por tropeles de jinetes con chaquetas rojas, saltan vallas de piedra para perseguir —y matar— a un aterrado pero astuto zorro. Los bienintencionados legisladores, en Westminster, habían decidido salvar 20.000 zorros que cada año morían en las campiñas del Reino Unido.…  Seguir leyendo »

Miguel y William

En 1616, hace cuatro siglos, fallecieron casi al mismo tiempo Miguel de Cervantes y William Shakespeare. Los británicos llevan un lustro preparando grandes conmemoraciones shakespearianas. En cambio, los españoles pasaron años desatendiendo este aniversario cervantino y desde hace meses se culpan unos a otros por las insuficiencias del programa conmemorativo. Esta incuria sólo la superan nuestros Gobiernos hispanoamericanos que, desde México hasta Santiago, han desdeñado esta fecha (pese a que Cervantes le pertenece menos a España que al idioma y este es de todos).

Consolémonos pensando que esas diferencias, entre la previsión británica y nuestra desidia hispana, quizás no habrían sorprendido demasiado ni a Miguel ni a William.…  Seguir leyendo »

Obama, en la Cuba de los Castro, parecía un viajero venido del futuro. Uno de esos que, en la ciencia ficción, son transportados al pasado mediante una máquina del tiempo como la que imaginó Ray Bradbury (entre otros).

A través de la televisión vimos al presidente estadounidense surcar en La Bestia —su coche superblindado— las calles vetustas de La Habana. Esta limusina es de una aleación de acero y titanio que puede resistir el impacto de una bazuca; lleva lanzacohetes, aparatos de visión nocturna, y mil artilugios más. Así, el Cadillac One se movía entre los destartalados Ladas soviéticos y los Buick de los años cincuenta como salido de una película futurista.…  Seguir leyendo »

Escritor mayor aconsejando a uno más joven: “Lea a Cervantes”.

Escritor joven: “Me da lata. Prefiero a Bolaño”.

Escritor mayor: “Bueno, algo es algo. Al menos está leyendo a Bolantes”.

Escritor joven: “¿A quién?”.

En la obra de los buenos autores siempre encontramos a los grandes que vinieron antes. En Bolaño podemos leer a Cervantes. A diferencia de muchos de sus discípulos, el chileno seguramente lo sabía porque escribió: “Cervantes, que en vida fue menospreciado y tenido por menos, es nuestro más alto novelista”.

Esa adhesión no fue un mero peaje al Parnaso. El cervantismo de Bolaño lo hallamos confirmado en sus novelas mayores.…  Seguir leyendo »

Eructos y regüeldos

“De Cervantes se acuerdan cuatro gatos porque se los obliga a leer el Quijote”, afirmó una vez la escritora de superventas mundiales Isabel Allende. Y algo similar dijo de Borges, antes de asegurar que los escritores “se mueren y se acabaron”.

Afortunadamente, ese diagnóstico de una amnesia literaria y cultural tan generalizada era exagerado. Este año, por ejemplo, somos muchos más que “cuatro gatos” los que celebramos (voluntariamente, lo juro) que la segunda parte del Quijote cumpla cuatro siglos.

Es cierto, hoy Don Quijote de la Mancha no se vende tanto como algunos superventas contemporáneos. Sin embargo, el Quijote es algo muy superior a ellos: es un superviviente.…  Seguir leyendo »

Cerca de la próspera ciudad de Rancagua, en Chile, una empresa aragonesa produce cebollas dulces. Estas cebollas no es que sean auténticamente dulces, es que no hacen llorar a quienes las pican, ni tampoco nos pican en la boca cuando las comemos. Desde hace unos diez años se plantan y recogen en Chile, aprovechando el clima mediterráneo de Rancagua y la consabida diferencia estacional entre nuestros hemisferios.

Allá se riegan con un sofisticado sistema de goteo computarizado, se empacan en cajas especialmente diseñadas para evitar que se raspen, y se remiten a España, Francia e Inglaterra, en pleno otoño e invierno europeos.…  Seguir leyendo »

El protagonista de Rayuela, Horacio Oliveira, hace “juegos en el cementerio” con un Diccionario de la lengua preparado por la Real Academia Española. En la tapa de ese libro, Oliveira ha raspado la palabra “real”. Más que antimonárquico, este raspado es surrealista, como su juego: componer frases locas con palabras raras. “Hartos del cliente y sus cleonasmos, le sacaron el clíbano y el clípeo y le hicieron tragar una clica”.

Ese “cementerio”, donde Julio Cortázar permite que jueguen Oliveira y sus amigos, no es sino el mismo diccionario del que ellos exhuman palabras aparentemente muertas para reanimarlas entremezclándolas. “Luego le aplicaron un clistel clínico en la cloaca, aunque clocaba por tan clivoso ascenso de agua mezclada con clinopodio…”.…  Seguir leyendo »

Diablo de hombre este Nicanor Parra. Ahora cumple cien años y sigue vivo (no sólo fisiológicamente). Lo que no deja de ser una gracia en este año en que se han celebrado varios centenarios de escritores muertos. Y encima Parra lleva un siglo sin explicarse. A quienes dicen que no entienden su antipoesía él les ofrece una antiexplicación. Por ejemplo, en sus guatapiques dice: “Arte poética / la misma de siempre / escribir efectivamente como se habla / lo demás / dejaría de ser literatura”.

Me imagino a Parra, preguntando:

—¿Comprendido?

Y alguien le responde:

—Más o menos nomás…

Aparte de ser una paráfrasis de Verlaine, ese guatapique oculta una trampa.…  Seguir leyendo »

Cada cierto tiempo parece que el planeta está en llamas. O así lo sienten muchos. Ahora, Putin relanza el imperialismo ruso. Hierve el caldero de Oriente Próximo. En África siempre humean varios incendios devastadores. China consolida lo peor de ambos mundos: capitalismo salvaje más dictadura comunista; y enseguida sale de compras (un incendio lento). El viento de las comunicaciones instantáneas y planetarias trae el humo de esos conflictos hasta remotas latitudes. Los televidentes ven las llamas acercándose a sus sillones. Los misiles se disparan muy lejos, pero parecen caer cada vez más cerca. Cómo no, si hasta el presidente de la usualmente centrada Brookings Institution (EL PAÍS, 27 de julio) nos advierte de peligrosas semejanzas entre el inicio la I Guerra Mundial, en 1914, y el centenario de esa carnicería.…  Seguir leyendo »

Una forma de honrar a los escritores muertos puede ser discutir con ellos. La discrepancia resucita sus obras y, en todo caso, es mejor que la indiferencia o el olvido. Quevedo sostuvo que leer es conversar con los difuntos y escuchar con los ojos a los muertos. Pero discrepar con ellos puede ser incluso mejor, para conservar su memoria.

En su ensayo La tradición de la ruptura (parte de una serie de conferencias dictadas en Harvard) Octavio Paz arguyó que lo moderno rompe constantemente con el pasado para mantenerse moderno. El libro data de 1971 y ahora estamos celebrando el centenario de Paz.…  Seguir leyendo »

Ni siquiera entonces nos atrevimos a creer en su muerte porque era la segunda vez que lo encontraban en aquella oficina, solo y vestido, y muerto al parecer de muerte natural durante el sueño, como estaba anunciado desde hacía muchos años en las aguas premonitorias de los lebrillos de las pitonisas” (El otoño del patriarca, Gabriel García Márquez).

Así fallece el patriarca otoñal de esa novela. Y así —como si se muriera en uno de sus libros— falleció García Márquez: tras varias falsas alarmas, poderoso y remoto, y anunciado su deceso por presagios funestos. La noche del 15 de abril pasado, dos días antes de su muerte, ocurrió un eclipse de luna roja, voceado con alardes de Apocalipsis.…  Seguir leyendo »

Cuando se cumplen cuatro décadas desde el golpe militar que derrocó a Allende, Chile está en medio de un año electoral (en noviembre elegiremos a un nuevo presidente). La coincidencia de fechas invita a contrastar nuestra actual democracia con la política de aquellos tiempos. Una diferencia notoria es que entonces la izquierda y la derecha tenían discrepancias rotundas. Hasta el centro político abandonó su moderación congénita para convertirse en un tercer vértice, o bien dividirse e irse a los extremos. En los 20 años comprendidos entre la elección de Allende y la salida de Pinochet, esas inclinaciones ideológicas implicaban, además, opciones vitales enconadamente opuestas.…  Seguir leyendo »

Los independentistas, soberanistas y gurús de la identidad etnolingüista en España debieran ir a mirar el triunfo de las ideas nacionalistas en América Latina. Verían la pesadilla en que revierten sus sueños.

Entre las sinrazones del atraso latinoamericano figura, muy arriba, el nacionalismo. Para dar ejemplos no tenemos que remontarnos a las anarquías centrífugas que siguieron a nuestras independencias. En 1980, en lo peor de la dictadura, cientos de miles de chilenos se congregaban en la Alameda de Santiago a “reparar el orgullo nacional” porque Pinochet tuvo que volverse desde Filipinas cuando su colega, el dictador Marcos, lo desinvitó en pleno vuelo.…  Seguir leyendo »

El puerto de Valparaíso, en Chile, bulle de actividad. Gigantescas grúas chinas, robotizadas, cargan y descargan miles de contenedores. En los cerros que abrazan la bahía un ímpetu parecido replica el de los muelles. Vuelven a la vida los empinados barrios donde un siglo y medio atrás inmigrantes ingleses, alemanes, italianos o croatas, construyeron palacetes dignos de su éxito comercial y de su nostalgia. Es como si Valparaíso hubiera recobrado su edad de oro, ocurrida antes de la construcción del canal de Panamá, cuando todo comercio con la costa occidental de América debía pasar por este puerto. Las casonas abandonadas, que se caían a pedazos, son reconstruidas y revendidas a precios de oro, precisamente.…  Seguir leyendo »

En la sexta cumbre de jefes de Estado de Europa y América Latina, celebrada en Madrid, no se aclaró mucho. Salvo confirmar una cosa: Europa se reunió con un fantasma. La Unión Europea que, con tropiezos y caídas, avanza hacia un gobierno conjunto, enfrentó a casi dos docenas de mandatarios de Latinoamérica y el Caribe, incapaces de admitir que los represente uno solo. Si Zapatero, como presidente de turno de la UE, hubiera estirado el brazo para saludar a su equivalente latinoamericano, se habría quedado con la mano tendida.

América Latina nació el 22 de junio de 1856, durante una “cumbre” similar, en París.…  Seguir leyendo »