Carlos Taibo

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de Marzo de 2008. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

El desfondamiento de la mayoría de los sistemas de tipo soviético en 1989 fue una sorpresa relativa. Es verdad, sí, que las señales de crisis que atenazaban, desde bastantes años antes, a esos sistemas eran evidentes. Bastaba con echar una ojeada al derrotero de las economías correspondientes para percatarse de que, lejos de crecer, habían empezado a asumir retrocesos notables que tenían un llamativo colofón, por cierto, y en un marco de hondísima crisis social, en dos datos demográficos inapelables: un incremento en la mortalidad infantil y un retroceso, en cambio, en la esperanza de vida al nacer.

Lo que al cabo resultó ser una sorpresa en 1989 fue, sin embargo, la escasa, por no decir nula, resistencia ejercida por el grueso de las burocracias dirigentes de esos países cuando los hechos se encadenaron en provecho de movimientos populares de uno u otro cariz, más o menos apoyados, por añadidura, desde el exterior.…  Seguir leyendo »

De un tiempo a esta parte, y con la crisis como motivo principal, los dirigentes de los dos principales partidos españoles, socialistas y populares, se tiran los trastos. Lo hacen de la mano de un espectáculo que a algunos nos parece bochornoso, tanto más cuanto que al cabo oculta que tirios y troyanos defienden proyectos muy similares.

El PSOE -empecemos por él- se halla entrampado, desde hace dos decenios, en una lamentable aceptación, sin trucos, de la vulgata neoliberal, de tal suerte que cuando sus responsables afirman no poder hacer esto o aquello, olvidan a menudo que ello es así porque han acatado las reglas del juego impuestas por otros.…  Seguir leyendo »

Es sabido que días atrás el Gobierno español anunció su decisión de retirar a los soldados presentes, desde hace un decenio, en Kosovo. La medida tiene, si así se quiere, dos caras que conviene examinar por separado. La primera es fácil de airear para quienes de siempre hemos mostrado nuestros recelos -nuestro rechazo, por decirlo mejor- ante eso que ha dado en llamarse intervencionismo humanitario. Se acumulan las razones para concluir que este último ha sido, al cabo, un instrumento central de defensa, acaso más inteligente y eficaz que cualesquiera otros desplegados en el pasado, de los intereses de las grandes potencias.…  Seguir leyendo »

La visión dominante en las sociedades opulentas sugiere que el crecimiento económico es la panacea que resuelve todos los males. A su amparo -se nos dice- la cohesión social se asienta, los servicios públicos se mantienen y el desempleo y la desigualdad no ganan terreno. Sobran las razones para recelar, sin embargo, de todo lo anterior. El crecimiento económico no genera -o no necesariamente- cohesión social, provoca agresiones medioambientales en muchos casos irreversibles, propicia el agotamiento de recursos escasos que no estarán a disposición de las generaciones venideras y, en fin, permite el triunfo de un modo de vida esclavo que invita a pensar que seremos más felices cuantas más horas trabajemos, más dinero ganemos y, sobre todo, más bienes acertemos a consumir.…  Seguir leyendo »

Nuestros dirigentes políticos repiten incansables que a la gente hay que hablarle de lo que realmente le preocupa. Aunque la recomendación parece llena de buen sentido, las más de las veces oculta una obscena invitación a la más radical insolidaridad y, con ella, un manifiesto olvido de quienes no disfrutan de nuestra relativa condición de privilegio. El ejercicio de atontamiento resultante permite, por ejemplo, que la agresión israelí en Gaza apenas suscite entre nosotros, en la calle, otra cosa que distantes y fríos comentarios, y obliga a concluir que un concepto muy respetable, el que nos habla de conflictos olvidados, chirría por cuanto deja la impresión de que hay conflictos que de verdad nos interesan.…  Seguir leyendo »

Durante los dos últimos años no ha faltado quien ha subrayado que, pese a las apariencias, a Rusia le interesaba sobremanera el reconocimiento occidental de un Kosovo independiente. La razón era y es relativamente fácil de explicar: semejante reconocimiento debía permitir que el Kremlin moviese pieza en provecho propio en escenarios mucho más golosos para sus intereses – Kosovo queda demasiado lejos, tanto en la geografía como en la historia-, y en particular en Osetia del Sur y en Abjasia, hasta hoy en Georgia, y acaso también en la autodenominada república del Transdniestr, en Moldavia.

Claro está que el recién perfilado reconocimiento ruso de Osetia del Sur y de Abjasia puede contemplarse desde dos perspectivas muy diferentes.…  Seguir leyendo »

Muchos analistas se preguntan estos días por las razones que han podido conducir al presidente georgiano, Saakashvili, a lanzar en Osetia del Sur una ofensiva militar que parecía inequívocamente condenada al fracaso. Si cualquier conocedor de lo que se dirime hoy en el Cáucaso hubiera dado inmediatamente por descontado que la ofensiva en cuestión estaba llamada a provocar una inmediata réplica rusa, el sentido común recuerda, por añadidura, que la acción armada georgiana ha tenido que gozar, por fuerza, del beneplácito, y en su caso del apoyo logístico, norteamericano.

Aunque soy poco amigo de las explicaciones conspiratorias, por una vez me dejaré llevar por una de ellas.…  Seguir leyendo »

Tiene uno por momentos la impresión de que, por detrás de la general alegría que ha suscitado la detención en Belgrado de Radovan Karadzic -y de la cumplida consideración de la singularísima peripecia del personaje en los últimos meses- ha acabado por gestarse una eficacísima cortina de humo que esconde datos importantes. Y es que, ni es oro todo lo que reluce ni faltan los problemas al margen de los discursos, impregnados de insorteable optimismo, que se han revelado entre nosotros.

La detención y el traslado a Holanda de Karadzic bien puede ser, no sin paradoja, un engorro en las relaciones de la UE con Serbia.…  Seguir leyendo »

Frente a la reunión planetaria de los grandes del sector del petróleo que tiene Madrid por escenario, son muchos los grupos que han decidido articular, a manera de respuesta, un encuentro alternativo. Creo que no me equivoco si afirmo que ese encuentro pretende llamar la atención, ante todo, sobre dos circunstancias: si la primera es el relieve que corresponde a genuinas guerras de rapiña orientadas a garantizar el control sobre recursos energéticos preciosos, la segunda subraya la condición irracional, y la insostenibilidad, de un modelo económico cual es el que se ha asentado al calor de la globalización en curso.

No hay mejor ejemplo del relieve de la primera de esas circunstancias que el que ofrece, claro, la intervención norteamericana en Irak.…  Seguir leyendo »

En las jornadas anteriores a la celebración del referéndum irlandés sobre el llamado Tratado de Lisboa la plaga de nuestros opinadores se ha agarrado a dos clavos. Si, por un lado, nuestros ‘todólogos’ han señalado que las razones que parecían inducir a muchos irlandeses a rechazar el texto en cuestión remitían a perspectivas mentales y horizontes ideológicos extremadamente dispares, por el otro han aducido hasta la extenuación que no parecía razonable aceptar que lo que decida un país pequeño, poco poblado y nada relevante determine lo que en el futuro ha de ser la Unión Europea.

A decir verdad, nada mayor hay que oponer, en sentido estricto, a esas dos afirmaciones, y ello por mucho que sea posible -que sea indispensable- darles algún revolcón.…  Seguir leyendo »

Sorprende sobremanera el silencio con que, al menos entre nosotros, se está obsequiando al referéndum que, relativo al Tratado de Lisboa, debe celebrarse el 12 de junio en Irlanda. Tiene uno derecho a alimentar la sospecha de que al respecto pueden invocarse como poco dos explicaciones mayores: si la primera sugiere que, con incontenible frivolidad, se da por descontado el resultado, la segunda apunta que, vistos los antecedentes, se asume sin dobleces que un eventual «no» irlandés tendrá pronta, eficaz y contundente respuesta de la mano de una u otra argucia.

Lo cierto es que las encuestas que han ido difundiéndose en las últimas semanas invitan poco a las certezas.…  Seguir leyendo »

Sabido es que en las elecciones presidenciales rusas que acaban de celebrarse todo el pescado estaba vendido. Las únicas incógnitas, menores, que había que despejar afectaban a dos cuestiones. Si la primera era la relativa a los porcentajes de voto de los candidatos ‘opositores’ -un 18% para el del Partido Comunista y un 10% para el del Liberal Demócrata-, la segunda, más enjundiosa, nos obligaba a preguntarnos por los niveles de abstención. Limitémonos a reseñar al respecto de esta última que los datos son poco concluyentes, en la medida en que tanto puede decirse que esa tercera parte de abstencionistas refleja el malestar de una parte significada de la sociedad como invocar la presunta desidia, a la hora de acudir a los colegios electorales, de muchos ciudadanos que sabían que el resultado de las presidenciales estaba cantado desde mucho tiempo atrás.…  Seguir leyendo »