Carme Colomina

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In March 2017, Jean Claude Juncker, President of the European Commission, presented his five possible future scenarios for a fragile European Union in search of a renewed compromise and probably a more flexible construction. Right after Juncker’s announcement, the four large Eurozone countries -Germany, France, Italy and Spain- met in Versailles to discuss their next moves towards greater integration and to draw a future Union at various speeds. The presence of the Spanish Prime Minister, Mariano Rajoy, at that meeting in the outskirts of Paris, after a long period of absence in the directory commanding the ship of a European Union in crisis, was a turning point, from Madrid’s perspective.…  Seguir leyendo »

En 2017 Bruselas recuperó su optimismo. Unidad y estabilidad se convirtieron en las nuevas palabras mágicas para una Unión en estado de transición permanente que necesitaba conjurar el mazazo político y anímico del Brexit. Los procesos electorales en los Países Bajos, Francia y Alemania, frenaron el asalto al poder de un populismo que, sin embargo, sigue vigente y en expansión, especialmente después de la formación del nuevo Gobierno de coalición austríaco.

La retórica europea ha cambiado. Pero, mientras la superación de la crisis no quede plasmada en políticas concretas, los nuevos discursos de espíritu reformista no serán suficientes. Las ambiciosas propuestas del presidente francés, Emmanuel Macron, para reformar y federalizar la eurozona -todavía sin el apoyo real de Berlín y con el recelo esperado de las capitales más temerosas de una Europa con socios de primera y de segunda- y las vagas conclusiones de la Cumbre Social de Gotemburgo -sin compromisos vinculantes pero con la constatación de que no puede haber renovación sin Europa social- han puesto los primeros cimientos del nuevo discurso europeo.…  Seguir leyendo »

Las elecciones legislativas holandesas son las primeras de un año decisivo que medirá la fortaleza en las urnas del populismo xenófobo en la Unión Europea. En enero pasado, en la ciudad alemana de Coblenza, las grandes fuerzas de la derecha populista europea se unieron para escenificar “el inicio de una primavera patriótica” que “devolverá la palabra al pueblo”. Y los Países Bajos se erigen ahora en la vanguardia de esta transformación. No es la primera vez.

El malestar que hoy recorre buena parte de Europa ha vivido ya sus propias precuelas en la historia reciente de los holandeses. Desde la irrupción, a principios de 2000, de un político carismático y populista como Pim Fortuyn –asesinado dos años después-, que revolucionó la política holandesa con su aborrecimiento de lo políticamente correcto y sus críticas al fundamentalismo islámico y a la inmigración masiva, a otra muerte –en este caso atribuida al fundamentalismo islámico- la del cineasta Theo van Gogh, en 2004, después de estrenar Submission, su película sobre la mujer y el Corán.…  Seguir leyendo »