Carmen Alborch

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de Marzo de 2008. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

Dentro de unos días se celebrarán elecciones generales en España, y sabemos que estamos sumergidos en la madre de todas las crisis, una crisis que se lleva por delante empleos, empresas, Gobiernos e ilusiones, y que encima depende mucho de cosas que suceden fuera. Parece que todo da igual y que además todo es un asco. Sobre todo para vosotras que lo vais a tener tan crudo en el mundo laboral y no digamos ya, si, como nos gustaría a la mayoría, nos hacéis abuelas o tías abuelas. Así que ¿para qué ir a votar?

Con la autoridad que nos da la edad, o sea poca, y apoyadas en que las encuestas del CIS señalan que un 3,5% de la población se considera feminista y que a más del 30% le preocupa la igualdad, consideramos que votar es absolutamente imprescindible.…  Seguir leyendo »

Las firmantes de este artículo nacimos en el franquismo, y, por eso, el único método anticonceptivo legal, en nuestra juventud, era el del doctor Ogino. Muchas de nosotras podemos ser hijas de este método, que a su incomodidad unía un índice pavoroso de fallos. Entonces, el uso de anticonceptivos, además de ser pecado, estaba considerado un delito en el Código Penal. Igual que el aborto.

¿Quería esto decir que no había abortos en España? Desde luego que no. Los había en los años 60 y 70 como los ha habido siempre. En los años 70 había tres formas de abortar: una, clandestina y peligrosa para las mujeres que no tenían dinero ni contactos; otra, viajando a Londres en lo que entonces se llamaban chárter, organizados con hoteles y clínicas.…  Seguir leyendo »

Para ser real y duradero, el crecimiento necesita una sólida infraestructura ética e intelectual. Por eso, cuando la economía se edifica sobre la depredación o la especulación, se desvirtúa la idea de crecimiento.

Tras la fuerte regresión a que han sido arrastradas las cotizaciones mundiales, hay que constatar que la inteligencia y la creatividad humanas siguen siendo la fuente originaria e insustituible de todas las demás formas de riqueza. Hay una riqueza cultural y una riqueza científica que son completamente imprescindibles para la estabilidad y el bienestar de cualquier sociedad.

La Agenda de Lisboa nació con el afán de convertir la economía de la Unión Europea en el sistema productivo más intensivo en conocimiento del planeta.…  Seguir leyendo »