Carmen Iglesias

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de mayo de 2009. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

¿Cómo hemos llegado hasta aquí?, ¿cómo es posible que ocurra ahora esto?”. Quizás sean las exclamaciones —no simplemente interrogantes— más frecuentes que he escuchado los últimos tiempos, sobre todo entre las franjas generacionales que nacimos en medio de la dictadura franquista, vivimos la época dura y esperanzada de la Transición, la alegría democrática de la Constitución de 1978 y los casi 40 años de desarrollo con una recuperada autoestima de pertenecer a Europa y al mundo como una nación más dentro de las democracias liberales occidentales. Y, ¿qué es esto que pasa? Pues el asombro y desasosiego ante lo que parecería una especie de castillo de naipes que se desmorona mostrando las costuras de una corrupción bastante generalizada, una crisis económica que no por general en el mundo global sirve de consuelo a unas clases medias y menos medias que han conocido un ascenso de nivel de vida por primera vez en la historia contemporánea y que ahora subsisten ahogadas y desesperanzadas, una desobediencia impune ante las leyes con desafío a la Constitución y a la monarquía parlamentaria, una grave amenaza de secesión, un populismo rampante y algún partido financiado por Estados extranjeros totalitarios y votado por un buen número de electores, una destrucción de la convivencia ciudadana y especialmente una cultura y práctica política que enfrenta los “nuestros” y “los otros” con clara violencia verbal y devastación de las formas y maneras establecidas.…  Seguir leyendo »

A las seis de la mañana del 31 de marzo falleció en su casa de Madrid el director de la Real Academia de la Historia, don Gonzalo Anes y Álvarez de Castrillón, marqués de Castrillón, hidalgo de corazón y de espíritu en el sentido de esa segunda acepción del Diccionario de la Real Academia Española, que expresa a una persona «de ánimo generoso y noble». Generosidad, amistad, lealtad son, con su inteligencia y su buen hacer, algunas de las cualidades que todos los que hemos tenido el privilegio de estar cerca de él, en el trabajo, en el afecto, en el entorno académico y personal, echaremos constantemente de menos con su ausencia definitiva.…  Seguir leyendo »

Entre otras muchas cosas, Vaclav Havel -escritor, estadista, ciudadano ejemplar, persona valiente y buena, que acabamos de perder hace poco-, nos enseñó hace mucho tiempo que en esta vida teníamos que aprender a «vivir con huecos y fragmentos», no esperar que todo encajara con todo, sino saber que la realidad humana puede ser dura, compleja, cambiante y engañosa. Y aun así pactar con ella, pactar con los propios fracasos, para hacernos más fuertes, más conscientes, para seguir peleando contra toda resignación e injusticia y seguir confiando en la capacidad de las personas y de las instituciones democráticas que han costado históricamente muchos esfuerzos, sudor y lágrimas, de varias generaciones y que, como la tela de Penélope, son siempre perfectibles y sin final previsto.…  Seguir leyendo »

Fue precisamente en un homenaje que se hizo a Díez del Corral en su ciudad natal de Logroño, en 1985 (D.Luis, riojano universal), donde José Antonio Maravall Casesnoves, cuyo centenario recordábamos en estas mismas páginas el pasado 13 de junio, se refirió a la amistad entre ambos y a unas vidas que habían transcurrido en muchos aspectos casi de forma paralela y coincidente al tiempo, como «elementos de nuestro destino», personas «que se hacen presentes en la línea de existencia de uno y que contribuyen a trazarla». Ambos han relatado en distintas ocasiones el comienzo de su amistad en el inicio de sus vidas universitarias, con apenas veinte años, cuando se encontraban un día tras otro revolviendo en los cajones de los carritos de libros que se colocaban en la calle Ancha de San Bernardo y que, como los de la cuesta Moyano a donde igualmente acudían, tentaban a los jóvenes estudiantes; en ellos buscaban las ediciones de la Colección Universal o de ejemplares de El Espectador, o cualquier otra sorpresa bibliófila que leían ávidamente.…  Seguir leyendo »

Ciertas personas, ciertos maestros, ciertos amigos -decía el profesor Maravall- son tan decisivos en la vida de uno que se convierten en «elementos de nuestro destino»; un destino que no está fijado de antemano, sino que vamos construyendo a lo largo de una vida en que avatares azarosos y decisiones individuales, más o menos voluntariosas, acaban definiendo nuestro paso efímero pero no menos real en el tiempo y época que nos ha tocado. Maravall fue para muchos de los que tuvimos la suerte de recibir sus enseñanzas y de tratarle de cerca uno de esos «elementos de destino» que marcan el futuro.…  Seguir leyendo »

Ninguna profesión por noble que sea -decía Diderot- se libra de lo que él denominaba idiotismos morales. Una especie de mezcla de tontería, discordancia entre los principios y la conducta de buena parte de los que la ejercen, una deriva prepotente -diríamos en lenguaje de hoy- de esos profesionales para hacerse valer más de lo que merecen y para afirmar su poder y de paso, en buen número de casos, sacar beneficio personal de todo ello. Y, para colmo, «…cuanto peores son los tiempos, más se multiplican los idiotismos. Tanto vale el hombre cuanto vale el oficio y, recíprocamente, al final, tanto vale el oficio cuanto vale el hombre.…  Seguir leyendo »

Así se ha titulado una exposición reciente en París que rendía homenaje a Mario Vargas Llosa, que hoy, por fin, acaba de recibir el Premio Nobel de Literatura. Todos sus lectores y amigos lo esperábamos desde hace tiempo y la alegría en el mundo cultural hispano va unida al orgullo de pertenecer al mismo territorio lingüístico del gran escritor peruano y español. Muchas franjas generacionales hemos crecido con sus libros desde aquella lectura impactante en los años sesenta de La ciudad y los perros, escrita por Mario con 24 años, seguida casi inmediatamente de otras obras maestras, cada una de las cuales justificaba por sí sola el genio y la grandeza de su autor.…  Seguir leyendo »

Es rasgo indeleble de la idiosincrasia del dragón ser, a la vez, majestuoso, imponente y ridículo, un ser que, al mismo tiempo que aterroriza y repugna, inspira burla y compasión», escribe Mario Vargas Llosa en un brillante prólogo al precioso libro de Pedro González Trevijano Dragones de la política. «El dragón es una de las encarnaciones más espectaculares del mal -sigue Vargas Llosa- aquella vocación que inspiran el diablo o la naturaleza retorcida de los humanos de hacer daño al prójimo, envilecer y corromper lo existente (…) Al dragón lo inventamos por lo mal que pensamos de nosotros mismos y por eso, ahora en el cine de ciencia ficción como antes en la literatura y la pintura, luce siempre lozano y se renueva sin tregua, invulnerable a los siglos que lleva encima».…  Seguir leyendo »

Cómo negar la existencia de esos grandes males que acechan al hombre continuamente y que a veces le hacen renegar de la vida misma? El dolor, por ejemplo, y no tanto el personal como el que sobreviene cuando vemos sufrir a un ser muy querido. Yo esa realidad la palpo, como bien sabes, todos los días de mi vida. (…) Pero hay que saber vivir con el dolor y ser positivos. Y hasta cuando aparece la primera ocasión, esbozar una sonrisa y apelar al humor». «…Así que procuro salvarme agarrándome a lo que más me absorbe, que es escribir y escribir…».…  Seguir leyendo »

El cuadernillo extraordinario de final de diciembre pasado que editó EL MUNDO, en el que se había elegido el pesimismo como Enemigo del Año, no ha dejado de generar reflexiones, algunas publicadas y las más de carácter personal a través de correos electrónicos y conversaciones privadas. El agravamiento casi diario de la situación política y económica no favorece precisamente ninguna inclinación al optimismo, máxime cuando de esta actitud optimista hacen gala los principales responsables del Gobierno de España, quienes un día sí y otro también exhiben sus carencias evidentes para afrontar una dura realidad y luchar contra ella con coherencia, generosidad e inteligencia.…  Seguir leyendo »

Todavía el jueves pasado en la Real Academia Española comentábamos en la comisión en la que trabajaba desde hace años Francisco Ayala, que llegaríamos a celebrar sus 104 años. El recuerdo de D. Galo Leoz y de otros excepcionales centenarios nos animaba a pensar que Ayala no nos faltaría nunca, o al menos no de inmediato.

El rechazo a la muerte de las personas queridas, el escándalo de su posible ausencia, favorece el autoengaño para no admitir que nos pueden faltar de un momento a otro. Máxime cuando, como era el caso de Ayala, mantenía la lucidez, la curiosidad, el humor y el afecto a los otros con la misma fuerza e inteligencia de siempre.…  Seguir leyendo »

Escribir frente a la muerte de alguien querido es siempre un ejercicio doloroso y frustrante. Cómo sintetizar en unas líneas las vivencias de una relación y la riqueza individual de la persona ida, cómo marcar esa pervivencia del recuerdo de alguien insustituible, siempre resulta difícil e incompleto. Todavía más difícil cuando se trata de alguien con la personalidad de Sabino y con el peso específico que sin duda tendrá en la historia de la España democrática. Entre los muchos homenajes que va a recibir su figura en estos días en la prensa escrita, quisiera sumar estas líneas mías con el profundo cariño, admiración y agradecimiento que siempre he sentido por él, y con la pena y el sentimiento por su ausencia definitiva.…  Seguir leyendo »