César Antonio Molina (Continuación)

Amigo de los asesinos

Los insultos a un político de relevancia se amortizan en el momento mismo en que se producen. Incluso a veces solamente los escucha quien los profiere. Insultar es ofender a alguien, pero debería especificarse que los insultos pueden ser verdaderos o falsos. El falso se asume con inanidad, mientras que el verdadero deja una huella indeleble en quienes lo escuchan y al que va referido.

De entre los insultos verdaderos que se le propinan al presidente del Gobierno hay uno que más cierto no puede ser y a él, por muy maestro del cinismo que sea, le tiene que remover la conciencia.…  Seguir leyendo »

Walden Dos. España

A la vista de la revisión del canon de belleza que quiere imponernos el ala extrema de Mocloa, yo me pregunto, recordando aquella disputa mitológica sobre quién era la más bella surgida entre Hera, Atenea y Afrodita, a quién elegiría nuestro Paris de hoy, el sastrecillo valiente Garzón. Este concurso de belleza ya no se celebraría en el Monte Ida, sino en la más humilde cuesta de la Carrera de San Jerónimo. Paris, en señal de primacía, le dio una manzana de oro a Afrodita con la inscripción de «A la más bella». ¿Quién de las tres gracias, Yolanda, Irene o Belarra, sería hoy digna de ser nuestra Afrodita según los nuevos cánones de podemitas-comunistas y demás?…  Seguir leyendo »

Comunismo prêt-à-porter

Hace unos días, en las páginas de este mismo periódico, se producía una casualidad que yo creo que no fue buscada, pero que se convirtió en algo muy significativo. En la primera plana aparecía una gran foto de la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, como si fuera una de las chicas de las antiguas películas de James Bond. Al lado, sus inflamantes declaraciones por las cuales acusaba al Gobierno de España, su propio Gobierno, de no haber hecho caso de las advertencias que ella hizo sobre la extrema peligrosidad del Covid-19, antes del ocho de marzo del año 2020. La foto de la ministra, a quien yo conocí hace años cuando era concejal del ayuntamiento de Ferrol, su ciudad natal, no se corresponde a la imagen usual de militancia comunista, siempre confirmada por su parte.…  Seguir leyendo »

Sin filosofía no hay democracia

Vivimos en un país, si cabe, más extraño que nunca entre las amenazas de Rufián (un gran apellido catalán) y las de Matute (un gran apellido vasco), de Bildu. Dos lumbreras de nuestra política por si no hubiera ya pocas. A costa del dinero de todos y no con el sudor de sus frentes cotidianamente nos insultan y ofenden. Espero que el ínclito Odón Elorza utilice la misma pinza para apretarse la nariz cuando intervengan estos y otros portavoces de los socios del Gobierno. Probablemente, de no ser la política española tan mediocre, estos dos individuos estarían no solo los lunes al sol, sino todas las semanas de sus insignificantes vidas.…  Seguir leyendo »

El MHC, un museo del odio

No hace mucho, paseando por la ciudad de Amberes, una ciudad bellísima que por varios siglos estuvo unida a España, entré en una librería. La dependienta era una joven agraciada. Me dirigí a ella en francés. «Aquí no se habla francés», me respondió. Sorprendido le dije: «¿Esto no es Bélgica?». «Sí lo es, pero esto es Flandes», continuó ella en inglés, lengua en la que siguió esta breve conversación marxiana. «¿No hay libros en francés?», añadí.

–No, ¿por qué debería haberlos?

– ¿No es el francés una de las lenguas oficiales en Bélgica? –, seguí yo ingenuamente.

– De Bélgica sí, pero esto es Flandes.…  Seguir leyendo »

El pasado es un país extranjero

"El pasado es un país extranjero", según la frase del escritor británico Leslie Poles Hartley, autor de la novela El intermediario, adaptada al cine por Losey con el título de El mensajero. Nosotros los españoles, por este motivo, vivimos exiliados en nuestro propio país que sigue ocupándose con mayor atención de los muertos lejanos (evidentemente hay que enterrarlos con toda la dignidad) que de los del presente. Todavía continúan muriendo cerca de 200 personas al día. No son los mil y pico diarios de los primeros meses de la pandemia, pero siguen siendo muchos. Por otra parte, continuamos sin saber el número exacto de fallecidos que deben superar en mucho a los 100.000 Y no nos olvidemos de los más de 300 asesinados por ETA, cuyos ejecutores aún se desconocen.…  Seguir leyendo »

Sabemos, porque él así lo comentó, que Kafka era un gran nadador y remero. De esto presumía mucho y no así de su obra literaria a la que siempre trató con desdén. Algunas de sus anécdotas más divertidas, en una vida muy corta y compleja, provenían de esas horas cotidianas que pasaba en el club náutico a las orillas del río Moldava. Deduzco que lo que realmente le hubiera gustado ser es campeón de algunas de estas disciplinas. Es decir, que le hubiera encantado ser olímpico y llevarse una medalla de oro. En sus Diarios en ningún momento se refiere a que le hubiera satisfecho ganar el Nobel.…  Seguir leyendo »

No hace muchos años, Kellyanne Conway, asesora de Trump en la Casa Blanca que luego dimitió, durante una entrevista que le estaba haciendo en la CNN Anderson Cooper, uno de los grandes periodistas televisivos norteamericanos, viéndose acorralada por una serie de preguntas comprometidas, salió al paso de la siguiente manera: "Nosotros tenemos verdades alternativas". Esta frase genial de una militante republicana, podría servir para resumir lo que ha sido este Gobierno ya difunto de "verdades alternativas", que no de mentiras, cosa que jamás, según ellos, cometieron. Cuando, tampoco hace mucho, Putin llenó de soldados Crimea y se la comió, apareció en la televisión rusa diciendo que aquellos militares de su país habían vuelto, como en otras épocas, a veranear en tan bella península.…  Seguir leyendo »

¡Todos al máster!

Durante las primeras décadas del siglo pasado, un periodista madrileño de cierto predicamento, Vicente Sánchez Ocaña, primo y valedor de Josefina Carabias, uno de esos agudos informadores que podría ser el cronista de este Gobierno cuando sus componentes ocupen un lugar de privilegio en el camposanto de Spoon River, escribía, en una de sus habituales colaboraciones para La Nación de Buenos Aires, que en la sociedad española había coléricos socialistas (Baroja los denominaba «pedantes, charlatanes e hipócritas»), coléricos carlistas, coléricos republicanos, coléricos catalanistas, coléricos vascos, trolistas –es decir, profesionales de la mentira como Valle-Inclán–, políticos chanchulleros o histriónicos, generales de salón (y no fue muy acertado en esto), monologuistas como Unamuno.…  Seguir leyendo »

La libertad negativa

En La idea de Europa, George Steiner, uno de los más grandes pensadores de nuestro tiempo –profesor en Stanford, además de catedrático en Cambridge–, escribió lo siguiente: «Europa es, ante todo, un café repleto de gentes y palabras, ese café es inseparable de las grandes empresas culturales, artísticas y políticas de occidente». Según esto, para nuestra vicepresidenta primera y para el director del CIS, Steiner fue un tabernario, al igual que lo fueron todos los creadores europeos (por no decir universales) durante siglos. En las tabernas, cafés, restaurantes y hospederías se debatió, se escribió, se confabuló y se conspiró.…  Seguir leyendo »

Madrid somos todos

Los populismos de ambos extremos, aunque por motivos electorales traten de ocultarlo, intentan introducir condiciones democráticas por medio de edulcoradas engañifas en vez de utilizar la persuasión. Obligar a los ciudadanos a ser libres es, en sí mismo, contradictorio. Pero no lo es el procurar convencerlos de la necesidad de la libertad. Así, el periodismo, además de la docencia y la cultura, deben ser esclavos de la verdad. Pero el filósofo norteamericano Richard Rorty, en su libro Filosofía y futuro, hace una distinción importante entre verdad y veracidad. En nuestros tiempos tan agitados, hemos estado hablando menos de la verdad y más de la veracidad.…  Seguir leyendo »

Desde Rusia sin amor

Debo ser de los pocos españoles que tuvo el honor de compartir unas horas con el ministro de Exteriores Ruso, Sergei Lavrov. Diplomático, inició sus servicios en la todavía URSS. Desde 1981 hasta 1988 formó parte de la delegación soviética en la ONU. Vladimir Putin, presidente de Rusia, lo designó en 2004 ministro de Exteriores. Y hasta hoy. Yo lo conocí en abril de 2007. Apenas llevaba en su cargo tres años. Es curioso que, de entre todos los ministros de cualquier gobierno, régimen o país, el de Exteriores suele ser el que más perdura. Lavrov lleva ya 17 años. Acaba de cumplir 70.…  Seguir leyendo »

Donde solo importan las gallinas oprimidas

Un día, a finales del pasado siglo, paseando por el cementerio de Hietzing en Viena, el futuro Premio Nobel de Literatura, el escritor húngaro Imre Kertész comprobó lo bien cuidado que estaba. Allí yacen el escritor Grillparzer; el pintor Gustav Klimt, muerto de la gripe española precisamente hace un siglo, en 1919; el arquitecto Otto Wagner; o Engelbert Dollfuss el canciller de Austria (1932-1934), asesinado por un fanático hitleriano. Tenía cuarenta y un años. Kertész venía tras haber pasado, por su condición de judío, parte de su infancia y juventud en los campos de concentración de Auschwitz y Buchenwald. Y por si esto no fuera poco, siguió sobreviviendo en un total ostracismo durante la larga etapa comunista.…  Seguir leyendo »

La cuestión de la culpa

En Alemania, después de la Segunda Guerra Mundial, se abrió un largo proceso de debate sobre la responsabilidad colectiva. Responsabilidad tras los acontecimientos sangrientos que tuvieron lugar durante los años del nacional socialismo. Habermas, cuyo padre había sido un destacado colaborador del régimen nazi, y él mismo un joven perteneciente a las juventudes hitlerianas que defendió la Línea Sigfrido, era partidario de que sí había habido una culpa colectiva. Una culpa que, al menos, tenía que solventarse con un reconocimiento público. Habermas se apoyaba en La cuestión de la culpa (1946), de Karl Jaspers. En este libro, su autor estaba claramente posicionado contra la negación de una responsabilidad colectiva que facilitaba la evasión «a aquella mentira vital que hace creer que uno no ha obrado erróneamente en ningún momento en condición de individuo singular, es decir, de no haber sido autor sino víctima de la propaganda del terror».…  Seguir leyendo »

1.  Delitos intelectuales. Robert Brasillach (1909-1945) era un escritor, periodista y el mejor crítico francés de cine de su tiempo. De ahí la admiración póstuma de Truffaut hacia su Historia del cine. Intelectual de la ultraderecha, influido por Maurras, apoyó a Franco y a Pétain, así como colaboró con los nazis y arremetió contra los judíos. Era la tercera pata del trío formado por Drieu La Rochelle y Céline. El primero se suicidó, el segundo huyó y lo hicieron regresar a Francia en silencio. El tercero, con muchos menos méritos que Céline, fue juzgado por traición y fusilado. De nada le valieron las firmas de Cocteau, Valéry, Mauriac, Anouilh, Paulhan, Colette o Camus.…  Seguir leyendo »

En los abismos del desprestigio

Baudelaire, en Mi corazón al desnudo, escribe que «las naciones no producen grandes hombres sino a su pesar». Y si fuera un autor español hubiera añadido que cuando surgen estos individuos «anormales» tienen que dedicar tanto esfuerzo a su labor como a defenderse de los embates de sus conciudadanos ofendidos. Valerio Máximo dedicó a ello varios capítulos de sus Hechos a la ingratitud. Se podrían resumir en el epitafio que mandó poner Escipión el Africano, conquistador de Cartago y luego perseguido y exiliado: «Patria ingrata, no posees ni siquiera mis huesos». Saint-Simon escribió también sobre «este fanatismo de los países de la Inquisición, donde la ciencia es un crimen y la ignorancia y la estupidez las mejores virtudes».…  Seguir leyendo »

La solidaridad del miedo

Creíamos, dentro de nuestro escepticismo patrio, que íbamos a aprender algo de todo lo grave que nos había pasado. Pero no solo no hemos aprendido nada, sino que lo hemos incluso empeorado. Seguimos sin preparación para hacer frente a esta segunda ola totalmente previsible; seguimos tomando medidas con retraso cuando tuvimos la pequeña tregua del verano que despilfarramos alegremente de vacaciones; seguimos sin médicos ni sanitarios suficientes; y, mientras tanto, el espectáculo que están dando los políticos es indigno y deplorable. Nos estamos volviendo a jugar la muerte de otros miles de ciudadanos, más víctimas de la mala gestión y las disputas partidistas que del propio virus.…  Seguir leyendo »

Dice Nietzsche en Así habló Zaratustra: «¡Oh, hermanos míos! ¿Acaso soy cruel? Pero yo digo: a lo que está cayéndose se le debe incluso dar un empujón». Probablemente nuestro Presidente no ha leído al filósofo alemán, pero a la vista de todo lo que debería haber estado haciendo este verano y no ha hecho, se podría afirmar que sería un alumno espabilado de Zaratustra. Cuando más necesita este país la presencia del Estado, el gobierno de la nación, tranquilamente, traspasa sus obligaciones a las comunidades autónomas y se va de vacaciones, mientras la gente, sus conciudadanos, incluso sus votantes y militantes, se siguen contagiando y muriéndose.…  Seguir leyendo »

Residencias, ¿solución final?

La situación por la que han pasado los ancianos en nuestro país, y no solo en el nuestro, durante esta epidemia que los ha diezmado, nos debería llevar a una larga y profunda reflexión sobre el papel de los mismos en nuestras egoístas sociedades, profundamente deshumanizadas. Abandonados o no en las residencias, no solo tienen que vivir fuera del ámbito habitual donde lo han venido haciendo a lo largo de sus vidas, sino con la permanente sensación de inutilidad y carga. Además, día a día, tienen que convivir con la soledad, la desesperanza, la falta de ilusiones y la presencia angustiosa de la muerte.…  Seguir leyendo »

«¿Es usted un reaccionario?», me decía Marc Fumaroli que le solían preguntar aquellos periodistas que no lo habían leído. Pero este catedrático de la Sorbona, miembro del Collège de France, académico, autor de libros tan fundamentales como La diplomacia del ingenio, París-Nueva York-París o La República de las letras, no rechistaba, se encontraba a gusto con esta calificación, aunque matizaba que, realmente, él era uno al que le gustaba «llevar la contraria». Es decir, le encantaba ir a contracorriente. Evidentemente, con razonamientos. ¿Acaso fue reaccionario combatir la peligrosa inclinación de la intelectualidad francesa a favor del totalitarismo comunista soviético o maoísta?…  Seguir leyendo »