Chantal Maillard

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Una de las muchas fechorías de Sísifo fue encadenar a la Muerte cuando esta vino a buscarla. Durante tres días la tuvo presa. Nadie podía morir. El inframundo se quedaba vacío y la Tierra se asfixiaba bajo el peso de los vivos. Como dignos descendientes de Sísifo, también nosotros nos resistimos a morir. No entendemos que la muerte no es la cara opuesta de la vida, sino aquella parte suya que la sostiene y la hace posible. Sin muerte no hay vida. Todo ser vivo se alimenta de otros y crece en el espacio que otros desalojan. Que en el universo (y en política) las fuerzas opuestas no son contrarias (ni enemigas) sino complementarias es algo que, desde Parménides, tenemos dificultad para entender.…  Seguir leyendo »

El desastre del que habremos de soportar ahora las consecuencias nos ocupa por completo, y es lógico que así sea. Pero, por favor, seamos realistas: este no ha sido ni será el último desastre. El virus que ha causado el estado de alarma en estos meses no es más importante ni proporcionalmente más letal que otras muchas pandemias que la humanidad ha sufrido a lo largo de su historia. Tampoco es más letal ni más importante que muchas de las catástrofes que han estado ocurriendo últimamente y siguen ocurriendo ahora. ¿O acaso nos olvidamos del cáncer y la cifra de fallecidos que conlleva?…  Seguir leyendo »

Sobre la libertad

Mantener a la población en la ignorancia y fomentar el odio ha sido siempre la doble estrategia de los partidos totalitarios cuando no pueden utilizar la fuerza para imponerse. El odio es un arma eficaz que necesita muy pocas ideas para germinar. No arraiga en la concordia ni en la razón cordial, sino en la voluntad de confrontación y el ansia de prevalencia.

Es fácil fabricar problemas. Se lanza una idea y se la nombra. Una vez nombrado cualquier fantasma adquiere existencia. El siguiente paso es aún más fácil: se sitúa a los probables adversarios en el reñidero y se les azuza.…  Seguir leyendo »

La dialéctica era, en la Grecia clásica, el método con el que se pretendía llegar mediante la palabra (dia-logos) a conclusiones lógicas y convincentes. Con el tiempo, sin embargo, la dialéctica se volvió mercenaria. Su fin ya no fue llegar a conclusiones “universales” —y entendamos el término no en el orden de las verdades, sino en el de la necesidad—, sino lograr una victoria. Con ello, no sólo suplantaba a la retórica, sino que dejaba atrás el campo de la discusión —una modalidad tardía, moderna, del diálogo— para convertirse en debate.

La palabra “discusión” proviene del verbo discutere, que significa sacudir algo y separarlo en distintos fragmentos para poder examinarlo.…  Seguir leyendo »

Se le llama argumento ad hominem a la falacia lógica que consiste en refutar la argumentación del oponente desacreditando personalmente a quien la sostiene. Distraer la atención del oyente del tema de debate y desviarla hacia la persona del adversario es un recurso retórico que, utilizado desde los inicios de la oratoria, ha demostrado ser bastante eficaz. La audiencia crece con los ataques personales y no parece importarle demasiado la falta de elegancia que demuestran, ni la carencia de conocimientos que pudiesen encubrir. Es ciertamente más sencillo crear adhesiones despertando aversiones que apelando a la razón. Convencer, a fin de cuentas, es vencer, y en el combate retórico más gana el que más tenga la lengua —el arma— afilada.…  Seguir leyendo »

«¿Puede un hecho fundar y justificar una ética?”, se preguntaba Jacques Derrida al reflexionar sobre la idea del semejante. “Es un hecho que experimento, en este orden, más obligaciones para con aquellos que comparten mi vida de cerca (los míos, mi familia, los franceses, los europeos, aquellos que hablan mi lengua o comparten mi cultura, etcétera). Pero este hecho nunca habrá fundado un derecho, una ética o una política”.

Y es que lo que “de hecho” ocurre es que lo que nos importa es tan solo lo que nos concierne. Y lo que hoy en día nos pone a salvo de que todo lo que ocurre en el mundo nos concierna es que lo recibimos por los mismos medios y en el mismo recuadro en el que recibimos la ficción.…  Seguir leyendo »