Daniel Innerarity

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de Septiembre de 2008. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

El verdadero fantasma que recorre nuestras democracias no es la extrema derecha sino el desconcierto acerca de qué hacer con ella, cómo combatirla con justicia y eficacia: si hemos de dialogar, si entramos en una confrontación que implique aceptar su marco mental o si tratamos de introducir una agenda alternativa… En esta decisión nos jugamos mucho porque son menos preocupantes las provocaciones de quienes se nos oponen abiertamente que nuestros errores a la hora de hacerles frente. Con diagnósticos equivocados y reacciones torpes por nuestra parte no es extraño el crecimiento de tales adversarios.

Las estrategias de combate están siendo más rotundas que eficaces: líneas rojas, cordones sanitarios, limitaciones a la libertad de expresión, exclusión de interlocutores, ampliación de los delitos (como la reciente propuesta de penalizar la apología del franquismo).…  Seguir leyendo »

Un nuevo campo de batalla

La coherencia no es la virtud más extendida en el género humano. ¿Cómo es posible que en muchos países los trabajadores voten a la extrema derecha o que los varones se sientan agredidos, pese a la evidencia de su posición hegemónica? Podríamos citar otras incoherencias en el actual paisaje político que llaman la atención: elitistas que ganan elecciones con un discurso contra las élites, líderes que apelan a la religión al tiempo que desprecian los valores más elementales del humanismo, también hay quien ha ganado la batalla contra el terrorismo y se presenta como derrotado…

Reflexionemos un momento sobre la primera contradicción.…  Seguir leyendo »

Tras el debate acerca de si la figura central de nuestras democracias es el intelectual, el experto o el tertuliano (suscitado por Fernando Vallespín en estas páginas el pasado 1 de septiembre), se esconden diversas maneras de entender la relación entre conocimiento y democracia. ¿Debemos confiar en la autoridad moral de los intelectuales, en la objetividad de la ciencia y los expertos o en la opinión común de la gente? Es indudable que nuestros sistemas políticos necesitan dotarse de mayores recursos cognitivos para hacer frente a los problemas que tienen que gestionar. La pregunta es si esto se consigue mejor confiando en unas figuras excelsas o en la gente corriente.…  Seguir leyendo »

Un inglés pregunta a otro cómo ir a cierto lugar y obtiene la siguiente respuesta: “Yo que usted no saldría desde aquí”. Me acuerdo de este chiste cada vez que escucho propuestas políticas que parecen decir algo semejante, dando a entender que podría tomarse como punto de partida una realidad distinta de la que tenemos, nos guste o no. Con soluciones inapropiadas para problemas mal diagnosticados no se llega a ninguna parte, no al menos al lugar deseado.

No es extraño que estando así las cosas, en vez de diálogo lo que tenemos son monologuistas que lanzan una soflama de convicciones absolutas y se asombran de que los demás no se pongan de rodillas y se rindan ante tales evidencias.…  Seguir leyendo »

Hacer que pase

Si los humanos hacemos la historia, nos la hacen o, simplemente, ella misma se hace sin contar con nosotros, es una cuestión controvertida; no parece que voluntaristas, conspiracionistas y escépticos vayan a ponerse fácilmente de acuerdo sobre ello. En alemán tienen dos palabras completamente diferentes para designar a la historia que se hace y la que se escribe. De la posible confusión entre ambas da cuenta aquella anécdota que relataba Hans Blumenberg sobre algo sucedido en Marburgo durante los inquietos días de la revolución estudiantil, cuando un profesor de historia reclamaba tranquilidad colgando un cartel en la puerta de su despacho en el que se afirmaba “Aquí se hace la historia”.…  Seguir leyendo »

Los desastres políticos deben atribuirse a la incompetencia y no tanto a la mala voluntad. Nuestros fracasos colectivos se explican mejor por un déficit de conocimiento que de moral. Una cosa no excluye a la otra, pero entendemos mejor los fracasos colectivos si examinamos nuestra cadena de errores que si los explicamos como el resultado de una voluntad expresa de producir esa situación. No estamos en tiempos de planificación o conspiración sino de chapuza.

Si pensamos cómo se producen las crisis, qué interacciones las han generado, comprobamos que resultan de la coincidencia fatal de decisiones irresponsables, omisiones y postergaciones, que se acumulan hasta llegar a un punto en el que detener o corregir una determinada dinámica parece imposible.…  Seguir leyendo »

Sugiero que la palabra del año 2018 sea “volatilidad”, y su metáfora las revueltas de los chalecos amarillos, tras las que no había ningún sindicato ni coherencia reivindicativa y que tiene a su vez que ser gestionada por un presidente de la República, Emmanuel Macron, que no representa propiamente a un partido político sino a algo que prefiere denominarse a sí mismo como un movimiento.

La volatilidad se manifiesta en impredecibilidad que hace fracasar a las encuestas, inestabilidad permanente, turbulencias políticas, histeria y viralidad. Desde Trump, el Brexit y Vox parece que estamos condenados a las sorpresas políticas, esos “accidentes normales (Charles Perow) que no obedecen ni a la causalidad ni a la casualidad sino que forman parte de una nueva lógica que está todavía por explorar.…  Seguir leyendo »

Las voces de la ira

Desde la elección de Trump y el triunfo del Brexit hasta la irrupción de Vox en las elecciones andaluzas, da la impresión de que la gente está votando contra las encuestas. Lo que convierte a la política en algo tan inquietante es el hecho de que sea imprevisible cuál será la próxima sorpresa que la ciudadanía está preparando a sus políticos. Nadie sabe con seguridad cómo funciona esa relación entre ciudadanos y políticos, que se ha convertido en una auténtica caja negra de la democracia. Las regularidades de la democracia representativa tal y como la conocemos parecen haberse roto cuando partidos, sindicatos y medios de comunicación han perdido buena parte de su autoridad, en un proceso general de desintermediación que tiene muchos efectos democratizadores, pero que también deja a las personas en una situación de mayor vulnerabilidad.…  Seguir leyendo »

La democracia amenazada

Las teorías acerca de las actuales amenazas contra la democracia se dividen entre quienes la ven desafiada por el hecho de que la gente no tiene el poder que debería tener y quienes piensan que tiene demasiado poder, por exceso o por defecto, podríamos decir, por la incompetencia de las élites o por la irracionalidad de los electores. Si damos por buena esta tipología apresurada, entenderemos que aquello que lamentamos es, en el primer caso, la tecnocracia y, en el segundo, el populismo, mientras que las soluciones pasarían por limitar el poder del demos o por incrementarlo.

Los diagnósticos del primer tipo suelen describir rigurosamente los procesos de desempoderamiento popular, ya sea por el poder de las élites, del capitalismo incompatible con la democracia o de los algoritmos.…  Seguir leyendo »

La decisión de Siri

En el Leviathan el Estado fue definido por Thomas Hobbes como un “automaton”. Organizar políticamente la sociedad equivale a poner en marcha un conjunto de procesos, dispositivos y procedimientos que constituyen la tecnología administrativa de la burocracia. La maquinaria de la democracia moderna fue construida en la época de los Estados nacionales, la organización jerárquica, la división del trabajo y la economía industrializada, un mundo que en buena medida ha quedado superado por la tecnología digital, deslocalizada, descentralizada y estructurada en forma de red.

¿Qué le pasa a la política y a sus instituciones específicas cuando cambia de este modo el entorno tecnológico?…  Seguir leyendo »

Gobernar las crisis

La crisis de 2008 puso a prueba nuestros sistemas de prevención y gestión de este tipo de situaciones. La comisión del Congreso que investiga el origen de la crisis financiera y el rescate bancario ha dejado de manifiesto que falló casi todo lo que podía fallar. Los agentes políticos no dejan de agitarse ante la menor irritación, pero el sistema político en su conjunto es incapaz de identificar, anticiparse y gobernar crisis como la económico-financiera, la del euro, el Brexit y otras dinámicas de desintegración europea, la crisis migratoria, el agotamiento de nuestro modelo territorial o un sistema de pensiones difícilmente sostenible en su forma actual.…  Seguir leyendo »

Voluntad y representación

En las sociedades democráticas se alternan momentos de desorden y momentos de construcción, sacudidas externas y construcción institucional, inmediatez de la voluntad popular y mediación política. Tomo el título del célebre libro de Schopenhauer para designar a ambos momentos voluntad y representación, dimensiones necesarias de la democracia, que se empobrecería sin una de ellas.

Comencemos por la voluntad. Las democracias tienen que estar abiertas a la toma en consideración de nuevas perspectivas que habían sido desatendidas en los procesos instituidos o con la prioridad que a tales asuntos les debería corresponder. No hay democracia sin esa posibilidad de “desestabilizar” al poder constituido.…  Seguir leyendo »

Todo parece apuntar a que vivimos en una democracia de los incompetentes. Hablamos de una ciudadanía que decide y controla, pero lo cierto es que carecemos de las capacidades necesarias para ello por falta de conocimiento político, por estar sobrecargados, incapaces de procesar la información cacofónica o simplemente desinteresados. El origen de nuestros problemas políticos reside en el hecho de que la democracia necesita unos actores que ella misma es incapaz de producir. Una opinión pública que no entienda la política y que no sea capaz de juzgarla puede ser fácilmente instrumentalizada o enviar señales equívocas al sistema político.

La política nos resulta incomprensible.…  Seguir leyendo »

La democracia como interpretación

Las tecnologías posibilitan ciertas cosas y nos desprotegen frente a otras. La pretensión de la Unión Europea y de algunos Gobiernos de controlar las noticias falsas tiene su origen en esa ambivalencia que caracteriza a las nuevas posibilidades de difusión de la opinión, su facilidad, inmediatez y falta de control. Nuestros espacios públicos, poco articulados por ideologías de referencia y débilmente institucionalizados, son vulnerables a la difusión de cualquier bulo e incluso a la interferencia en los procesos electorales.

Lo primero que me llama la atención en toda esta épica de combate contra la posverdad y los hechos alternativos es el cambio cultural que implica.…  Seguir leyendo »

El voto de los animales

Cuando la cuestión ecológica irrumpe en las agendas políticas, su primer efecto es la identificación de una serie de deberes de los humanos respecto del mundo natural. Los debates se intensifican hasta el punto de constituirse unos derechos de los animales que los humanos tendríamos que respetar. Sin entrar en este debate concreto quisiera añadir la perspectiva de en qué medida este asunto modifica la naturaleza misma de la democracia y cuestiona la universalidad de nuestros procedimientos de representación. La democracia es concebida en la modernidad como un conjunto de instituciones gracias a las cuales los humanos abandonábamos el mundo natural.…  Seguir leyendo »

Deseos de año nuevo

Los deseos de que con el año nuevo las cosas vayan a cambiar es un rito y no tanto una determinación de la que se siguen las consecuencias deseadas. Responden más a la resignación que a la esperanza y nos recuerdan dos hechos inexorables de la existencia humana: lo difícil que es cambiar y lo inexorable que es el cambio que acontece sin nuestra intención o permiso. Apenas podemos cambiar casi nada mientras casi todo cambia. Probablemente todo esto se deba a que interpretamos la agitación como el origen de los mayores cambios y no tenemos ningún órgano que, en periodos de calma, nos haga percibir las modificaciones latentes o de fondo.…  Seguir leyendo »

Los conservadores ignoran con demasiada facilidad las asimetrías del poder constituido y tienen demasiado miedo a las posibilidades que abre todo proceso constituyente, cualquier intervención abierta del pueblo; de ahí su escaso entusiasmo ante las reformas constitucionales, los movimientos sociales, los plebiscitos o la participación en general. La izquierda populista, por el contrario, acostumbra a sobrevalorar esas posibilidades y a desentenderse de sus límites y riesgos. Unos dan las alternativas por imposibles y otros por evidentes. Para los primeros, cualquier cosa que se mueva es un desbordamiento; para los segundos, la espontaneidad popular es necesariamente buena.

Este es el marco de discusión en el que se plantea la crítica de Íñigo Errejón al reciente libro de José María Lassalle Contra el populismo (Babelia, 9 de septiembre, réplica el 15 de septiembre), quienes representan por cierto las versiones mas liberales y mejor razonadas de sus respectivas familias políticas.…  Seguir leyendo »

Las elecciones son demasiado poco para unos y demasiado para otros. Unos insisten en recordarnos los errores de los votantes (Surowiecki) y otros subrayan las limitaciones de los procesos electorales para determinar y hacer valer la voluntad popular (Van Reybroucke). Para los primeros, las elecciones representan demasiado bien lo que quieren los electores y para otros demasiado mal; la principal preocupación es, en el primer caso, el populismo, y en el segundo, la crisis de la democracia representativa. Unos consagran el orden constitucional o la legalidad vigente como algo que en ningún caso puede ser socialmente verificado; otros apelan a la voluntad de los militantes, a las consultas o defienden la tesis de la “absolución electoral” para los corruptos.…  Seguir leyendo »

En tiempos de incertidumbre es muy poderosa la tentación de regresar a terreno conocido, aunque sepamos que ya no es posible. Tras ciertos espasmos políticos no hay otra cosa que la nostalgia por recuperar lo que ya no es recuperable: soberanía reconocida, autoridades indiscutidas, territorios delimitados, homogeneidad social e incluso enemigos identificados.

El Brexit es uno de esos fenómenos en los que el miedo a lo desconocido se traduce en torpeza y pone en marcha una serie de operaciones políticas de dudosa coherencia. La idea de “recuperar el poder para los británicos” no tardará en ser decepcionada por la realidad al menos en dos aspectos que ponen de relieve su naturaleza paradójica, tanto en lo que se refiere al fin perseguido como al procedimiento: la idea de salirse hacia un espacio de soberanía y hacerlo de un modo directo, plebiscitario, sin las mediaciones de la democracia representativa.…  Seguir leyendo »

Cada vez tenemos más la sensación de que en política cualquier cosa puede suceder, de que lo improbable ya no lo es tanto. Este tipo de sorpresas no serían tan dolorosas si no fuera porque ponen de manifiesto que no tenemos control sobre el mundo, ni en términos de anticipación teórica ni en lo que se refiere a su configuración práctica.

Desde el ‘brexit’ hasta Trump, el 2016 fue un mal año para las previsiones. En contra de lo que pensaba la mayoría de los expertos, se impuso el ‘brexit’, ganó Trump, Renzi perdió el referéndum constitucional, los austríacos estuvieron a punto de elegir a un presidente de extrema derecha, cuya versión alemana alcanzaba el catorce por ciento en las elecciones regionales.…  Seguir leyendo »