Daniel Reboredo

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de abril de 2009. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

Después de más de cincuenta años de su creación seguimos inmersos, incluso tras la reciente aprobación del Tratado de Lisboa, en un intenso debate sobre cómo organizar la casa común europea. Debate del que debe salir, de una vez por todas, qué es lo que quiere ser Europa o lo que los europeos queremos que sea Europa. Definida claramente como prodigio supranacional y fenómeno intergubernamental, tiene que concretar su papel en el mundo global de nuestra época y asumir su protagonismo, sin dilación ni duda alguna, como potencia mundial, obviando las presiones e intereses que la quieren reducir a un museo histórico de escaso valor y a una comparsa del eje euroatlántico.…  Seguir leyendo »

Una vez más la decepción, el desengaño y la desilusión. La decisión tomada por los ‘líderes’ europeos en Bruselas el jueves es una burla hacia los ciudadanos que la integran. La confianza que éstos habían depositado en una maquinaria europea lastrada largos años hasta que finalmente, después de un largo y tortuoso camino, se aprobó el Tratado de Lisboa, ha sido respondida desde la capital belga con un dictamen que es una bofetada a las esperanzas democratizadoras de millones de ciudadanos y una burla a la paciencia que están teniendo con los mal llamados dirigentes del proyecto europeo. Más que dirigentes son administradores de sus pequeñas parcelas de poder, siempre en equilibrio con las de los demás.…  Seguir leyendo »

La Unión Europea está desorientada. Camina con un dubitativo y errático paso por un camino lleno de maleza que puede cerrarse definitivamente con la elección de su futuro presidente. Aunque los checos, y su codicioso y farisaico máximo dirigente Václav Klaus (uno más de los que sobran del proyecto europeo) han sido el último obstáculo para la aprobación del Tratado de Lisboa, no es menos cierto que para que la ‘gran quimera europea’ sea una realidad habría que cambiar innumerables aspectos de la misma, empezando por la defenestración de los Estados cicateros y ególatras que la están destruyendo con sus rapiñas y saqueos interesados.…  Seguir leyendo »

La UE renuncia con suma facilidad a defender valores o principios generales y, al contrario, sufre enormemente a la hora de seguir sus propios principios. De ahí que en no pocas ocasiones tienda a estar más cerca de los intereses que de los principios. El equilibrio entre unos y otros siempre estará determinado por la intensidad y la heterogeneidad de las preferencias de los Estados miembros y por la capacidad de la Unión de acomodarlas ofreciendo alternativas coherentes entre políticas e intereses. En el apasionante proyecto europeo encontraremos siempre mecanismos institucionales que fomentan la congruencia entre principios e intereses (posibilidades de negociar indefinidamente en el tiempo y de entrecruzar sin problemas las políticas sectoriales y los pagos que las deben mantener) y otros que la debilitan (heterogeneidad de intereses y coaliciones, derechos de veto en los procesos de toma de decisiones, múltiples niveles de autoridad y gobierno).…  Seguir leyendo »

Rusia es un país con espíritu europeo, insertado geográficamente en Asia, que siempre ha respirado la dicotomía entre sus dos almas, la europea y la asiática. Este fenómeno se alimentó durante los últimos siglos no sólo por la indiferencia de la Europa biempensante y desarrollada, sino que también se avivó por la disputa entre rusos ‘eslavófilos’ y rusos ‘europeístas’, actualmente ‘nacionalistas’ y ‘occidentalistas’. La historia del gigante ruso desde Pedro el Grande es la de un país donde llevan siglos intentando definir el camino de su desarrollo en un maremágnum de ideas populistas, eslavófilas, nacionalistas, comunistas y occidentales que siempre han estado, y están, pugnando por su preeminencia sobre las demás.…  Seguir leyendo »

En el centenario de la Semana Trágica de Barcelona debemos recordar la gran importancia y trascendencia que tuvo en la Historia de una España que iniciaba el siglo XX con un régimen agónico, el de la Restauración, que desde 1876 aplicó la alternancia política pacífica entre conservadores y liberales y cuyo ‘arquitecto’ fue el conservador Antonio Cánovas del Castillo. Un correligionario suyo, Antonio Maura, político inicialmente liberal que terminó dirigiendo el partido conservador, gobernaba la nación en 1909, momento en el que los acontecimientos de Barcelona agrietaron el sistema restauracionista. El país estaba consumido, exhausto y con síntomas muy alarmantes en lo político, en lo social y en lo económico.…  Seguir leyendo »

La ‘Tierra Verde’, la isla más grande del mundo después de Australia, la región de clima polar cubierto de hielo, la lejana Groenlandia, descubierta por el vikingo noruego Erik el Rojo en el siglo X (982), bajo soberanía noruega desde 1261, redescubierta por Martin Frobisher y John Davis en el siglo XVI, colonizada por el misionero luterano noruego Hans Egede (el Apóstol de Groenlandia) dos siglos después, protectorado estadounidense en 1941 por su gran valor estratégico, provincia danesa a partir de 1953 y territorio autónomo con gobierno propio desde 1979 tras un plebiscito popular en el que el 70% de los votos fueron favorables, celebró elecciones el pasado 2 de junio.…  Seguir leyendo »

Los próximos 4, 5, 6 y 7 de junio volveremos a constatar, una vez más, la falta de interés de los ciudadanos de la Unión por el proyecto comunitario. Las elecciones al Parlamento europeo coinciden con el treinta aniversario de las primeras elecciones europeas celebradas por sufragio universal directo y serán un paradigma de la apatía, de la desilusión, del conformismo, de la comodidad, de la falta de compromiso y del rechazo que el actual proyecto y sus carencias generan en los ciudadanos comunitarios. El desmoralizador panorama contrasta con la trascendencia de las reformas institucionales que plantea el Tratado de Lisboa y que el Parlamento tendrá que poner en marcha y las medidas que deberá promocionar para batallar con la crisis económica y el desempleo que ésta ha generado y genera.…  Seguir leyendo »

Los meses que siguieron a la derrota alemana en la Segunda Guerra Mundial fueron de caos absoluto en todo el país. La ‘época de las ruinas’ (Trümmerzeit) en la que se había convertido el Tercer Reich de los mil años, la anarquía que la caracterizó y las escasas posibilidades de supervivencia de la población sólo fueron superadas por la ocupación aliada y por el cuidado que ésta había tenido en no destruir el imponente tejido industrial alemán. Cuando el 23 de mayo de 1949 se creó la República Federal Alemana (RFA) y, cuatro meses después, la República Democrática Alemana patrocinada por la URSS, se constató la imposibilidad de reunificar el país.…  Seguir leyendo »

La profunda y compleja transformación que vivió España en el periodo comprendido entre 1975 y 1982, lo que se conoce como la Transición, fue un fenómeno sin parangón en la historia política del siglo XX. La desaparición del régimen franquista y su sustitución por una democracia parlamentaria no parece en principio un logro diferente al de otros países con un itinerario similar y, sin embargo, su consolidación, tras superar numerosas dificultades y conatos de involución, lo ha sido con unos más que aceptables niveles de legitimidad, equilibrio y consenso. Niveles que se estabilizaron gracias a la superación de la llamada ‘cuestión militar’, a la separación de la Iglesia y el Estado, al nuevo marco de relaciones socioeconómicas, a la incorporación del país al proyecto europeo y al desarrollo de un sistema autonómico, rémora y motivo de enfrentamiento constante, que usurpó el lugar de un sistema federal mucho más operativo y equilibrado.…  Seguir leyendo »

Las naciones victoriosas de la Gran Guerra se empeñaron en beneficiarse de su triunfo bélico, de la eliminación temporal de las potencias rusa y alemana y de la desaparición de los imperios austrohúngaro y turco para consolidar su dominio sobre el mundo, redistribuir las colonias y territorios de ultramar que habían conquistado y establecer en Europa una organización que perpetuaría la impotencia de los vencidos y haría imposible una guerra de revancha. La Conferencia de Paz de París y los tratados de 1919-1920 (Versalles, Saint-Germain-en-Laye, Neully-sur-Seine, Trianon y Sèvres) fueron un compromiso entre los principios wilsonianos y la antigua diplomacia europea representada por sus interlocutores.…  Seguir leyendo »