David Sax

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de julio de 2009. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

Hace una década compré mi primer teléfono inteligente: un pequeño y torpe BlackBerry 8830 que tenía una elegante funda de piel. Me encantaba ese celular. Adoraba la manera en que fácilmente entraba y salía de su funda, me encantaba la suave vibración que emitía cuando llegaba un correo electrónico, amaba el sonido silencioso de su rueda de desplazamiento mientras jugaba Brick Breaker en el metro y la sensación de sus pequeñas teclas bajo mis pulgares gordos. Era el mundo en mis manos y cuando lo apagaba me sentía solo y ansioso.

Como la mayoría de las relaciones en las que nos involucramos con el corazón agitado, nuestro romance con la tecnología digital nos prometía el mundo: ¡Más amigos, dinero y democracia!…  Seguir leyendo »

A decade ago I bought my first smartphone, a clunky little BlackBerry 8830 that came in a sleek black leather sheath. I loved that phone. I loved the way it effortlessly slid in and out of its case, loved the soft purr it emitted when an email came in, loved the silent whoosh of its trackball as I played Brick Breaker on the subway and the feel of its baby keys clicking under my fat thumbs. It was the world in my hands, and when I had to turn it off, I felt anxious and alone.

Like most relationships we plunge into with hearts aflutter, our love affair with digital technology promised us the world: more friends, money and democracy!…  Seguir leyendo »