Edmund S. Phelps

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¿Por qué hay tan poco desempleo en países con tan poca inflación? Para los economistas, es una pregunta fundamental. Y cuando los economistas se enfrentan a preguntas fundamentales, suelen producirse desacuerdos fundamentales.

Yo fui uno de los economistas rebeldes de los años sesenta que rechazamos la macroeconomía que nos enseñaron en los cincuenta, la teoría “keynesiana” (desarrollada por J. R. Hicks, A. W. Phillips y James Tobin) según la cual, el motor de todo es la demanda agregada: si hay mucho desempleo es porque falta demanda, y si hay poco, es porque la demanda es anormalmente alta.

Esto nos hacía ruido, porque la teoría económica básica que nos enseñaron (creada por Alfred Marshall, Knut Wicksell y Robert Solow) decía que el motor de todo son las fuerzas estructurales, y que es deseable que el progreso tecnológico se acelere y crezca la propensión al trabajo o al ahorro, porque eso impulsa la oferta de mano de obra y capital, y con ella, el empleo y la inversión.…  Seguir leyendo »

Las décadas de arduo crecimiento junto con la crisis financiera del año 2008 han provocado un cambio sísmico en el pensamiento económico en gran parte del mundo. Se habla de desplazar recursos desde el ámbito de la inversión hacia el del consumo, de la industria pesada hacia los “servicios”, y del sector privado al sector público. Sin embargo, lo que me llama la atención es que estos argumentos se centran sólo en la mejora de la mezcla de los productos dentro de una economía, sin prestar atención a la mano de obra.

Esto es obvio en el caso de China, ahora la mayor economía del mundo según algunas mediciones.…  Seguir leyendo »

Se ha vuelto imposible hacer la vista gorda al llamado “estancamiento secular” que afecta a las economías más avanzadas del mundo: la riqueza se acumula, pero los salarios reales apenas suben y la participación en la fuerza laboral ha ido descendiendo progresivamente. Peor aún, los encargados de formular las políticas no tienen ideas claras de qué hacer al respecto.

Una de las razones de este estancamiento es el descenso del aumento de productividad desde 1970. La innovación local, su motor, ha sufrido muchas obstrucciones desde fines de los años 60 (principalmente en los países desarrollados), y más aún desde 2005.

El ángulo con que Ronald Reagan y Margaret Thatcher vieron este estancamiento, que afectaba a las economías desde los años 70, era el de la oferta.…  Seguir leyendo »

Demasiados políticos y economistas echan la culpa por el colapso de la economía griega a las medidas de austeridad exigidas por los acreedores. Pero los datos no muestran que la austeridad haya sido tanta a la luz de la historia, ni que los recortes del gasto público fueran tan profundos como para explicar la enorme pérdida de empleos. Lo que sí muestran es una serie de problemas económicos derivados del sistema de valores y creencias de la sociedad griega.

El sector público griego, mucho más que en otros países de Europa, está plagado de clientelismo (búsqueda de votos) y amiguismo (búsqueda de favores).…  Seguir leyendo »

Algunos economistas pasan por alto la idea moderna de que la prosperidad de un país depende de la innovación y la capacidad emprendedora; asumen la visión mecanicista de que la prosperidad queda determinada por el empleo y que el empleo depende de la «demanda»: el gasto público, el consumo de los hogares y la inversión.

En el caso de Grecia, esos economistas sostienen que un desplazamiento de la política fiscal hacia la «austeridad» –una reducción del sector público– ha producido un grave déficit en la demanda y, con él, una depresión. Pero esta afirmación malinterpreta la historia y exagera el efecto del gasto público.…  Seguir leyendo »

Los dirigentes empresariales suelen decir que el ensanchamiento de la brecha educativa (esto es, la creciente diferencia entre lo que los jóvenes aprenden y las habilidades que demanda el mercado laboral) es un importante factor del alto desempleo y el lento crecimiento de muchos países. Por su parte, los gobernantes parecen convencidos de que el mejor modo de cerrar la brecha es aumentar la cantidad de estudiantes de las llamadas disciplinas básicas: ciencia, tecnología, ingeniería y matemática. ¿Será verdad?

La respuesta corta es no. De hecho, los dos argumentos principales a favor de la idea de que el mal desempeño económico es atribuible a deficiencias educativas son poco sólidos, en el mejor de los casos.…  Seguir leyendo »

Se vuelve a preguntar por el futuro del capitalismo. ¿Sobrevivirá a la presente crisis en su forma actual? En caso de que no, ¿se transformará o tomará la iniciativa el Estado?

El término “capitalismo” solía significar un sistema económico en el que el capital y su comercio eran de propiedad privada; correspondía a los propietarios del capital decidir la forma mejor de usarlo y podían recurrir a las previsiones y las ideas creativas de los empresarios y de los pensadores innovadores. Dicho sistema de libertad y responsabilidad individuales daba poco margen para que el Estado influyera en la adopción de decisiones económicas: el éxito significaba beneficios; el fracaso; pérdidas.…  Seguir leyendo »

Ante la crisis crediticia de Grecia, muchos se preguntan si el euro podrá sobrevivir sin una centralización de la política fiscal (algo casi inimaginable). Pero hay una solución más fácil. Los gobiernos no pueden endeudarse irresponsablemente en los mercados de crédito internacionales si no hay alguien dispuesto a prestar irresponsablemente. De modo que las autoridades encargadas de vigilar a los bancos deberían impedir que las instituciones bajo su control otorguen créditos de esa manera.

Prestar dinero a gobiernos extranjeros es, en muchos sentidos, inherentemente más arriesgado que invertir en títulos de deuda privada no asegurados o en bonos basura. Cuando un ente privado necesita un préstamo, por lo general debe empeñar algún tipo de garantía, por ejemplo, una vivienda.…  Seguir leyendo »

The young protesters of the Jasmine Revolutions of Tunisia and Egypt, many of them university graduates, overthrew the old regime because it impeded or blocked them from careers that would offer engaging work and the chance for personal growth. The protesters did not demand more creature comforts or better infrastructure; they demanded opportunities to make something of themselves.

These young Arabs were being stymied in two ways. To get any good job required connections with insiders, something that ordinary young people could not acquire. And securing some type of self-employment, such as selling fruit and other goods on the street, required licenses, which were limited.…  Seguir leyendo »