Eduardo Barrachina

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Dos naciones ante Europa

Poner a España y Reino Unido juntas frente a Europa nos permite entender mejor al otro y –de paso– entendernos mejor a nosotros mismos. Ambos países, antaño imperios atlánticos, situados en la periferia europea, han desarrollado relaciones muy distintas, acaso opuestas, con el proyecto europeo. En esa relación palpita siempre algo del temperamento nacional, pues –desde su primera hora– el proyecto europeo ha generado significados distintos para cada Estado miembro. Y al ahondar en el diferente valor que tiene para cada país, logramos exhumar rasgos del carácter y la historia de las naciones.

La relación del Reino Unido con la UE ha estado recorrida de escepticismo y –casi siempre– desconfianza.…  Seguir leyendo »

Allá por los años sesenta, Reino Unido todavía mantenía un pálpito de grandeza imperial, como una inercia melancólica de los tiempos en que Londres nombraba comisionados en Nairobi, gobernadores en Melbourne y virreyes en Calcuta. Ante los “vientos de cambio” que, en aquellas certeras palabras de Macmillan en 1960, iban a llevarse por delante dominios y colonias durante esa misma década, Henry Kissinger profirió una sentencia que el tiempo ha elevado a admonición: “el Reino Unido debe buscar su futuro en Europa y no en los Himalayas”.

De cómo se ve una nación a sí misma depende su proyección exterior. En 1874, Gladstone advertía vehemente que la mejor política exterior “es un buen gobierno en casa”.…  Seguir leyendo »

Nos recuerda Ortega que cada generación tiene su vocación propia, su histórica misión. El 31 de diciembre de 2020 tendrá lugar la salida efectiva del Reino Unido de la Unión Europea poniendo así fin a casi medio siglo de integración. En la ontología de las naciones, el Reino Unido se enfrenta a la suerte suprema: decidir, que no elegir, qué nación ser. Tal ejercicio es siempre traumático, tanto más para un país que desde su ruptura con Roma y la posterior reforma anglicana, y salvo el periodo republicano de Cromwell, había dado férreas muestras de una clara dirección vital.

El Reino Unido siempre tuvo una relación particular con el continente.…  Seguir leyendo »

El adjetivo «unido» que sigue al sustantivo «reino» en el nombre oficial de Reino Unido no es mera aspiración o declaración de intenciones. Al contrario que España, que lleva doscientos años instalada en la división sobre los asuntos más graves de su ser, el Reino Unido no se ha planteado grandes cuestiones que le llevaran a una duda existencial. En las cuestiones más materiales o metafísicas, es de cierto, un «reino unido». En sus horas más decisivas, su unidad política y social apenas se agrietó.

El Brexit, por lo que tiene de incierto y colosalmente complejo de ejecutar, se nos antojaba una idea extravagante y harto improbable que habitaba en los arrabales del alma británica y que difícilmente podía llegar a convertirse en un proyecto nacional que sumara mayorías.…  Seguir leyendo »