Enrique Costas Lombardía

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También en el llamado modelo español de trasplantes, tan aplaudido como chef d’oeuvre de nuestra sanidad pública e imbatible campeón mundial de la especialidad, es muy necesario hacer luz y limpieza a fondo. También ahí, aunque muchos se asombren. Desde un principio se ha ocultado a la sociedad española cómo es de verdad el modelo: un habilidoso mecanismo montado por la Organización Nacional de Trasplantes con abundante dinero irregular, pocos escrúpulos, falta absoluta de transparencia y la complicidad entusiasta de las autoridades sanitarias para producir altas tasas de donantes. Un sistema asentado en la perversión de que el fin justifica los medios y diseñado para conseguir resultados como sea.…  Seguir leyendo »

Hace unos días se ha presentado en Madrid el informe Análisis y propuestas para la regeneración e la sanidad pública en España, editado por la Fundación Alternativas y elaborado por un grupo de profesionales médicos, juristas, economistas y gestores sanitarios – entre ellos los autores de este artículo- que conocen el Sistema Nacional de Salud, lo quieren y, como otros muchos ciudadanos, están alarmados por la progresiva debilidad que padece e indignados por la indiferencia general que prolonga el decaimiento. Es evidente que en este año electoral intensivo en el que se prometen tantos milagros, la sanidad pública debería de ser uno de los ejes del debate político, y el deseo de que lo sea ha movido el trabajo del Informe y el momento de su aparición.…  Seguir leyendo »

Sanidad pública: existe la realidad

Uno. Las largas listas de espera embalsan y ocultan la demanda desatendida y permiten que el Sistema Nacional de Salud recortado muestre una apariencia de normalidad: ofrece las prestaciones de siempre y los centros de salud, ambulatorios y hospitales mantienen la actividad habitual sin que la demora —a menudo acompañada de precariedad— en asistir a muchos enfermos, cada día más, sea visible para la sociedad (los pacientes obviamente aislados y desconocidos entre sí son incapaces de hacerse presentes y el número de los que esperan es, en todas las autonomías, un dato para uso político, en penumbra y manipulable; de hecho, las listas de espera constituyen una pantalla que vela el verdadero estado del Sistema).…  Seguir leyendo »

El pacto por la sanidad es una idea antigua y recurrente: un acuerdo de los partidos políticos, al menos de los mayoritarios, que eleve la sanidad pública a asunto de Estado, restaure la cohesión del sistema y establezca unas relaciones coordinadas entre los 17 servicios de salud autonómicos que hoy, divorciados y cada uno ensimismado en su territorio y su población (donde están los posibles votos), han politizado e invertebrado el sistema nacional de salud y originado inadmisibles desigualdades regionales en la asistencia y en la salud de los españoles. Esta aspiración al pacto sanitario, animada y aplaudida por no pocos profesionales y políticos, tendría como razón y precedente el Pacto de Toledo: si los dos primeros partidos convinieron sensatamente en excluir de las rivalidades políticas y enfrentamientos electorales el sistema de pensiones y cuidar de su solvencia financiera, ¿por qué no pueden proceder de igual modo con la asistencia sanitaria pública, otro sistema básico de protección social?…  Seguir leyendo »

1. Desde hace meses, el Sistema Nacional de Salud en bancarrota recorta a fondo lo necesario y escatima lo imprescindible. Es ya un sistema mermado e insolvente que, sitiado por las necesidades de asistencia y por los acreedores, cada día requiere más artificios para sostenerse vacilante. El ahogo financiero le dio una vuelta de campana (del todo a todos gratuito pasó a una brusca e inclemente estrechez y de atender a todos los ciudadanos a solo los asegurados), que acentuó sus graves fallos de funcionamiento y ha dislocado sus principios esenciales, criterios políticos y sentido de la cohesión social. La sanidad pública, claro, no volverá a ser como era antes de la crisis y su futuro, siempre nublado, es ahora oscuro y espinoso.…  Seguir leyendo »

Uno. El seguro de enfermedad, privado o público (Sistema Nacional de Salud), produce un efecto perverso característico, mezcla de despreocupación y abuso, denominado por los americanos moral hazard, riesgo moral: una vez que los individuos están asegurados o cubiertos por la sanidad pública, consumen más asistencia de la que consumirían sin seguro y más de la necesaria. Dicho de otro modo, el saberse protegido y con acceso ilimitado a la asistencia modifica sustancialmente el comportamiento de las personas (aparece el, diría, síndrome de barra libre) y determina automáticamente un aumento de la demanda médica innecesaria, sin consecuencias beneficiosas en la salud.…  Seguir leyendo »