Enrique Rey

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de Marzo de 2008. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

Estamos hartos de neologismos y anglicismos: posverdad, fake news… y, ahora, donde no cabe una palabra extraña más, introduzco esta: oopart. Oopart es el acrónimo en inglés de «artefacto fuera de lugar» y quienes los rastrean sostienen, por ejemplo, que algunos jeroglíficos egipcios representan aviones o que se han encontrado mapas de Sudamérica anteriores a 1492. Por supuesto, todo lo relacionado con estas presuntas anomalías fuera de la historia ha proliferado en Internet, donde protagonizan una parte importante de la disparatada literatura de la conspiración.

Hoy se me ocurren pocas cosas tan fuera de lugar como esa banda de matones y bárbaros que asaltaron el Capitolio estadounidense.…  Seguir leyendo »

Existe algo más deseado entre los escritores de cualquier generación que la gloria literaria, que esa mezcla equilibrada de prestigio entre los críticos y celebridad entre los no lectores. Algo más valioso incluso que unos cuantos enemigos incansables (que, como sabemos, pueden mediante su inquina multiplicar el alcance de cualquier autor y convertir al anónimo en maldito).

Es el porvenir soñado por casi cualquier intelectual español y consiste en cuidar, de nueve a tres, de un par de plantas de interior en el despacho más recóndito y oscuro de una secretaría de estado irrelevante. Al fin y al cabo, de poco le sirvió a Baudelaire pasear por el París de Baudelaire, sobre todo porque ninguno de sus vecinos se enteró a tiempo de que aquella ciudad y sus puentes sobre el Sena pertenecieron durante algunos años a un espectro flacucho que escribía poemas sobre las prostitutas.…  Seguir leyendo »

Mi abuelo fue un hombre bueno de los que no salen en los periódicos. Murió ayer en su residencia, no sabemos si contagiado o no del maldito virus, cargado de años y con una vida ya cumplida. Cuando la muerte llega así, tras una existencia larga y feliz, no hay motivos para impugnarlo todo. Al contrario, incluso para los que no somos creyentes, el dolor sirve como testimonio a favor de un mundo que desearíamos seguir compartiendo con quien lo ha dejado.

Por supuesto, los que quedamos lloraremos. Sucede cada vez que muere alguien justo que, como en el poema de Borges, ignoraba estar salvándonos mientras tomaba café o llevaba a sus nietos a mirar las tortugas de la Estación de Atocha.…  Seguir leyendo »

El poema más famoso de Pere Gimferrer empieza a desplegarse con el verso "tiene el mar su mecánica como el amor sus símbolos". Y si la experiencia nos dice que descifrar esos símbolos es una tarea imposible, no menos compleja es la mecánica que mueve los mares, incluso si son pequeños, o, como el Mar Menor, lagunas de agua salada.

Pero el mar, además de la geografía, lo hacen el olor a salitre, el sonido de los barcos en los puertos (la jarcia que cruje y golpea: esa promesa de aventura) y una cultura (ciertos aparejos iguales en Cartagena, en Nápoles y en Tarragona, formas de hacer nudos y de cocer el pescado).…  Seguir leyendo »