Enrique Sánchez de León Pérez

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Es notoria una campaña socialista, de publicidad adoctrinadora, que no sólo no reconoce el evidente fiasco del Sistema Nacional de Salud (SNS) ante la actual pandemia, sino que trata de revalorizarlo, al insistir en que, gracias a su "carácter público" y a la "universalidad" conseguida por la Ley General de Sanidad (abril de 1986), nos protege uno de los mejores sistemas sanitarios del mundo.

Da rabia que se aproveche una circunstancia como la que padece España para falsear hechos y consolidar mitos, en esta ocasión de carácter sanitario, al objeto fullero de hacer propaganda sectaria. Porque el derecho a la protección a la salud no se desarrolla a iniciativa de la izquierda; ni el SNS establece, por primera vez, un sistema público de salud; ni la universalidad la crea el PSOE; ni el ministro Lluch implantó uno de los mejores sistemas sanitarios del mundo; ni, desafortunadamente, estas afirmaciones son más que el cultivo de una fábula publicitaria.…  Seguir leyendo »

Inmediatamente después de publicarse en el BOE el Real Decreto Ley de 16 de noviembre de 1978, sobre Gestión Institucional de la Seguridad Social, la Salud y el Empleo, quien suscribe recibió una llamada telefónica del consejero sin cartera de la Generalidad de Cataluña y parlamentario en el Congreso por Convergència i Unió, Sr. Pujol, que preguntaba si, cómo consecuencia de aquél, «los catalanes tendrían que pagar las pensiones de los de Almería». La conversación entre el ministro proponente de aquella norma y el acreditado nacionalista puede hoy considerarse el primer acto de una sempiterna narración reivindicativa de aquella comunidad sobre la parcela más solidaria del Estado español.…  Seguir leyendo »

Extremadura, golondrina sin alambre

El asunto del tren digno para Extremadura es, en su quintaesencia, la demostración publicitaria del fracaso español del principio constitucional de solidaridad. Ese principio, que allí es considerado más como un floripondio moralista que como una indispensable guía para la formulación de políticas específicas de equilibrios y convergencias, sobre todo económicas, es, hoy por hoy, un valor en función de la capacidad coactiva de quien lo esgrime. Si este sujeto es fuerte, o tiene muchos votos o, por lo que sea, éstos son cualificados tendrá alguna capacidad intimidatoria ante la inevitable indiferencia del poder central, el egoísmo de otras comunidades en competencia, y, sobre todo, ante la inoperancia de sus propios dirigentes.…  Seguir leyendo »