Eva Sáenz Royo

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En EE UU, las políticas de bienestar social están en manos de los Estados. El Gobierno federal solo puede intervenir, si así lo considera, a través de su poder de gasto, incentivando determinadas prestaciones. Pues bien, especialmente durante los años noventa hubo en Estados Unidos un interesante debate sobre las posibles consecuencias que puede tener esta descentralización en materia de bienestar. Se discutía si esta descentralización provocaría lo que viene en llamarse A race to the bottom o bien si los Estados se convertirán en laboratories of democracy.

A race to the bottom, metáfora ampliamente empleada en la actualidad en EE UU, sugiere una competición donde cada Estado miembro baja sus impuestos, sus gastos y sus regulaciones para ser más atractivo a los intereses financieros y repeler a las familias de bajos ingresos.…  Seguir leyendo »

La financiación del Estado de bienestar en España: el debate que debería ser y no es

Con la financiación del Estado de bienestar en España pasa como con la factura de la luz. Es difícil de explicar porque difícil es de entender. Concretamente en materia de sanidad y educación resulta imposible conocer quién (Estado o Comunidades Autónomas) está pagando qué prestación, lo que resulta especialmente grave en un marco democrático en el que resulta imprescindible la rendición de cuentas y la exigencia de responsabilidades. Este es el verdadero problema de nuestro Estado autonómico.

Empezaré por lo más complejo —y también lo más absurdo—. La evolución del sistema de financiación autonómica ha supuesto básicamente un progresivo aumento del poder impositivo autonómico a través de la figura de los impuestos cedidos y una progresiva reducción en paralelo de la capacidad impositiva estatal.…  Seguir leyendo »

El Senado actual carece de funcionalidad: duplica la representación política del Congreso de los Diputados, reitera la dinámica partidista que preside aquel y es una cámara subordinada al Congreso en el ejercicio de la potestad legislativa, dado que su participación se limita a la eventual incorporación de enmiendas o la adopción de un veto a expensas de que el Congreso acepte aquellas o levante este. Cuando la voluntad del Senado coincide con la del Congreso, el Senado resulta inútil; cuando su voluntad es distinta, el Senado resulta disfuncional y la posterior intervención del Congreso lo hace irrelevante.

La Constitución de 1978 mantuvo la estructura bicameral de las Cortes Generales que, desde 1834, con la excepción del período de la II República, había caracterizado al Poder Legislativo en España.…  Seguir leyendo »