Fanny Rubio

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Durante muchos años no hubo defensa alguna del español. La lengua caminaba por su cuenta y ya sabemos que solo los ignaros en la materia (y en economía) sostienen que las lenguas se defienden solas. Se apoyaba únicamente en la fuerza de la demografía y en el empuje que podía darle un ejército de hispanistas, desde Bataillon a Michael, de Salomon a Macrì, de Vossler a Rossi, intelectuales de primera fila, que se jugaban su prestigio por demostrar que lo español era más que una cultura caída en la decadencia desde el siglo XVIII y cuya barbarie hubiera refrendado la crueldad de la Guerra Civil.…  Seguir leyendo »

En estos tiempos de poetas felices la Universidad Internacional Menéndez Pelayo en Santander ha celebrado un encuentro dedicado a José Hierro a los ocho años de su muerte.

Por más que hubiera razones para abordar su relación con la ciudad y la bella bahía que le ofrece la primera imagen del símbolo del mar, recordé uno de los cursos que dirigí en los últimos meses de su vida acerca de la poesía en los años cincuenta. En el coloquio que siguió a la clausura del mismo por José Hierro, una joven hispanista lo animó a admitir si el título de su libro Alegría, premio Adonais de 1947, se debía a una celebración festiva, siendo su contestación paradójica, «señorita o señora, yo estaba en la cárcel, como comprobará con la lectura del primer verso ‘llegué por el dolor a la alegría».…  Seguir leyendo »

Desde que Jorge Manrique escribiera las Coplas de pie quebrado a la muerte de su padre, la elegía es seguramente el género más aceptado de nuestro bagaje cultural. Los pueblos conjuran desde antiguo la muerte con el canto por los que se han marchado y hasta los animales tienen maneras que un zoólogo podría explicar para compartir ritualmente la muerte de sus iguales. En nuestra cultura contamos con grandes elegías-río que han pasado a formar parte de la literatura: el Arcipreste de Hita, Espronceda, García Lorca, Miguel Hernández, León Felipe o Luis Cernuda inmortalizaron a Trotaconventos, Teresa, Sánchez Mejías, Ramón Sijé y otros.…  Seguir leyendo »

La noche del lunes 21 de septiembre hallaron el cadáver de una mujer latinoamericana en una maleta de grandes dimensiones en plena Gran Vía de Barcelona; la noche del domingo anterior, día 20, una muchacha casi adolescente moría apuñalada en el descansillo de su escalera; en la tarde del sábado 19, otra de 31 años aparecía muerta en su piso de Madrid. Y en las semanas siguientes, más de lo mismo.

Aparecen mujeres muertas con estudios universitarios, sin estudios universitarios o, simplemente, sin estudios, cada día en nuestro mundo cada vez menos cómodo, sin que leyes o héroes anónimos como hombres que conocemos (no demasiados) intenten evitar lo que las leyes no acaban de arreglar, la costumbre no integra o nuestra pasividad permite.…  Seguir leyendo »

A punto de celebrarse el segundo centenario de su nacimiento y a más de 170 años de la despedida trágica de Mariano José de Larra el lunes de carnaval de 1837, hemos de recordar que el escritor madrileño ha sido postergado o rescatado en sucesivas etapas de nuestra historia por iniciativa de grupos intelectuales resguardados bajo su emblema, comenzando por los entonces jóvenes asistentes a su vistoso entierro y sin pasar por alto la recuperación realizada por los hombres del 98, que retoman parcialmente su compromiso intelectual con España. También fue oportuna la doble recuperación del escritor llevada a cabo, en plena guerra incivil, con ocasión del primer centenario de su muerte, tanto en su clave liberal como nacionalista, en sus facetas española o cosmopolita.…  Seguir leyendo »

Después de dos años de ausencia de un país admirable por el esfuerzo realizado en los últimos 30 años, llego a casa y tengo la sensación de que todo está en el mismo punto en que lo dejé. Observo hoy la misma encarnizada discusión que rodeaba el verano anterior a mi partida por la esperada Ley de la Memoria Histórica. Por ejemplo, en mi ciudad he visto esta misma semana una sencilla inscripción en mármol con los nombres de una parte de los 3.200 jiennenses desaparecidos en la represión franquista.

En cualquier país democrático cabe pensar que un alto organismo, una fiscalía, por ejemplo, hubiera presentado hace ya meses ante la sociedad española el listado completo de nuestros compatriotas desaparecidos por la represión del franquismo y, una vez cubierto ese vacío que hasta hoy llega, hacer lo posible por concederles el acto de justicia que no tuvieron.…  Seguir leyendo »