Felipe Fernández-Armesto

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de abril de 2009. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

“Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Y a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo”. De la famosa justificación de Abraham Lincoln a favor de la democracia se omitió un hecho clave: la democracia es un juego de mayorías y sí puedes engañar a la mayor parte de la gente la mayor parte del tiempo.

Es por eso que la democracia suele ser autodestructora. Su mayor enemigo son los votantes. Algunos de los peores dictadores de la edad contemporánea -Hitler y Mussolini entre otros- subieron al poder ganando unas elecciones. Los que ascendieron por guerras o golpes se legitimaron luego convocando plebiscitos multitudinarios.…  Seguir leyendo »

“Los mismos ciudadanos crearon este país y le dieron una Constitución, en la cual se enumeran las competencias que corresponden, por la voluntad popular, al Gobierno federal, dejando otras en manos de las entidades estatales o de los representantes del pueblo. (…) Un propósito primordial fue que el Gobierno no tuviera que someterse a la presión de ninguno de los estados federados”.

No son palabras de ningún sabio español, sino de Daniel Webster, el gran lexicógrafo y político estadounidense que, en 1830, ofreció en el Congreso uno de los discursos que en Norteamérica se consideran fundamentales para comprender la Constitución de Estados Unidos.…  Seguir leyendo »

La universidad de la ignorancia

En el mundo universitario estadounidense vivo entre tontos e ignorantes. Y los más curioso del asunto no es sólo que las grandes universidades norteamericanas tienen la reputación de ser las mejores del mundo, las más ricas, con bibliotecas enormes, recursos de investigación envidiables, y medios tecnológicos insuperables, sino que la universidad en que la estupidez más alarmante viene a manifestarse es la de Stanford, donde conozco a algunos profesores, a quienes admiro por su inteligencia, sus conocimientos y su sentido común. Pero el nivel de inteligencia de una institución puede estar muy por debajo de la de sus componentes.

Stanford acaba de anunciar la supresión de los nombres de varios lugares del campus que conmemoran a san Junípero Serra, el fundador, desde 1769, de las primeras misiones franciscanas de California.…  Seguir leyendo »

Dejar a los muertos en paz

He aquí la historia de dos cadáveres. Uno es el de un dictador que murió a una edad avanzada, rodeado de reliquias y de todos los consuelos de la Iglesia, acompañado por quienes más le querían y estimaban, con honores y loores de autoridades y dignidades de todo el mundo. Se enterró en una sepultura sencilla pero nada austera, de buen gusto pero tocada de pomposidad, bajo un suelo de mármol reluciente en una basílica enorme que respira misterio y solemnidad, entre pinturas preciosas, bajo vigilancia de una comunidad religiosa que no cesó nunca de ofrecer misas por su alma. Al otro cadáver sus asesinos lo arrojaron a un foso de Málaga, sin bendición, para que se descompusiera rápidamente, con ayuda de ratas, entre los huesos de otras víctimas de una masacre.…  Seguir leyendo »

El catalán como arma de exclusión

No suelo asustar a nadie. Ni mi debilidad física ni mis maneras apacibles ni mi voz titubeante intimidan a mis interlocutores. Pero una vez -sólo una vez en mi vida- una mujer me miró con la cara desfigurada de miedo. Me hallaba en Holanda cursando un año de investigación en el Instituto Neerlandés de Estudios Avanzados. El idioma oficial del centro es el inglés, y en Holanda, como sabrá bien quien haya viajado allí, todo el mundo se dirige a los forasteros en este idioma. Yo quería aprender holandés aprovechando mi estancia para mostrar mi respeto por la cultura nacional. Mi forma habitual de aprender idiomas es leyendo poesía.…  Seguir leyendo »

Rajoy y May deben ser audaces

Ni soy mendaz ni contorsionista, pero a veces mantengo posturas contradictorias. Ante mis alumnos insisto en que la Historia no sirve para nada salvo para el enriquecimiento intelectual personal. A lectores y políticos, cuando se les ocurre pedir mi opinión, suelo citar instancias modélicas o admonitorias sacadas del pasado. La explicación es sencilla: las lecciones suelen ser engañosas, pero las únicas disponibles proceden del pasado. Si me pides un café, me estiro para coger la cafetera. Si me pides consejos, remito a mi disciplina académica. Y, en la actualidad, los gobiernos de España y del Reino Unido necesitan lecciones. Ambos son conservadores.…  Seguir leyendo »

El Papa y la crítica razonable

La censura, por adaptar una frase de Talleyrand, es peor que un crimen: es un error. Los marginados se convierten en mártires, los desconocidos en celebridades. La oscuridad se transforma en fama o – lo que ya cuenta por más – en notoriedad. La persecución ennoblece las causas más viles. Si me dices que no lea un libro, me das un motivo para buscarlo. Si denuncias al autor, se acrecienta mi interés por él y quiero formar mi propia opinión.

Es por eso que me deja perplejo el caso de mi amigo Henry Sire, autor del libro The Dictator Pope, publicado el lunes.…  Seguir leyendo »

Cataluña de la tragedia a la farsa

La tragedia se ha convertido en farsa. Camarillas independentistas disputan el mando de sus búnkeres irrelevantes de Barcelona y Bruselas. Algunos se han trasladado a un exilio alejado de la realidad. En este país de las 1.000 maravillas, la independencia es simbólica y la república catalana sólo existe en un mundo virtual en el que Puigdemont dará la bienvenida a un rey mago que vendrá a humillarse y pedir misericordia. Otros reinventan una historia en la cual Trapero y Forcadell intentaban distanciarse del butifarrendum. La hada madrina de Anna Gabriel ha agitado su varita mágica para trasformar a esa Cenicienta en una princesita improbablemente suiza.…  Seguir leyendo »

Me cuesta confesarlo (porque habrá quien diga que no merezco el salario que se me paga) pero mi trabajo es fácil. Mis alumnos de la Universidad de Notre Dame son hábiles y bien dispuestos, y colaboran con responsabilidad y hasta con entusiasmo en su propia educación. Dominan lecturas extensas y aprenden enormes cantidades de datos sin reparos. El único problema que tengo es que llegan a la universidad sin saber manejar el lexicón. El lenguaje es un arma brillante que debe empuñarse con confianza y blandirse con audacia, lo que exige al que se defiende con palabras la misma destreza que a uno que se defiende con la violencia, pero en este caso, con un conocimiento perfecto de cada palabra, de su significado normal, de sus perspectivas de convertirse en metáfora, y de lo que la distingue de otras palabras semejantes.…  Seguir leyendo »

2018, lo que enseña la Historia

“¿Qué te pasa, amigo?” Me dirijo a Beau, el teckel, que, curiosamente, se mantiene en su cucha, aparentemente relajado, pero ladrando sin cesar. Hay perros que ladran a la luna -pienso en el cuadro de Juan Gris-; otros que sienten presencias misteriosas de fantasmas o demonios que surgen, supongo, de la imaginación. Pero aquí, bajo el sol de mediodía, no cabe ni fantasma ni demonio en la acogedora cocina de nuestra casita rodeada de campiño.

Beau no tiene pinta ni de sentirse mal ni de estar de mal humor. No se acerca nadie hacia la casa -ni el cartero, que es el enemigo de todo perro, ni ningún vecino ni ladrón- ni hay muestra de la presencia de ningún gato o perro ajeno, ni de ningún otro bicho que tenga la caradura de pisar el jardín sin recibir una invitación formal.…  Seguir leyendo »

La vida política es de miedo. Los de mi generación empezamos temiendo el comunismo. Casi el primer recuerdo político que tengo es de fotos de los carros de combate soviéticos en las calles de Budapest en 1956. Vivíamos bajo la sombra de la bomba atómica, ante el temor al choque de los bloques que compartían el mundo. Experimentamos una serie de crisis, cada una de las cuales pudo acabar en el apocalipsis. Luego, en los 60, vinieron los excesos del imperialismo yanqui en Vietnam: estábamos entre dos aguas ideológicas. Entonces el maoísmo, tan admirado por los bienpensantes de aquel entonces, se mostraba como un totalitarismo más, tan cruel y agresivo como los demás.…  Seguir leyendo »

Solía pensar que era por lo aburrido del paisaje -que aquí, en el Estado estadounidense de Indiana, es un campo deforestado, ondulante, cubierto de maíz en verano y de nieve en invierno-, que los letristas de canciones y autores de ficciones siempre se fijan en la supuesta belleza de sus cielos: los mosaicos de las nubes, el horizonte borrado por la llovizna, la claridad violeta de las noches de verano, el azul chillón del mediodía… Acabo de darme cuenta de que el encanto de los cielos de Indiana consiste en sus cambios constantes, que invocan a la fragilidad de la vida.…  Seguir leyendo »

“Solo hay que hacerles cosquillas a las panterillas para convertirlas en monstruos”. En mi seminario de la Universidad de Notre Dame no solemos comentar el comportamiento de las langostas del desierto, ya que el tema de la clase son los documentos indígenas mesoamericanos de la época colonial y nuestro propósito es intentar comprender por qué tantas comunidades nativas colaboraban libremente con la Monarquía española. Como reza textualmente una petición, dirigida a Felipe II, de parte de los nahua de Huexotzinco, en Nueva España, en 1560, “Dios, en su misericordia, nos iluminó para que aceptáramos a Vuestra Majestad como nuestro rey (…) y nadie nos intimidó ni nos esforzó, sino que Dios quiso que mereciéramos presentarnos voluntariamente ante V.…  Seguir leyendo »

Por ser rutinario, el abuso de la palabra “democracia” no me preocupa. Nadie lo toma al pie de la letra. En la mayoría de los Estados que históricamente se calificaban de “repúblicas democráticas”, democracia equivalía a decir «dictadura». En la actualidad el abuso más notorio es el de la República Democrática de Corea -o sea, Corea del Norte- y Laos (regido por una junta de militares izquierdistas), Etiopía (donde la oposición no tiene diputados en la legislatura) y Argelia (donde un círculo de potentes no elegidos domina los procesos gubernamentales) se denominan de la misma forma sin cumplir las normas más elementales.…  Seguir leyendo »

“La política es el arte de lo posible”, según R.A. Butler, político inglés de los años 50 y 60 del último siglo, a quien el partido conservador negó el liderazgo por su fama de soñar con medios de colaborar con socialistas y liberales. Tal vez, siguiendo el modelo de Butler -practicando el pragmatismo, intercambiando concesiones, buscando creencias compartidas, logrando compromisos- algunos problemas aparentemente insuperables de la política de hoy resultarían manejables: el Brexit, por ejemplo, el secesionismo catalán, los fanatismos terroristas, el chavismo, la anomalía de Corea del Norte, los impasses de Palestina y Ucrania. Desgraciadamente, estas son dificultades relativamente triviales si se los compara con los retos verdaderamente profundos que afrontan el mundo.…  Seguir leyendo »

Se lo creen. Digo a colegas y amigos estadounidenses que no sé sino muy poco de historia, que leo pocos documentos, que mis alumnos acaban dormidos en mis clases y que mis libros no valen para nada. Me toman al pie de la letra. Confieso que mi modestia es falsa, y me desilusiona la credulidad de mis interlocutores. Se cuenta en Europa que los norteamericanos no saben apreciar la ironía, pero no es así. El humor de sus grandes provocadores de risa, desde Samuel Clements (el pseudónimo Mark Twain), por O. Henry (maestro de ridiculeces) y Ogden Nash (exponente a ultranza del sarcasmo) hasta el satírico supremo de la actualidad, Stephen Colbert, que asume para sus emisiones de televisión el carácter fingido de un comentarista de derechas, es todo a base de burla irónica.…  Seguir leyendo »

Llovía cuando salí de Suiza. Una lluvia lenta, melancólica, de gotas enormes, pesadas y silenciosas, que cubría calles y paisajes de una tristeza grisácea. Pero me sentía alegre al cabo de unos días en la Universidad de Neuchâtel. El sitio me encantó al borde del lago tranquilo e inmenso, bajo la muralla de montañas nevadas. La universidad es pequeña, íntima, perfectamente provista de tecnología moderna, pero con un toque de antigua cortesía. En la puerta de la cafetería de la Facultad de Artes hay un aviso pegado: “Tenue correcte est éxigée“. “S.V.P.”, se añade, para suavizar la formalidad. El ambiente intelectual entre estudiantes y profesores me divertía.…  Seguir leyendo »

Usted, querido lector, no vive en el piso que imagino, ni en nada parecido. O si allí habita, dispone de más recursos que yo. No es que la casa que tengo pensada sea grande ni lujosa. Es más bien modesta, conforme a mis años y achaques, fácil de cuidar y limpiar. El problema que la coloca fuera de mi alcance es su ubicación, en mi zona preferida de Madrid: cerca al Palacio Real, y a la catedral donde mantienen una liturgia más o menos digna, decente y solemne; y a la plaza de Oriente, donde se puede cenar con aire de romance en una noche de plenilunio o tomar un café en el frescor de una mañana tranquila, rodeado de un espacio que es una obra de arte; y a las delicias del Campo del Moro, y a las callecitas sabrosas del casco viejo.…  Seguir leyendo »

¡Vivan las anomalías! Ante la mentalidad autoritaria o totalitaria o centralista una anomalía es un monstruo, que no cabe en sus categorías rígidas ni en sus casillas burocráticas, ni en sus uniformes apretadores. Pero el mundo necesita anomalías, que multipliquen la diversidad de la vida, ensanchen las opciones y extiendan el pluralismo. La Orden de Malta -la organización caritativa más antigua de Occidente y una de las más eficaces- es un tejido de anomalías: una entidad soberana, según el Derecho internacional, sin tener territorio; una orden religiosa, entre las más antiguas de la Iglesia, casi sin tener conventos; y un cuerpo militar con larga experiencia guerrera, que aborrece la violencia y se dedica exclusivamente a cuidar a los pobres y enfermos.…  Seguir leyendo »

Los devotos se sacrificaban bajo las ruedas enormes, arrojándose alocadamente para que se machucaran los huesos y la calzada se untase de su sangre. Así, por lo menos, según el libro de viajes del autor inglés del siglo XIV, sir John Mandeville, se desenlazaban las procesiones del dios Jagganath en el santuario de Puri en India. Mandeville era un mentiroso que escribía para suscitar terror y asombro en sus lectores. Pero, como los ingleses comprobaron en el siglo XVIII, cuando comenzaron a someter el subcontinente a su imperio, el santuario sí existía, igual que el dios de aspecto aterrador, los grandes vagones pintados de colores chillones y el fanatismo de los adoradores.…  Seguir leyendo »