Felipe Fernández-Armesto (Continuación)

Vamos a salir de Afganistán, según el presidente Zapatero, enviando allí más tropas. La falta de lógica se cae por su propio peso. Si de verdad se quiere salir de aquel avispero, hay que poner la marcha atrás. Y creo que ha llegado (ha sobrellegado) el momento de abandonar la contienda.

La guerra de Afganistán nunca tuvo justificación moral. Su inicio fue un acto de venganza por el ataque yihadista contra las Torres Gemelas de Nueva York y un intento de castigar a los talibán por su apoyo al terrorismo. Pero la venganza es una trampa en la que suelen caer los que la tienden; y el castigo, para funcionar bien, tiene que ser justo.…  Seguir leyendo »

Acabo de perder una amistad. A veces un amigo se aleja por circunstancias de la vida y la antigua intimidad se desvanece por falta de contacto. Pero esta vez no ha sido así. Veo a mi ya ex amigo a menudo, pero ya no siento por él el afecto anterior. Nuestra amistad no se ha quebrado ni por un matrimonio ni por un divorcio, ambas circunstancias que se suelen interponer entre amigos. Los dos seguimos con nuestras parejas de siempre.

A veces es la muerte la que se lleva a un amigo; es algo que a mí ya me ha ocurrido en numerosas ocasiones.…  Seguir leyendo »

El ateísmo es un asunto perfectamente racional. En cambio, lo que carece de todo sentido es que el ateísmo se convierta en una especie de religión, hasta con sus propios ritos. Si el ateísmo es racional y la religión es superracional, el ateísmo religioso es subracional.

En la Europa de hoy, y especialmente en España, observamos las pautas de este nuevo evangelismo ateo, que se anuncia hasta en los autobuses, su creciente intolerancia hacia la libertad religiosa de los demás, y el ritualismo en formas tan variadas como la edición de misales laicos y la celebración, con solemnidades imitadas de las de la Iglesia, de bautismos y de bodas-brujerías que satirizan los sacramentos, recordando las misas negras de los resentidos del satanismo.…  Seguir leyendo »

¿Cuánto vale ese halcón que tiene debajo del mostrador? Alan Bennett, el gran escritor inglés, oyó la pregunta cuando hacía cola en una freiduría del norte de Inglaterra. Desde su puesto en la larguísima cola no podía ver el mostrador, y tuvo que echar a volar su imaginación para deducir cómo podía estar aquella noble bestia atrapada en un sitio tan insólito. ¿Qué extraña circunstancia habría llevado a un halcón a parar debajo del mostrador de una tienda inglesa de pescado empanado y patatas fritas? ¿Se habría muerto el halcón y, echando de menos el inmenso cielo había acabado allí debajo?…  Seguir leyendo »

Acabo de encontrar las pruebas: Estados Unidos superará la actual crisis y seguirá ejerciendo el liderazgo mundial. Las pruebas no constan ni en las estadísticas económicas, que son nefastas, ni en la situación geoestratégica, que sigue siendo desesperada, ni en el sistema político que, a pesar de las esperanzas suscitadas por la elección de Barack Obama, es irremediablemente corrupto.En cambio, he encontrado esas pruebas en Greenville, una pequeña población del Estado de Carolina del Norte, donde estuve días atrás para dar una conferencia en la East Carolina University.

Una Universidad como ésta es una de esas instituciones que, sencillamente, serían impensables fuera de Norteamérica.…  Seguir leyendo »

En la cámara de los lores del Parlamento británico hay una sala, suntuosamente pintada, de retratos de monarcas ingleses del siglo XVI. Encima de los cuadros hay unos espacios que están destinados a albergar escenas del que fue el mayor triunfo militar inglés de aquel entonces: el fracaso de la Armada Invencible, lanzada por España contra Inglaterra en 1588.

Sin embargo, la ausencia de las imágenes oculta una historia curiosa. Cuando la amenaza de la Invencible dejó de inquietar, la Corona inglesa encargó una serie de tapices conmemorativos.Se colgaron en la misma aula de debates de los lores para que la nobleza inglesa recordara para siempre las hazañas de sus antepasados.…  Seguir leyendo »

Emociones contradictorias me afligen. Como el poeta Catulo al contemplar los excesos de su ex novia, siento estima y odio al mismo tiempo. El objeto de mis sentimentos confusos -sin ningún toque erótico, claro está- es el juez Baltasar Garzón. Admiro su valentía. Aprecio su gran trabajo a la hora de perseguir a los terroristas, defender los derechos humanos e iniciar el proceso contra ese monstruo que fue Pinochet. Pero odio su exhibicionismo, su arrogancia y su falta de sentido común. Por un lado, me parece bien que su última iniciativa haya fracasado, y por otro, me parece un desastre.

Por supuesto, no nos hace falta recurrir a tribunales para saber la verdad de las masacres y atrocidades que se cometieron durante la Guerra Civil española, así como los abusos de la dictadura franquista.…  Seguir leyendo »