Félix Ovejero Lucas

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de febrero de 2009. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

La izquierda se llama izquierda porque pasaba por allí. Como casi en todo, la historia comienza en la Revolución francesa, el 11 de septiembre de 1789, cuando la Asamblea Nacional Constituyente, todavía en Versalles, discutía un artículo de la nueva Constitución. Los diputados favorables al veto real a las leyes que en su día pudieran aprobar la futura Asamblea Legislativa, partidarios del absolutismo, se acomodaron a la derecha del presidente de la Asamblea. Enfrente, los defensores de la prioridad de la soberanía nacional sobre la autoridad del rey. Sabe Dios por qué circunstancia el primero recaló donde recaló y, claro, los cofrades, según llegaban, se iban arracimando en torno a los suyos.…  Seguir leyendo »

Judas no puede ser catalán

Hace unas semanas en Coripe, un pueblo de Sevilla, quemaron la figura de un muñeco, un Judas, con la imagen de Puigdemont. España entera salió a denunciar lo que consideraba un acto de anticatalanismo. Como catalán, España me ofendió. La denuncia solo tenía sentido bajo el supuesto de que todos los catalanes somos delincuentes. Porque al muñeco lo quemaban por representar a un delincuente. Por eso, en años anteriores habían quemado imágenes de Rato y Urdangarin. A todos los unía la misma condición, la que da sentido a los Judas: la sanción de un acto que se reprueba moralmente. Quienes se escandalizaban ahora y no se escandalizaron antes nos estaban diciendo que aprobaban los actos del fugado de la justicia.…  Seguir leyendo »

De los pobres y los pijos

La cartografía política en España tiene algo de espejo distorsionado. Dos variables impiden cualquier paralelismo urgente con los siempre invocados «países de nuestro entorno»: ETA y el secesionismo catalán. Dos variables relacionadas como ha confirmado Otegi al anunciar que va de la mano con ERC. La singularidad se amplifica cuando se combina con nuestra avería más singular: partidos autocalificados de izquierdas encuentran razonable la compañía de partidos que apelan a la identidad para justificar desigualdades, esto es, doblemente reaccionarios. Una anomalía moral y un enigma político difícil de justificar incluso para los más desquiciados departamentos de Ciencia Política. Explicar este último trastorno no resulta sencillo.…  Seguir leyendo »

España no está mal. Figuramos entre los primeros países en calidad democrática, esperanza de vida, libertades, sentencias judiciales avaladas por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, liberalidad de costumbres, sanidad, movilidad social, seguridad ciudadana y algunas otras cosas no menos importantes. Es razonable sentirnos orgullosos. No son simples designios, azares sobrevenidos como el buen tiempo, desprovistos de mérito o esfuerzo, sino resultados de acciones o decisiones institucionales. Los más entregados sostienen que también podemos estar orgullosos de nuestra diversidad lingüística; «cultural», confunden algunos. No estoy seguro de que tengamos motivos. Después de todo, esa diversidad nos sucede, como ser morenos o bajitos, que ya no tanto.…  Seguir leyendo »

Si usted se entera de que un nuevo vecino es de tez pálida, compra mucho arroz, sonríe y se inclina ligeramente cuando se cruza con otro inquilino, es muy posible que crea más probable que trabaje como catedrático de Chino que como trabajador en grandes almacenes. Su juicio sería razonable, pero equivocado: hay muchísimos más trabajadores de grandes almacenes que catedráticos de Chino. El error es humano y, en su caso, no tiene mayor importancia. Bueno, no sólo es humano. Esa estadística intuitiva, falsa, está extendida en bastantes especies y tiene una base biológica (J. Eckert, The evolutionary roots of intuitive statistics).…  Seguir leyendo »

Se puede y se debe

Después de una larga pausa, el tertuliano proclamó: «La solución consiste en… el diálogo». La pausa me hizo presagiar el remate de un ¡Eureka! Solo faltó que otro apostillara: «¡Valiente!». Todavía no me he repuesto. Si una política ha sido probada es el diálogo. Incluso Aznar dialogó. Y tarifó: recaudación del IRPF (33%), del IVA (35%), de los impuestos especiales (40%); transferencias de competencias de la Guardia Civil a los Mossos; desaparición de la mili; supresión de gobernadores civiles; ampliaciones del puerto y del aeropuerto de Barcelona, AVE; canales adicionales de TDT; defenestración de Vidal-Quadras; paralización de la llegada al Constitucional de una ley de política lingüística que Aznar sabía anticonstitucional.…  Seguir leyendo »

La doctrina constitucional de Rufián

Aunque sorprenda, por detrás de Rufián y su «todos fachas menos yo» hay doctrina. Las paulovianas reacciones del peculiar parlamentario encuentran su aval en la tesis, sostenida por una parte de nuestra izquierda, según la cual el llamado régimen del 78 es una versión aligerada del franquismo, su prolongación natural. La Constitución, escrita bajo la tutela de los poderes fácticos, mostraría las sombras del dictador en distintos rincones, por ejemplo, en su compromiso con la indisolubilidad de España y con la Monarquía. Así las cosas, la defensa de la Constitución sería cosa de formaciones políticas de extrema derecha, fascistas, franquistas más o menos redecoradas.…  Seguir leyendo »

Hace ya casi 20 años, Brian Barry, un aseado filósofo político de izquierdas, publicó un vehemente ensayo, Culture and Equality, que removió las aguas habitualmente mansas, cuando no pantanosas, de su gremio. Mostraba su preocupación por el crecimiento exponencial de una producción académica antiuniversalista, defensora de «puntos de vista que apoyan la politización de las identidades de grupo, en los que la base de la identidad común es, según se afirma, cultural». Barry no era el primero en subrayar el cambio de tendencia, la sustitución de los ideales de igualdad y justicia por los de diferencia e identidad. Pero sí en recordar que los responsables no eran sólo aquéllos que, con renovada ornamentación, reciclaban un producto bastante viejo, tan viejo como el historicismo alemán, el nutriente fundamental de las peores ideas -y prácticas- que Europa ha cultivado.…  Seguir leyendo »

Soluciones políticas

Un filósofo con criterio recomendaba que si en un texto nos cruzábamos con la palabra dialéctica probáramos a suprimirla y volver a leerlo. Si el texto mejoraba, como sucede siempre que la prosa se aproxima a la concisión de las cartas comerciales, quedaba demostrado que dialéctica era mampostería. Si el texto no encontraba un sentido cabal, mejor arrojarlo a la papelera.

Siempre me acuerdo de aquella recomendación cuando me encuentro con uno de esos comodines que apuntalan la retórica política. Me sucede con federalismo, autogobierno, cambio, reforma constitucional o diálogo. A todos les gustan mientras no se pidan detalles.…  Seguir leyendo »

La izquierda sentimental

Apenas repuesto de las declaraciones del anterior ministro de Justicia a cuenta de la sentencia de La Manada, me enteré de una vigilia de oración en Sevilla contra la LGTBfobia. En aquellos días, la presidenta del Santander se proclamaba feminista. Barojiano como soy, quedé a la espera de las moscas, convencido de que los carabineros acudirían a la cita. Los gestores de Twitter de la Policía no me defraudaron.

No esperaba menos. Después de todo, según estudios solventes, España es uno de los países más progresistas del mundo. Eso sí, una pregunta se imponía: entonces, si todos estamos de acuerdo, ¿quién queda enfrente?…  Seguir leyendo »

España

El título de este artículo no es un título. Es un experimento. Y como todos los experimentos (“la buena física se hace a priori”, decía Koyré) parte de una predicción: no pocos lectores habrán sentido un estremecimiento. Incluso, à la Popper, con hipótesis fuertes, me atrevo a conjeturar que a alguno se le habrá escapado un pauloviano “fascista”, como a Iglesias en el Congreso al dirigirse a Rivera, con la autoridad que le concede su condición de profesor de políticas, su familiaridad con el peronismo y su buena disposición hacia proyectos políticos de base explícitamente étnica y práctica totalitaria. “Falangista”, sentencian los menos escrupulosos.…  Seguir leyendo »

Sorprende la sorpresa ante el encandilamiento nacionalista de los sindicatos. El boletín de UGT que recibo en mi universidad, impreso en una calidad que envidiarían las revistas de quiosco, se llama Llengua i treball. Del treball se ocupa poco. Para ser justos, su fascinación por la llengua les ha conducido en contra de los intereses del treball.

No especulo. Las llamadas políticas de normalización lingüística que, por ineficientes, perjudican a todos, pues impiden el acceso de los mejores a cada quehacer, por discriminatorias, penalizan especialmente a los trabajadores, vetados para encontrar trabajo en su país. Sucede cuando el Gobierno socialista balear exige el catalán a los médicos y a los músicos.…  Seguir leyendo »

El postureo señorea la vida política. Se trata de componer el gesto en la pantalla o ante el micrófono. Hasta hay especialistas. En el traje, en el sudor, en el ángulo de cámara, en la trayectoria de la mirada, en las metáforas. Y tropeles atentos a todo eso, en Twitter. Solo de vez en cuando la política recupera su dignidad y las propuestas se relacionan con principios. La discusión sobre el impuesto de sucesiones es uno de esos casos.

Empecemos con los principios. Para el socialismo democrático y el liberalismo progresista —el de Mill y Rawls— los impuestos se justifican, fundamentalmente, como instrumentos de justicia social.…  Seguir leyendo »

Cataluña mentiras y responsabilidades

Los catalanes sabían lo que votaban. Esta vez no hay excusa. Tienen lo que merecen”. El mensaje se ha repetido desde que las elecciones confirmaron el voto de tantos a los golpistas. Muchos críticos del nacionalismo parecían coincidir con los nacionalistas en que los catalanes tenemos una identidad propia; eso sí, bien distinta de la que sostiene el ideario secesionista: unos imbéciles capaces de tragarnos cualquier cuento. Porque los cuentos han sido muchos y muy gordos. Y estaban a la vista de todos.

La magnitud de las mentiras no sorprende. El nacionalismo tiene un vínculo casi necesario con la mentira. Está en el concepto: la identidad colectiva impermeable a las mudanzas del tiempo.…  Seguir leyendo »

Cornadas entre bueyes

La comunidad artística no es la comunión de los santos. Ni la artística ni, en general, la “intelectual”. Lo constaté hace unos años, mientras preparaba un libro sobre el compromiso intelectual y, en el camino, exploré el peculiar ecosistema del arte. No recordaba mayores grados de inquina gremial desde la cenas entre familias en El Padrino. No me sorprendió. Se correspondía con mi conjetura: la ausencia de criterios compartidos de calidad, aceptados y reconocidos por todos (esos que, mal que bien, operan en la mejor ciencia) propiciaría –además de la fragilidad psicológica de los artistas, quienes, carentes de tribunales fiables con los que tasar sus quehaceres, acababan por entregarse a su ego o a su corte para afirmarse en el oficio– la mala baba y el cainismo entre colegas, con particular dedicación a quienes ocupan posiciones que otros creen merecer.…  Seguir leyendo »

El nacionalismo, ya lo hemos visto, se ha estado nutriendo de grandes palabras con perfiles esquivos. La última, el clavo ardiendo, fue lo de “mandato democrático”. Significase lo que significase, no parecía referirse a la mayoría. Recordemos: en 2006 solo un 6% de los catalanes queríamos la reforma del Estatuto. Después de años de frenética propaganda institucional, el Estatuto recibió el refrendo del 35%. En las elecciones autonómicas que siguieron a la sentencia del Constitucional el independentismo explícito pasó del 16,59% al 7% del voto total. En las “plebiscitarias” de 2015 los secesionistas tuvieron un 36% del voto sobre el censo.…  Seguir leyendo »

Es inconcebible que se pueda calificar de “error” o “torpeza” que las fuerzas del orden encargadas de ejecutar la resolución judicial de impedimento del “referéndum” cumplieran, precisamente, con su cometido. ¿Cuál es el error? ¿Que usaran la fuerza? Oigan, un antidisturbios no es un filósofo de la palabra que aborde su tarea por el método deliberativo de disuadir con argumentos a quien con su comportamiento delictivo se apodera ilegalmente de locales públicos. La fuerza del orden interviene cuando el delincuente, persistente en su conducta, ya se ha desentendido de la fase deliberativa, que precisamente ha concluido con una resolución judicial que ha sido desatendida: por eso sólo queda el recurso de la fuerza.…  Seguir leyendo »

A diferencia de lo que sucede en la ciencia, la imprecisión es un hábito en la política: la defensa del cambio, la necesidad de mirar “hacia delante”, las reclamaciones de entendimiento. Ya conocen la cháchara. Y su porqué: la imprecisión no se puede tasar. Como saben los echadores de cartas, incluso a un Buda incapacitado “le sucederá algo”.

Una de las vaguedades de más uso editorial es la reclamación de diálogo. ¿Quién no está a favor? “Rajoy”, se dispara Pavlov. Milagrosamente, en este caso un experimento natural permitió refutar el tópico. Y está grabado: cuando en un memorable ridículo le faltó tiempo para contestar a dos periodistas radiofónicos que, haciéndose pasar por Puigdemont, llamaron a Moncloa.…  Seguir leyendo »

Para la izquierda la religión era una superstición. Quizá algo más, pero fundamentalmente, superstición. No una cualquiera, como un espejo roto, sino de la peor naturaleza, retorcida, al servicio de la injusticia. La religión no solo impedía la mirada limpia de los males sociales sino que, además, los disculpaba y hasta condenaba la rebelión. El otro mundo compensaría los padecimientos terrenales. Peor, los padecimientos eran parte del guion. Sufrimientos e injusticias encajaban dentro de un orden moral armónico a los ojos de Dios, aunque ininteligible para nosotros. La religión era la sinrazón que cosía un mundo de sinrazones. La antítesis de la aspiración ilustrada.…  Seguir leyendo »

Como la situación emocional en Facebook, la relación entre la academia y los políticos es “complicada”. Es complicada, entre otras razones, porque la relación entre teoría y práctica se parece muy poco a la que existe, por ejemplo, entre la mecánica newtoniana y la resistencia de materiales que ayuda a diseñar un edificio. Sobre sus entresijos hay algunas reflexiones que, obviamente, no interesan a los políticos. Menos disculpable es que tampoco interesen a muchos académicos que circulan por la arena pública.

Lo común es tirar por lo directo, del concepto solemne al BOE. Sucedió, colosalmente, con Zapatero cuando, en circunstancias que algún día habrá que recordar conteniendo el sonrojo, transitó del socialismo liberal al republicanismo pasando por el socialismo libertario.…  Seguir leyendo »