Félix Ovejero Lucas

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Como en el cuento del asesinato, nadie parece reparar en lo que está a la vista de todos. Por ejemplo, en esas tres letras EAJ que acompañan siempre a las siglas del PNV en su logotipo y que no es la traducción de Partido Nacionalista Vasco. Se lo recuerdo: EAJ es acrónimo de Euzko Alderdi Jeltzalea, que significa Partido vasco de los simpatizantes del JEL, donde JEL se corresponde con la expresión vasca Jaungoikoa Eta Lagizarrak, Dios y Ley vieja. No es una nota a pie de página, sino un titular, que no se ve desmentido por la genealogía intelectual reconocida de la organización con un racista medio analfabeto, Sabino Arana, que da nombre a la fundación de ideas del partido, ni por un proyecto político que defiende privilegios en nombre de la identidad y la historia.…  Seguir leyendo »

La sentencia del Supremo parecía, también, la sentencia de muerte del procés. Confieso que no venció mis reservas, las filosóficas, que las jurídicas las dejo para los especialistas. La insurrección anticonstitucional no era ni una broma ni un farol. Dada la naturaleza del asunto, ni siquiera podía serlo. Ni la calificación cabría. La proclamación de independencia desde instituciones de autogobierno, en tanto aspiración a reconocimiento de un nuevo Estado, tiene siempre vocación de realidad. Un farol que tiene o puede tener eficacia causal deja de ser una bravata. Si triunfa, las palabras se mudan en realidad. Estamos ante un genuino enunciado performativo: por el mismo hecho de formularse se convierte en hecho.…  Seguir leyendo »

Cuando MacGuffin se adueña de la escena

Perdonen mi malasombra, pero los sueños no son verdad. Con frecuencia, en la política como en la vida, no tienen más sostén que la ingenuidad de unos y, ay, las mentiras o las cobardías de los otros. Traigo la mala noticia porque veo a muchos bienintencionados fantaseando con la gran coalición, un acuerdo de gobierno entre los grandes partidos para hacer frente a la crisis y al nacionalismo. Lo siento, pero la gran coalición nunca será. Mejor darnos por enterados cuanto antes.

Algunos achacan la imposibilidad del pacto a nuestro ancestral encanallamiento. Los españoles somos así. Caínes sempiternos. Un recurso cultivado por cierta literatura académica, nacionalista a su pesar, bastante plomiza, acostumbrada a invocar en sus explicaciones alguna variante, más o menos camuflada, de las esencias nacionales.…  Seguir leyendo »

Todos o casi todos coincidimos en que no está bien mantener relaciones sexuales con un pollo muerto y en que la democracia es buena cosa. En lo que no estamos tan de acuerdo es en por qué. En el primer caso, a poco que se pongan a pensar, sí que encontrarán alguna coincidencia, una emoción compartida, la repugnancia, fundamental a la hora de explicar muchas valoraciones morales. El acuerdo resulta más complicado en el caso de la democracia. Para algunos la democracia es un sistema de penalización, elecciones mediante, de los malos gestores; para otros, un modo de resolver conflictos sin partirnos la boca, por mayorías.…  Seguir leyendo »

El debate sobre la lengua es uno de los más confusos que ofrece nuestro ya de por sí confuso mundo político. Para empezar, el debate son varios debates, todos ellos sostenidos en menesterosos andamios intelectuales: igualdad de las lenguas; concepciones del mundo asociadas a las lenguas; derechos de las lenguas; discriminación positiva de las lenguas; bondades de la diversidad lingüística; lenguas propias. Todos esos asuntos se sostienen en una vaporosa trama conceptual que arropa a políticas en ocasiones inteligibles y siempre incompatibles con elementales consideraciones de eficiencia y de igualdad. Una circunstancia que justifica repetir algunas consideraciones elementales.

La lengua sirve para comunicarnos.…  Seguir leyendo »

El mes pasado se cumplieron diez años de la muerte de Leszek Koakowski, uno de los más agudos críticos del comunismo. O del socialismo o del marxismo, que tanto da para los más agrestes. Ahí está su monumental repaso en tres volúmenes, Las principales corrientes del marxismo, desigual pero con capítulos extraordinarios, entre ellos algunos que hacen digeribles a autores de prosa oscura y exposición descabalada, tan propicios a la ilusión de profundidad (uno echa a faltar un capítulo sobre Benjamin a ver si finalmente pilla el busilis que tantos valoran). Joven promesa del Partido Comunista polaco, en 1966 es expulsado del partido y en 1968 de la universidad, año en el que acabó por recalar en el All Souls College de Oxford, donde permanecería hasta su muerte, siempre cultivando una filosofía con afán de claridad, de precisión en las palabras y de limpieza en los argumentos, como corresponde al mejor quehacer analítico anglosajón, con una importante diferencia respecto a lo que es común en esa tradición: no orilló los asuntos importantes ni tampoco las escaramuzas (En Revista de Libros pueden encontrar un sabio repaso de su quehacer de la mano de Julio Aramberri).…  Seguir leyendo »

Vivimos tiempos sentenciosos, con diagnósticos urgentes y soluciones enfáticas. Los mimbres retóricos del populismo. Se volvió a comprobar con ocasión de la sentencia de La Manada cuando reaparecieron las peticiones a los hombres «para que dejen de matar mujeres». A todos. O para decirlo con las palabras apenas más prudentes de la juez Pilar Palop, delegada del gobierno para la Violencia de Género en diciembre pasado: «Una democracia en que la mitad de la población vierte violencia sobre la otra mitad no es democracia». La mitad de la población, nada menos. Los hombres, así, en general, constituimos una amenaza. Por concretar: la mitad del Consejo de Ministros intimida a la otra.…  Seguir leyendo »

En política, en sus mejores momentos, coinciden los intereses del político, los del partido, los de los votantes y los generales. Algo que pasa poco, si es que pasa. El diseño político procura configurar las instituciones para que pase con más frecuencia. El mercado, según sus más entregados entusiastas, cumple parcialmente el objetivo: para hacerse rico el panadero ofrece un buen pan. Su interés apunta en la misma dirección que el bienestar general. Al parecer de algunos, con la democracia sucede algo parecido: el político, para llegar al poder, ha de obtener más votos y eso solo lo consigue atendiendo a los intereses de los votantes, resolviendo sus problemas.…  Seguir leyendo »

La izquierda se llama izquierda porque pasaba por allí. Como casi en todo, la historia comienza en la Revolución francesa, el 11 de septiembre de 1789, cuando la Asamblea Nacional Constituyente, todavía en Versalles, discutía un artículo de la nueva Constitución. Los diputados favorables al veto real a las leyes que en su día pudieran aprobar la futura Asamblea Legislativa, partidarios del absolutismo, se acomodaron a la derecha del presidente de la Asamblea. Enfrente, los defensores de la prioridad de la soberanía nacional sobre la autoridad del rey. Sabe Dios por qué circunstancia el primero recaló donde recaló y, claro, los cofrades, según llegaban, se iban arracimando en torno a los suyos.…  Seguir leyendo »

Judas no puede ser catalán

Hace unas semanas en Coripe, un pueblo de Sevilla, quemaron la figura de un muñeco, un Judas, con la imagen de Puigdemont. España entera salió a denunciar lo que consideraba un acto de anticatalanismo. Como catalán, España me ofendió. La denuncia solo tenía sentido bajo el supuesto de que todos los catalanes somos delincuentes. Porque al muñeco lo quemaban por representar a un delincuente. Por eso, en años anteriores habían quemado imágenes de Rato y Urdangarin. A todos los unía la misma condición, la que da sentido a los Judas: la sanción de un acto que se reprueba moralmente. Quienes se escandalizaban ahora y no se escandalizaron antes nos estaban diciendo que aprobaban los actos del fugado de la justicia.…  Seguir leyendo »

De los pobres y los pijos

La cartografía política en España tiene algo de espejo distorsionado. Dos variables impiden cualquier paralelismo urgente con los siempre invocados «países de nuestro entorno»: ETA y el secesionismo catalán. Dos variables relacionadas como ha confirmado Otegi al anunciar que va de la mano con ERC. La singularidad se amplifica cuando se combina con nuestra avería más singular: partidos autocalificados de izquierdas encuentran razonable la compañía de partidos que apelan a la identidad para justificar desigualdades, esto es, doblemente reaccionarios. Una anomalía moral y un enigma político difícil de justificar incluso para los más desquiciados departamentos de Ciencia Política. Explicar este último trastorno no resulta sencillo.…  Seguir leyendo »

España no está mal. Figuramos entre los primeros países en calidad democrática, esperanza de vida, libertades, sentencias judiciales avaladas por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, liberalidad de costumbres, sanidad, movilidad social, seguridad ciudadana y algunas otras cosas no menos importantes. Es razonable sentirnos orgullosos. No son simples designios, azares sobrevenidos como el buen tiempo, desprovistos de mérito o esfuerzo, sino resultados de acciones o decisiones institucionales. Los más entregados sostienen que también podemos estar orgullosos de nuestra diversidad lingüística; «cultural», confunden algunos. No estoy seguro de que tengamos motivos. Después de todo, esa diversidad nos sucede, como ser morenos o bajitos, que ya no tanto.…  Seguir leyendo »

Si usted se entera de que un nuevo vecino es de tez pálida, compra mucho arroz, sonríe y se inclina ligeramente cuando se cruza con otro inquilino, es muy posible que crea más probable que trabaje como catedrático de Chino que como trabajador en grandes almacenes. Su juicio sería razonable, pero equivocado: hay muchísimos más trabajadores de grandes almacenes que catedráticos de Chino. El error es humano y, en su caso, no tiene mayor importancia. Bueno, no sólo es humano. Esa estadística intuitiva, falsa, está extendida en bastantes especies y tiene una base biológica (J. Eckert, The evolutionary roots of intuitive statistics).…  Seguir leyendo »

Se puede y se debe

Después de una larga pausa, el tertuliano proclamó: «La solución consiste en… el diálogo». La pausa me hizo presagiar el remate de un ¡Eureka! Solo faltó que otro apostillara: «¡Valiente!». Todavía no me he repuesto. Si una política ha sido probada es el diálogo. Incluso Aznar dialogó. Y tarifó: recaudación del IRPF (33%), del IVA (35%), de los impuestos especiales (40%); transferencias de competencias de la Guardia Civil a los Mossos; desaparición de la mili; supresión de gobernadores civiles; ampliaciones del puerto y del aeropuerto de Barcelona, AVE; canales adicionales de TDT; defenestración de Vidal-Quadras; paralización de la llegada al Constitucional de una ley de política lingüística que Aznar sabía anticonstitucional.…  Seguir leyendo »

La doctrina constitucional de Rufián

Aunque sorprenda, por detrás de Rufián y su «todos fachas menos yo» hay doctrina. Las paulovianas reacciones del peculiar parlamentario encuentran su aval en la tesis, sostenida por una parte de nuestra izquierda, según la cual el llamado régimen del 78 es una versión aligerada del franquismo, su prolongación natural. La Constitución, escrita bajo la tutela de los poderes fácticos, mostraría las sombras del dictador en distintos rincones, por ejemplo, en su compromiso con la indisolubilidad de España y con la Monarquía. Así las cosas, la defensa de la Constitución sería cosa de formaciones políticas de extrema derecha, fascistas, franquistas más o menos redecoradas.…  Seguir leyendo »

Hace ya casi 20 años, Brian Barry, un aseado filósofo político de izquierdas, publicó un vehemente ensayo, Culture and Equality, que removió las aguas habitualmente mansas, cuando no pantanosas, de su gremio. Mostraba su preocupación por el crecimiento exponencial de una producción académica antiuniversalista, defensora de «puntos de vista que apoyan la politización de las identidades de grupo, en los que la base de la identidad común es, según se afirma, cultural». Barry no era el primero en subrayar el cambio de tendencia, la sustitución de los ideales de igualdad y justicia por los de diferencia e identidad. Pero sí en recordar que los responsables no eran sólo aquéllos que, con renovada ornamentación, reciclaban un producto bastante viejo, tan viejo como el historicismo alemán, el nutriente fundamental de las peores ideas -y prácticas- que Europa ha cultivado.…  Seguir leyendo »

Soluciones políticas

Un filósofo con criterio recomendaba que si en un texto nos cruzábamos con la palabra dialéctica probáramos a suprimirla y volver a leerlo. Si el texto mejoraba, como sucede siempre que la prosa se aproxima a la concisión de las cartas comerciales, quedaba demostrado que dialéctica era mampostería. Si el texto no encontraba un sentido cabal, mejor arrojarlo a la papelera.

Siempre me acuerdo de aquella recomendación cuando me encuentro con uno de esos comodines que apuntalan la retórica política. Me sucede con federalismo, autogobierno, cambio, reforma constitucional o diálogo. A todos les gustan mientras no se pidan detalles.…  Seguir leyendo »

La izquierda sentimental

Apenas repuesto de las declaraciones del anterior ministro de Justicia a cuenta de la sentencia de La Manada, me enteré de una vigilia de oración en Sevilla contra la LGTBfobia. En aquellos días, la presidenta del Santander se proclamaba feminista. Barojiano como soy, quedé a la espera de las moscas, convencido de que los carabineros acudirían a la cita. Los gestores de Twitter de la Policía no me defraudaron.

No esperaba menos. Después de todo, según estudios solventes, España es uno de los países más progresistas del mundo. Eso sí, una pregunta se imponía: entonces, si todos estamos de acuerdo, ¿quién queda enfrente?…  Seguir leyendo »

España

El título de este artículo no es un título. Es un experimento. Y como todos los experimentos (“la buena física se hace a priori”, decía Koyré) parte de una predicción: no pocos lectores habrán sentido un estremecimiento. Incluso, à la Popper, con hipótesis fuertes, me atrevo a conjeturar que a alguno se le habrá escapado un pauloviano “fascista”, como a Iglesias en el Congreso al dirigirse a Rivera, con la autoridad que le concede su condición de profesor de políticas, su familiaridad con el peronismo y su buena disposición hacia proyectos políticos de base explícitamente étnica y práctica totalitaria. “Falangista”, sentencian los menos escrupulosos.…  Seguir leyendo »

Sorprende la sorpresa ante el encandilamiento nacionalista de los sindicatos. El boletín de UGT que recibo en mi universidad, impreso en una calidad que envidiarían las revistas de quiosco, se llama Llengua i treball. Del treball se ocupa poco. Para ser justos, su fascinación por la llengua les ha conducido en contra de los intereses del treball.

No especulo. Las llamadas políticas de normalización lingüística que, por ineficientes, perjudican a todos, pues impiden el acceso de los mejores a cada quehacer, por discriminatorias, penalizan especialmente a los trabajadores, vetados para encontrar trabajo en su país. Sucede cuando el Gobierno socialista balear exige el catalán a los médicos y a los músicos.…  Seguir leyendo »