Félix Ovejero Lucas

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de Marzo de 2008. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

Escribir después de Sánchez

El final de ETA sembró patologías morales que han quedado enquistadas para siempre en nuestro ecosistema político. Aquel lema, Otegi ha hecho un discurso por la paz, facturado por Zapatero, condensaba impecablemente la enfermedad. Pasearon el lema y pasearon al personaje, incluso por el Parlamento Europeo, de la mano de Podemos y con el PSOE en su inequívoca posición habitual: silbando. Entre los muchos trastornos de aquellos días hubo dos cuya sombra todavía se proyecta sobre nuestro perímetro moral y que, a mi parecer, ayudan a entender que estemos como estamos. Incluidas las condolencias del presidente del Gobierno.

El primer trastorno, un clásico muy del gusto de los nacionalistas vascos y de no pocos socialistas, se manifestaba en las amonestaciones a los asesinos.…  Seguir leyendo »

El 3 de octubre de 2017 a las ocho y media de la tarde tomaba un avión desde Sevilla hacia Barcelona. Pocas horas antes el Rey había anunciado un discurso para las nueve de la noche y durante la tarde me temí lo peor, otra dosis de cháchara complaciente con el delito y la mezquindad. Ya saben: pocas menciones a la ley y mucha cochambre palabrera alterando el sentido recto de los conceptos. Al aterrizar y conectar el teléfono, en un mensaje, bromeando, un amigo me preguntaba si yo era el autor del discurso. No, no lo había escrito pero, naturalmente, lo firmaba.…  Seguir leyendo »

Decía Borges que todo escritor elige sus precursores. Un modo elegante de señalar la costumbre, frecuente entre artistas, de decorarse con muertos vistosos. Son muchos más quienes se proclaman influidos por Joyce o Proust que por Danielle Steel o Dan Brown. Nada que decir. Son cosas de los artistas. Eso sí, siempre que no nos tomemos muy en serio el trasfondo del alarde. Nadie decide quién le precede por la misma razón que nadie elige a sus padres. La inexorable flecha del tiempo.

En Historia la afirmación cobra otro sentido. Basta con conocer la actual filiación política del historiador para anticipar con probabilidad cercana a uno lo que piensa sobre lo sucedido tres siglos atrás.…  Seguir leyendo »

Podemos o la destrucción de la izquierda

En las elecciones europeas de 2014 la noticia fue Podemos. Con un millón doscientos mil votos emergía un nuevo partido en un ecosistema enquistado. Según decían, venía a regenerar nuestro tóxico ambiente político. En aquellas mismas elecciones, por circunstancias que duelen en el recuerdo, UPyD y Cs acudieron por separado. De haberse presentado juntos habrían sumado un millón y medio de votos. La noticia habría sido otra y se habría reajustado el centro gravitacional de nuestro debate político de los últimos años hacia nuestros genuinos problemas. UpyD y Cs también eran nuevos y también habían venido a oxigenar la vida política.…  Seguir leyendo »

Con el virus llegó el fervor por la ciencia. Si se permite el anacronismo, los periódicos ya no se abrían por la sección de deportes, sino por la de ciencia. A los lectores de Investigación y Ciencia se nos saltaban las lágrimas. Por fin se despertaba el interés por el conocimiento. Una buena noticia en tiempos de delirios irracionalistas, cuando hasta las leyes de Mendel están bajo sospecha ante los nuevos cardenales Belarmino del antifascismo. Pero, según es costumbre, la alegría duró poco. Ya la propia naturaleza del entusiasmo tenía más de fe ciega que de creencia bien fundada. Bastaba con ver cómo se recibían las noticias de la vacuna.…  Seguir leyendo »

Las predicciones resultan complicadas. Pero nosotros nos resistimos a aceptarlo. Uno de los premios Nobel de Economía más indiscutidos, Kenneth Arrow, ilustraba esas dos circunstancias con su experiencia como meteorólogo durante la Segunda Guerra Mundial, cuando quiso convencer a sus superiores de la inutilidad de sus informes: «Los estadísticos que había entre nosotros verificaron las previsiones y descubrieron que no diferían del azar». Los propios encargados de preparar los pronósticos estaban convencidos de tal extremo y pidieron que dejaran de hacerse. La respuesta decía aproximadamente lo siguiente: «El general en jefe es consciente de la inutilidad de las previsiones meteorológicas. Sin embargo, las necesita por motivos de planificación».…  Seguir leyendo »

Supongamos, solo por suponer, que la mejor respuesta frente al virus fuese la inmunidad de grupo. Ya saben, conseguir un número suficiente de individuos que por haber superado la infección actúen como cortafuegos impidiendo su propagación a quienes no están protegidos. Optar por esa política no sería un trago de fácil digestión: se admite que de manera inmediata habrá bastantes muertos, aunque al cabo de un tiempo, echadas todas las cuentas, las cosas nos irían mejor, tanto en vidas como en recursos, lo cual, por caminos tortuosos, es otro modo de referirse a las vidas. Y ahora la pregunta: ¿habría algún Gobierno pendiente de elecciones dispuesto a adoptar esa política?…  Seguir leyendo »

A finales de 2019, cuando cualquier persona medianamente alfabetizada podía estar informada de la gravedad del Covid-19, Giorgio Agamben, filósofo italiano relativamente popular, publicó un artículo no sorprendentemente titulado La invención de una epidemia donde sostenía que la enfermedad se estaba exagerando. El sistema, por abreviar, alentaba el pánico para justificar variantes del estado de excepción, con intervenciones militares, cierre de fronteras y medidas económicas de emergencia. Fatigada ya la excusa del terrorismo, la epidemia acudía para servir a los negocios (seguros de vida, laboratorios farmacéuticos, empresas del ramo sanitario) y disculpar los controles de poblaciones (cámaras y vigilancia). El virus como amenaza global era la nueva herramienta del sistema para alentar la paranoia de los ciudadanos y sancionar su sometimiento.…  Seguir leyendo »

Cataluña la victoria de la ficción

El relato ha vuelto. Ustedes lo conocen. España está en deuda con Cataluña. Mejor dicho, continúa en deuda, porque el maltrato es ancestral. Ingenuos, los catalanes en el 78 confiamos en que por fin seríamos escuchados. Nada más falso. Después de años de contribuir a la gobernabilidad, insatisfechos, depositamos nuestra última esperanza en un nuevo Estatuto. Pero una vez más nos encontramos con el desprecio y la falta de diálogo: un arbitrario recorte y hasta un partido de gobierno recogiendo firmas en contra del Estatuto. El independentismo fue la natural reacción al último intento catalán de buscar encaje en España.

Cada una de las afirmaciones contenidas en el párrafo anterior es falsa.…  Seguir leyendo »

No arriesgo mucho si digo que el pensamiento conservador se muestra partidario de conservar. Apenas arriesgo un poco más si desgrano esa afirmación en dos principios que, de distinta manera y en distinto grado, solos o de la mano, suscriben los conservadores. El primero, de nostalgia, invita a atribuir retrospectivamente virtudes a lo ya sucedido: cualquier tiempo pasado fue mejor. El segundo, de resistencia al cambio, proclama una desconfianza respecto a las intervenciones públicas que, en algunas versiones, se concreta en la descalificación de todo aquello que da en llamar ingeniería social. Mientras el segundo opera ex ante, preventivamente, ante cualquier intervención en el mundo, el primero opera ex post, elogiando el pasado.…  Seguir leyendo »

Como en el cuento del asesinato, nadie parece reparar en lo que está a la vista de todos. Por ejemplo, en esas tres letras EAJ que acompañan siempre a las siglas del PNV en su logotipo y que no es la traducción de Partido Nacionalista Vasco. Se lo recuerdo: EAJ es acrónimo de Euzko Alderdi Jeltzalea, que significa Partido vasco de los simpatizantes del JEL, donde JEL se corresponde con la expresión vasca Jaungoikoa Eta Lagizarrak, Dios y Ley vieja. No es una nota a pie de página, sino un titular, que no se ve desmentido por la genealogía intelectual reconocida de la organización con un racista medio analfabeto, Sabino Arana, que da nombre a la fundación de ideas del partido, ni por un proyecto político que defiende privilegios en nombre de la identidad y la historia.…  Seguir leyendo »

La sentencia del Supremo parecía, también, la sentencia de muerte del procés. Confieso que no venció mis reservas, las filosóficas, que las jurídicas las dejo para los especialistas. La insurrección anticonstitucional no era ni una broma ni un farol. Dada la naturaleza del asunto, ni siquiera podía serlo. Ni la calificación cabría. La proclamación de independencia desde instituciones de autogobierno, en tanto aspiración a reconocimiento de un nuevo Estado, tiene siempre vocación de realidad. Un farol que tiene o puede tener eficacia causal deja de ser una bravata. Si triunfa, las palabras se mudan en realidad. Estamos ante un genuino enunciado performativo: por el mismo hecho de formularse se convierte en hecho.…  Seguir leyendo »

Cuando MacGuffin se adueña de la escena

Perdonen mi malasombra, pero los sueños no son verdad. Con frecuencia, en la política como en la vida, no tienen más sostén que la ingenuidad de unos y, ay, las mentiras o las cobardías de los otros. Traigo la mala noticia porque veo a muchos bienintencionados fantaseando con la gran coalición, un acuerdo de gobierno entre los grandes partidos para hacer frente a la crisis y al nacionalismo. Lo siento, pero la gran coalición nunca será. Mejor darnos por enterados cuanto antes.

Algunos achacan la imposibilidad del pacto a nuestro ancestral encanallamiento. Los españoles somos así. Caínes sempiternos. Un recurso cultivado por cierta literatura académica, nacionalista a su pesar, bastante plomiza, acostumbrada a invocar en sus explicaciones alguna variante, más o menos camuflada, de las esencias nacionales.…  Seguir leyendo »

Todos o casi todos coincidimos en que no está bien mantener relaciones sexuales con un pollo muerto y en que la democracia es buena cosa. En lo que no estamos tan de acuerdo es en por qué. En el primer caso, a poco que se pongan a pensar, sí que encontrarán alguna coincidencia, una emoción compartida, la repugnancia, fundamental a la hora de explicar muchas valoraciones morales. El acuerdo resulta más complicado en el caso de la democracia. Para algunos la democracia es un sistema de penalización, elecciones mediante, de los malos gestores; para otros, un modo de resolver conflictos sin partirnos la boca, por mayorías.…  Seguir leyendo »

El debate sobre la lengua es uno de los más confusos que ofrece nuestro ya de por sí confuso mundo político. Para empezar, el debate son varios debates, todos ellos sostenidos en menesterosos andamios intelectuales: igualdad de las lenguas; concepciones del mundo asociadas a las lenguas; derechos de las lenguas; discriminación positiva de las lenguas; bondades de la diversidad lingüística; lenguas propias. Todos esos asuntos se sostienen en una vaporosa trama conceptual que arropa a políticas en ocasiones inteligibles y siempre incompatibles con elementales consideraciones de eficiencia y de igualdad. Una circunstancia que justifica repetir algunas consideraciones elementales.

La lengua sirve para comunicarnos.…  Seguir leyendo »

El mes pasado se cumplieron diez años de la muerte de Leszek Koakowski, uno de los más agudos críticos del comunismo. O del socialismo o del marxismo, que tanto da para los más agrestes. Ahí está su monumental repaso en tres volúmenes, Las principales corrientes del marxismo, desigual pero con capítulos extraordinarios, entre ellos algunos que hacen digeribles a autores de prosa oscura y exposición descabalada, tan propicios a la ilusión de profundidad (uno echa a faltar un capítulo sobre Benjamin a ver si finalmente pilla el busilis que tantos valoran). Joven promesa del Partido Comunista polaco, en 1966 es expulsado del partido y en 1968 de la universidad, año en el que acabó por recalar en el All Souls College de Oxford, donde permanecería hasta su muerte, siempre cultivando una filosofía con afán de claridad, de precisión en las palabras y de limpieza en los argumentos, como corresponde al mejor quehacer analítico anglosajón, con una importante diferencia respecto a lo que es común en esa tradición: no orilló los asuntos importantes ni tampoco las escaramuzas (En Revista de Libros pueden encontrar un sabio repaso de su quehacer de la mano de Julio Aramberri).…  Seguir leyendo »

Vivimos tiempos sentenciosos, con diagnósticos urgentes y soluciones enfáticas. Los mimbres retóricos del populismo. Se volvió a comprobar con ocasión de la sentencia de La Manada cuando reaparecieron las peticiones a los hombres «para que dejen de matar mujeres». A todos. O para decirlo con las palabras apenas más prudentes de la juez Pilar Palop, delegada del gobierno para la Violencia de Género en diciembre pasado: «Una democracia en que la mitad de la población vierte violencia sobre la otra mitad no es democracia». La mitad de la población, nada menos. Los hombres, así, en general, constituimos una amenaza. Por concretar: la mitad del Consejo de Ministros intimida a la otra.…  Seguir leyendo »

En política, en sus mejores momentos, coinciden los intereses del político, los del partido, los de los votantes y los generales. Algo que pasa poco, si es que pasa. El diseño político procura configurar las instituciones para que pase con más frecuencia. El mercado, según sus más entregados entusiastas, cumple parcialmente el objetivo: para hacerse rico el panadero ofrece un buen pan. Su interés apunta en la misma dirección que el bienestar general. Al parecer de algunos, con la democracia sucede algo parecido: el político, para llegar al poder, ha de obtener más votos y eso solo lo consigue atendiendo a los intereses de los votantes, resolviendo sus problemas.…  Seguir leyendo »

La izquierda se llama izquierda porque pasaba por allí. Como casi en todo, la historia comienza en la Revolución francesa, el 11 de septiembre de 1789, cuando la Asamblea Nacional Constituyente, todavía en Versalles, discutía un artículo de la nueva Constitución. Los diputados favorables al veto real a las leyes que en su día pudieran aprobar la futura Asamblea Legislativa, partidarios del absolutismo, se acomodaron a la derecha del presidente de la Asamblea. Enfrente, los defensores de la prioridad de la soberanía nacional sobre la autoridad del rey. Sabe Dios por qué circunstancia el primero recaló donde recaló y, claro, los cofrades, según llegaban, se iban arracimando en torno a los suyos.…  Seguir leyendo »

Judas no puede ser catalán

Hace unas semanas en Coripe, un pueblo de Sevilla, quemaron la figura de un muñeco, un Judas, con la imagen de Puigdemont. España entera salió a denunciar lo que consideraba un acto de anticatalanismo. Como catalán, España me ofendió. La denuncia solo tenía sentido bajo el supuesto de que todos los catalanes somos delincuentes. Porque al muñeco lo quemaban por representar a un delincuente. Por eso, en años anteriores habían quemado imágenes de Rato y Urdangarin. A todos los unía la misma condición, la que da sentido a los Judas: la sanción de un acto que se reprueba moralmente. Quienes se escandalizaban ahora y no se escandalizaron antes nos estaban diciendo que aprobaban los actos del fugado de la justicia.…  Seguir leyendo »