Fernando Arrabal

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Ha existido alguna vez la seducción

No he conocido nunca a una «seductora». Y aún menos a un «seductor». Creo que sí he conocido y tratado (casi íntimamente) a grupos que congregaron a los que tienen fama de ser los más «seductores» del siglo y del mundo: actores de Hollywood, el Broadway de NY, «le-tout-Paris», artistas surrealistas, pánicos, dadaístas, patafísicos, comediantes del Gran Teatro del Mundo o poetas pobres y malditos «para no hacer mudanza en su costumbre».

He creído comprender que la seducción es un mito nuestro. Un cero que espera su hora. Un infundio masculino. Una trola exponencial. Los demócratas invitan a cambiar de chaqueta cuando los saurios son incapaces de incomodar a las musas.…  Seguir leyendo »

Sin mérito alguno dirigí la única carta pública a Francisco Franco durante su vida. Con la deslumbrante ineficacia de los luceros y las octavillas. Desde entonces obviamente todos mis escritos y filmes (siete largo-metrajes o cortos) fueron prohibidos en España hasta su fallecimiento. Por cierto su óbito sucedió en el año 100 de la era patafísica sin que nadie lo anotara… ni yo mismo a pesar de que, por pura condescendencia y bienandanza, soy sátrapa del Colegio de Patafísica como Ionesco y Marcel Duchamp. «La sangre de mi espíritu es mi lengua. Y mi patria es allí donde resuena», dijo Miguel de Unamuno en «La tía Tula».…  Seguir leyendo »

Aunque nunca formé parte de ningún partido o clan, conocí en aquellos remotos años a tantos pánicos e hispánicos que tenían una admiración estudiosa por el anarquista Francisco Ferrer i Guardia. Pero Quevedo hasta su muerte conservó su estrafalario nombre de gafas. Y los descendientes de Chateaubriand, el de filete.

Durante todo el primer tercio del siglo XX, decenas de escuelas, ateneos y universidades populares seguirían los planteamientos anarquistas y ferrerianos. ¿O se dice ferreristas? El diccionario Espasa con su centenar de libros (que preside mi salón) ¿es también del mismo origen?

Con su mujer, Teresina Sanmartí de Ferrer, tuvo tres hijas, Trinidad, Paz y Sol.…  Seguir leyendo »

En realidad lo celebro todo: desde el año nuevo hasta la fiesta de los patrones y patronas de Melilla o Ciudad Rodrigo. Obviamente siempre que puedo acudo a sus pregones. Me siguen encantando sobre todo los Reyes Magos. Comprendo que puedan gustar la ironía, la provocación, la inocentada, la novatada, el canular: yo nunca conseguí apreciarlos.

En Ciudad Rodrigo, los Reyes Magos disponían de despensas de juguetes mayores que las de Brueghel. En el Juegos de niños de éste se pueden contar hasta cerca de ochenta juegos y treinta juguetes: peonzas, bolos, tabas, nueces, zancos, molinillos, aros, carracas, ballestas, sonajeros, garrotas, muñecas, vejigas de cerdo, pompas de jabón, caballos de palo… El universo lúdico de mi infancia se hubiera podido dividir en juegos de maña, de transporte, de locomoción, de fuerza, de roles, de procesiones, de guerra, de espectáculo (como mi teatro de cartón), e incluso juegos bárbaros, como los torneos, las pedreas o los martirios.…  Seguir leyendo »

No escribo este artículo, lo desprendo de mis recuerdos, dejando escapar la memoria sin intentar siquiera retenerla. Con un Ciudad Rodrigo como una corola abierta, donde pisé la tierra cubierta con el manto del resplandor, la membrana más dulce y el nervio más sensible. Cuando yo tenía nueve años se cantaba en la inmediata posguerra «Rascayú», «Vamos a contar mentiras» o «La vaca lechera». Los imborrables recuerdos brotan de mis sombras con la memoria descalza por cerros de auroras. Con aquellas disparatadas letras que parecían surgir de espíritus estrambóticos (entonces aún no se conocían el absurdo y sus eriales), que se cantaban a grito pelado ¿sin que nadie imaginara o supusiera que tenían relación alguna con la actualidad o sus cometas escocientes?…  Seguir leyendo »

Cuando salí de mi tierra

Con qué desconsuelo estuve a punto de llorar varias veces en el vagón del tren que me condujo a París hace casi setenta años. Sin embargo, aquel 11 de diciembre de 1955 me imaginaba, como hoy me imagino, tan sólo provisionalmente desterrado. Con qué sorpresa me invadió (con encajes de irracionalidad) una excitación trenzada de pavor en el jarro de la esperanza. Fueron tantos los españoles que, mordiéndose los pies, emprendieron un periplo parecido sambenitados de emigrantes exiliados o viceversa. El historiador nos dedicó un capítulo, el sociólogo un panfleto, Kundera una novela y el popularísimo, entonces, Juanito Valderrama, una copla:

Cuando salí de mi tierra
volví la cara llorando
porque lo que más quería
atrás me lo iba dejando.…  Seguir leyendo »

Contrariamente a lo que se afirma generosamente a veces, no he formado parte de los cuatro avatares de la modernidad. Puesto que Dada, el café Voltaire, el dadaísmo y sus siete (?) manifiestos sucedieron diez y seis años antes de mi nacimiento. Con Tristan Tzara, que tan solo vi a menudo el último año de su vida (se ocultó precisamente el día de Navidad del año 1963), sobre todo hemos hablamos de ajedrez. Como con Marcel Duchamp. Obviamente de todos ellos guardo un recuerdo y un agradecimiento casi igual al que conservo de mi primera maestra de párvulos: la madre Mercedes.…  Seguir leyendo »

El teatro es un efímero siempre, un gaudeamus y a veces una hecatombe que desde la primera vez, sin razón ninguna (sin comérmelo ni bebérmelo), me ha dado día y noche, y me ofrece aquí y allá, toda la clase de bienandanzas que puede obtener un poeta dramático. Desde España a veces me escriben corros de espontáneos pánicos e hispánicos, de desconocidos actores, «muy cordialmente». El más reciente mensaje de ellos desde Madrid es el que más me perturba y emociona.

Sin merecerlo ni remotamente parece ser que «en mi teatro no se pone el sol». Eso me dicen generosamente los académicos y universitarios que me hacen el favor inmerecido de estudiar y analizar mis modestas piezas.…  Seguir leyendo »

Poco después del fin del antiguo régimen se celebró en Barcelona un «primer» congreso sindicalista de la democracia. Los organizadores consiguieron que en el tablado oficial hubiera toda clase de personalidades y famosos. Incluso algún invitado célebre que no parecía tener absolutamente nada de jornalero. Para mayor emoción fui el último mono de aquel jubileo y recordatorio.

Obviamente como para justificar la presencia de «aquel» poeta y dramaturgo, uno de los dirigentes recordó generosa y gentilmente mi carta al dictador publicada durante su vida, mi desgraciada (y felizmente fallida) tentativa de «tiranicidio», mi encarcelamiento en Carabanchel y la prohibición total de todos mis escritos hasta el día siguiente de la muerte del general.…  Seguir leyendo »

Alfonso X ¿fue el primer bibliófilo de la historia? Alfonso X El Sabio nació en Toledo el 23 de noviembre de 1221 y se ocultó en Sevilla el 4 de abril de 1284. Fue Rey de Castilla y de León a la muerte de su padre, Fernando III El Santo. Los cosmonautas de 1935 nombraron en su honor al cráter lunar «Alphonsus». Fue sobre todo un superdotado inventor de clichés. De la extensa obra bibliofílica alfonsí destacan: Las siete partidas, Cántigas de Santa María, Lapidario, Libro de los juegos, etc.:

-El Rey… las emienda et yegua e endereça e muestra la manera de cómo se deven fazer… dezimos por esta razón que el rey faze el libro.…  Seguir leyendo »

La araña de Louise

La «Mamá» de Louise Bourgeois (francamente «Maman») es una araña, con las iniciales de la artista, de mármol, acero inoxidable y bronce. Pesa 22 toneladas mide 10 metros de diámetro y 10 de altura. Bajo su abdomen tiene una faltriquera con 26 huevos de mármol. Sus ocho patas se yerguen verticalmente antes de torcerse casi horizontalmente para alcanzar el resto del cuerpo del animal. ¿Batirá hoy todas las plusmarcas en Nueva York? ¿Por más de 35 millones de dólares? ¿Será la obra más cara vendida en una venta pública por una artista femenina? ¿Por delante de Frida Kahlo –La Tierra Misma–, Camille Claudel o Tamara de Lempicka?…  Seguir leyendo »

Casi nadie nos previno que alfacero había derrotado tragado o liquidado a pescadoseco. ¿Cuándo aún cualquier vocablo era una historia de amor? Casi nadie nos previno que tamaño acontecimiento (circunspecto) sucedió hace un año; como para conmemorar el 7 de diciembre: día en que todos los años se celebra la concepción del «Père Ubu». ¿Nos normalizaremos aprendiendo a dibujar nuestras huellas digitales?

Casi nadie nos previno que alfacero vs jugaron el campeonato del mundo de ajedrez. ¿Quién dijo que las épocas de decadencia son fértiles en obras maestras silentes?

Casi nadie nos previno que compitieron en cien partidas de las que alfacero no perdió ninguna.…  Seguir leyendo »

No fue nada irrealizable… y sin mérito alguno ver a menudo a Andy Warhol (allá o aquí ) ¿sin que los más se dieran cuenta de que era Andy Warhol? No fue nada irrealizable… tratar a Jack Kerouac, a Jean-Michel Basquiat, a Tom O’Horgan, a Allen Ginsberg… siguiendo los consejos que me prodigó –sin conocer a ninguno– la inolvidable Madre Mercedes.

No fue nada irrealizable… preguntar en la calle 14 de NY a un policía en 1959 si su comisario me permitiría ponerle las esposas a una vanguardista bailarina que quería lucirlas.

No fue nada irrealizable… que al poeta Arroyo (co-fundador del «postismo» y enfermero) el cirujano le confiara mantener mi corazón en el Hôpital Foch.…  Seguir leyendo »

Qué fácil… qué sencillo…

Qué fácil fue escribir una carta pública al general Franco durante su vida. Qué sencillo fue reconocer que el magistral cuadro del prodigioso Picasso no tiene absolutamente nada que ver con el salvaje bombardeo de Guernica por 44 aviones de la Legión Cóndor nazi el 26 de abril de 1937.

Qué fácil fue lucir una banderola «anti-gulag» en un parque parisiense abarrotado por fanáticos del porvenir radiante.

Qué sencillo fue intentar prescindir (fallidamente) del Jefe del Estado.

Qué fácil fue tener no una línea o un capítulo o un libro sino toda la obra prohibida al fallecimiento del dictador.

Qué sencillo fue (ya muerto el general e instalada –ya– la democracia) formar parte del escuadrón (5) de «insuperables incapacitados» para volver a España.…  Seguir leyendo »

Goya, ese coloso

No sabemos exactamente por qué Goya (1746– 1828) se instaló en Burdeos en 1824 desdeñando su primera etapa: París. (¿No quería deslumbrase sin esclarecerse?). No sabemos exactamente si murió a causa de una caída en las escaleras de su casa bordelesa.

No sabemos exactamente dónde se encuentra actualmente su cráneo.

No sabemos exactamente quién estaba cerca de su sepultura cuando se abrió el catafalco para trasladar sus restos a Madrid.

No sabemos exactamente si el profesor Brulatour de la Escuela de Medicina de Burdeos tuvo la autorización de la «viuda» para decapitar el cuerpo de Goya.

No sabemos exactamente si un alumno en prácticas médicas sutilizó el cráneo de Goya para evitar que le mandaran a la fosa común.…  Seguir leyendo »

La casilla cárcel

Sigo sin conocer oficialmente a Régis Debray. Sin embargo y sin razón ninguna se mezclaron nuestros dos nombres en 1967 cuando los dos fuimos apresados. En su caso como recluta de la tiranía castrista.

Por casualidad en 1982, sin que nadie nos presentara, coincidimos en una cola para tomar el Concorde en Nueva York. Espontáneamente me dirigí al consejero de Fidel Castro:

–En sus bolsillos, con su calderilla, lleva las llaves que encalabozan a los poetas cubanos desde hace 23 años.

Ante mi sorpresa Régis Debray me respondió cortésmente: –Hago lo que puedo para liberarlos. Y le repliqué, demasiado agresivamente: –Es la mentira que repiten sistemáticamente todos los que, aliados al tirano, no se atreven a discutir su poder.…  Seguir leyendo »

Ocupaciones parisienses en Mayo del 68

Durante aquel inolvidable mes lo que realmente pasó en mayo del 68 ha entrado en la categoría de leyenda o de «gesta». Y por si fuera poco, sin gastos. Queríamos soñar tanto que nos despertábamos después.

Pero toda pasión ¿no supone un juego con la muerte? Por lo que en Moscú repitieron (como auténticos especialistas; ¡a lo bestia!) «mayo del 68 no es revolucionario: porque no hubo muertos».

Casi increiblemente «Mayo del 68» comenzó el 22 de Marzo de 1968. Por eso sus mandos se alzaron como el «Mouvement du 22 mars». Pero más finamente también se llamaron los «enragés», palabra que acarreó muchos problemas para encontrar su traducción hispánica e incluso pánica.…  Seguir leyendo »

Las olvidadas

Al parecer entre hombres decidimos, entre mil otras cosas, las normas de la ovulación. ¿Como un homenaje a la confusión? Se pudo afirmar, entre hombres, que los «testículos femeninos» emitían un esperma no muy diferente al masculino. El cóctel de las dos semillas, revuelto en el útero, explicaron doctamente nuestros científicos –masculinos–, permitía la fecundación. Dando pie a que Perogrullo reconociese que para confundirse se precisa cometer errores.

Hasta los más sabios, como el mismísimo Descartes, aseguraron que los dos líquidos espermáticos servían de levadura el uno al otro. Se recalentaban, según él, entre sí, de tal manera que algunas de sus partículas «adquirían el ardor del fuego…».…  Seguir leyendo »

Ningún historiador osaría negar que el «Fénix de los ingenios» fue un familiar de la inquisición. O ningunear las más divertidas y extravagantes leyendas o mitos apostólicocompostelenses. Y, sin embargo, ¿no nos atrevemos a declarar que Picasso durante un tercio de su vida fue un agente proclamado «urbi et orbi» de una de las peores tiranías de su época? Con poli moscovita «protegiéndole» a su puerta hasta su último suspiro. Aún hoy no sabemos bien ni cómo ni cuándo ni por qué se exhibe «su» cuadro, a bombo y platillo, sin saber a ciencia cierta lo que representa. ¿El «post-estalinismo» nos va a seguir haciendo comulgar con ruedas de molino?…  Seguir leyendo »

André Breton vivió durante cerca de medio siglo en una modesta vivienda, entre dos pisos como «el calvario del fulminado» de Alfred Jarry. En el número 42 de la calle Fontaine. Allí nos recibía con la copita de ron blanco del rito y de «La embrujadora de serpientes». (Traduzco y cito entre comillas sus inolvidables publicaciones). En este retiro trapense residió desde 1922, dos años antes de escribir el primero de sus dos «Manifiestos del surrealismo» (Ediciones del Sagitario en 1924 y, en 1930, posteriormente, en las Ediciones Kra). Y vivió estrechamente hasta su ocultación en 1966 a los setenta años.…  Seguir leyendo »