Fernando García de Cortázar

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de mayo de 2009. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

La ofensiva del separatismo catalán se ha impulsado gracias a la fuerza de dos elementos simbólicos, de extrema capacidad para desarrollar la energía emocional que precisan las fases históricas de ruptura. Para compensar el miedo al cambio y vencer los sólidos recursos de la inercia, hay que proporcionar a las masas la fuerza de una creencia. Y en los momentos de crisis de legitimidad como los que vivimos, en el sofocante escenario de desertización moral en el que caminamos, incluso un espejismo irresponsable puede disponer de perfil más atractivo que la compleja y dura realidad que se alza en nuestro entorno.…  Seguir leyendo »

La segunda vuelta de las elecciones presidenciales francesas ha tenido una sustancia que, sin duda alguna, hará fermentar de nuevo los materiales sobre los que la Francia parisina lleva haciendo ondear su ombligo cultural en los últimos doscientos cincuenta años. La votación del 7 de mayo, convenientemente dramatizada por los medios de comunicación, ha permitido que a Francia no se le reproche su tercera parte de sufragios xenófobos y reaccionarios, sino que se elogie su solo aparente unanimidad republicana, liberal, ilustrada y moderna. Un peligro éste de la ultraderecha, nacido en las mismas entrañas de la sociedad francesa, y que se corresponde a lo que los intelectuales del país vecino les cuesta admitir –la tradición contrarrevolucionaria, bonapartista y maurrasiana, las herencias de recelo ante la democracia parlamentaria y de exaltación de una civilización que se considera propia, y no parte de la idea misma de Europa–, ha sido vencido por Macron con el consiguiente alivio de todos los gobiernos europeos.…  Seguir leyendo »

No podrá negarse a la alegre muchachada de nuestro populismo local su capacidad para acuñar un nuevo vocabulario, como corresponde a toda ambición política y a toda voluntad de control social que se precie. De lo que se trata, para esos deslenguados, es de hacernos olvidar el inmenso esfuerzo realizado para oponer la complejidad a la simplificación, el argumento a la consigna, el diálogo a la provocación. Gracias a la ciudadanía solvente y madura, España ha soportado lo indecible en sufrimiento social, crisis de liderazgo y erosión de representaciones políticas sin que este país se fuera a pique. La tenaz decisión de vivir juntos, de unirnos en torno a una trama de derechos y valores nos ha salvado de hundirnos en la insignificancia.…  Seguir leyendo »

El problema de España, España como problema, España sin problema, la España sin pulso, las dos Españas, la tercera España, la España invertebrada… Nuestros libros de historia agrupan las referencias a una angustia, a una inseguridad, a un complejo de falta de realización. Pero también invocan una empresa apasionante, una tarea cívica incansable, en cuya realización se define el carácter de una nación. No hay comunidad política que, disponiendo de tan firmes raíces en el tiempo y en la cultura de Occidente, se haya interrogado sobre su solidez, su pasado y su viabilidad con tal conmovedora y arriesgada inquietud. Para los tramposos portaestandartes del separatismo, ese debate confirma la flaqueza histórica de nuestra nación: la congoja de innumerables pensadores, la infatigable meditación en torno a nuestra trayectoria colectiva son pruebas de la inconsistencia de España, manifestaciones lánguidas de los vanos esfuerzos por definir lo que solo tiene entidad en los calentones de los fabricantes de sueños y los ángeles custodios de un paraíso artificial.…  Seguir leyendo »

Ha sido tan desatinada y excesiva la exigencia de algunos sectores de la izquierda de que no se emita en la televisión pública la misa del domingo, que ha acabado por provocar el sonrojo y desconcierto hasta de quienes tantas veces han gozado de su trasnochado anticlericalismo. Tertulianos sofocantes, caudillos broncos y periodistas airados han salido al paso de la crudeza de la propuesta. Todos estos han considerado que la emisión de la misa es permisible, para la atención de los grupos necesitados, ancianos y enfermos. Solo en el marco de esa apreciación de los espectadores como minusválidos físicos o tullidos espirituales, como últimos espasmos de una sórdida España de creyentes, se aprueba la presencia del catolicismo en un medio de comunicación público.…  Seguir leyendo »

Hace cuarenta años, todos los españoles votamos, por vez primera en casi medio siglo, a nuestros representantes en un parlamento democrático. Hace menos de diez, las instituciones autonómicas de Cataluña y una parte no desdeñable de sus habitantes se han lanzado a la impugnación de lo que entonces se creyó marco definitivo de convivencia. Aludir al necesario cumplimiento de la ley es indispensable. Pero provoca inquietud, porque proyecta sobre la opinión pública un mensaje en el que la mera obviedad de una afirmación gubernamental puede entenderse como referencia cansina a una autoridad y no como argumento en un debate vivo de la ciudadanía.…  Seguir leyendo »

Hay un pueblo en el Oriente de España, amable, acostumbrado a vivir con civismo y responsabilidad. Un pueblo que odia la violencia, que ama la cultura, que siempre ha valorado su tradición sin considerarla una identidad que se afirme conflictivamente. Existe una Cataluña cuyos ciudadanos adquirieron una sobria estatura nacional, haciendo de su catalanismo una forma histórica de construir la España liberal e integradora, soñada por el regeneracionismo más abierto a los desafíos del siglo XX. Sabemos de una Cataluña que luchó por un sistema democrático para todos los españoles en los años de la dictadura franquista. Una Cataluña en la que no cabían ni el vetusto nacionalismo centralista ni la dormidera del separatismo con sus ridículas mitologías.…  Seguir leyendo »

En estos años de crisis hemos podido asistir al triunfo del romanticismo político que se caracteriza, entre otros muchos desajustes, por exaltar una hueca sinceridad, confundiendo el precio de la franqueza con el valor de la verdad. Esa sinceridad suele presentarse en forma de insolencia, de descaro, de músculo tabernario y de aspaviento soez. Muchachos y muchachas que han brotado en esta España dolorosa, como la explosión abundante de una primavera descompuesta, han conseguido llenar la pasarela de los medios de comunicación con ese aire de superioridad con el que los románticos de otros tiempos enjuiciaban un mundo que pretendían arrasar con el ímpetu de su ardiente novedad.…  Seguir leyendo »

La única ventaja que parece tener la irrupción del populismo en la escena española es que los representantes del consenso de 1978 y, en especial, quienes personifican el centro-derecha habrán de debatir sobre cuestiones de principio, sobre aquellos valores, anteriores a la definición de programas y estrategias, en que se fundamenta el sentido de nuestra sociedad. La crisis ha causado un inmenso desorden moral, un desmayo ético, una pérdida de referencias que han sumido a buena parte de los ciudadanos no solo en las ásperas penalidades materiales de una depresión, sino también en una indefensión cultural profunda. Como si a la merma de ingresos y de puestos de trabajo y a la quiebra de un horizonte de bienestar económico se hubiera añadido la carencia de los recursos identificadores que permiten al hombre considerarse miembro de una comunidad civilizada.…  Seguir leyendo »

Algunos episodios judiciales recientes nos han permitido ver tanto la capacidad de unos para perdonar las ofensas sufridas como la de otros para pedir perdón por las cometidas. La absolución final de Rita Maestre puede alegrarnos sea cual fuera nuestra opinión sobre la gravedad de los hechos y a pesar de nuestra inmensa preocupación por su significado profundo, que, claramente, va más allá de la conducta de una joven en una circunstancia muy concreta de edad y de ambiente ideológico. La petición de disculpas y la aceptación de las mismas por los más altos representantes de quienes podían sentirse directamente agredidos por aquellos hechos, deberían ser suficientes para todos.…  Seguir leyendo »

Hace dos meses, diversos cargos públicos nacionalistas catalanes manifestaron su decisión de ir a trabajar el Día de la Hispanidad. Hace unos pocos días, representantes de lo que, en grosera manipulación metafórica del lenguaje político, se empeñan en llamar fuerzas emergentes han afirmado que irían a trabajar el día 6 de diciembre, porque nada hay que celebrar en esta fecha. No debería sorprendernos que quienes han hecho de la hipertrofia simbólica y la provocación sus formas habituales de confundir representación y algarabía presten tan denodada atención a los rituales cívicos en los que las sociedades democráticas buscan los elementos de su reconocimiento cohesionador y su imagen de comunidad.…  Seguir leyendo »

Emile Zola publicó el segundo volumen de Les Rougon-Macquart con el título de La curée, traducido al español como La jauría, nombre que oscurece en cierta medida el sentido dado por el escritor francés a su novela. Si La taberna era, en realidad, L’assomoir, traducible por un lugar para beber pero también como mazazo y aturdimiento que pretende reflejar una condición moral, La curée es la feroz matanza y reparto de trozos del animal cazado entre los perros que le han seguido el rastro. Es acorralamiento y destrucción.

Y la historia de Aristide Saccard, abriéndose paso en el París del Segundo Imperio es la crónica de una vileza prolongada en el tiempo, de una carencia de escrúpulos inaudita que incluirá, en su búsqueda del poder, la aniquilación emocional de Renée, su joven, indefensa y temeraria esposa.…  Seguir leyendo »

Quienes hablan de liquidar el «régimen de la Transición» no se refieren solamente a una trama de instituciones, un orden de garantías y un campo de libertades que los españoles izamos como sistema constitucional y símbolo de la superación de cuarenta años de escasa ejemplaridad nacional. Tampoco aluden a la firmeza con la que quisimos entonces escapar de esa maliciosa reputación de comunidad sin futuro, que no se soportaba a sí misma y que había hecho de su falta de conciencia patriótica y de su pobre solidaridad nacional su forma de vida. Lo que niegan estos descubridores de mediterráneos resecos, estos torvos muchachos que no son jóvenes, sino que carecen de una edad verdadera al cabalgar las viejas pesadillas de Occidente sin disponer siquiera de la ingenuidad con que fueron soñadas por las generaciones anteriores, es el principio mismo de la reconciliación nacional, sobre el que se consiguió levantar el orden político que rechazan.…  Seguir leyendo »

Desde que empezó esta crisis nacional –lo que no significa disputa de territorios, sino agresión a nuestro vigor cívico y cohesión social–, miramos alrededor, en busca de lo que siempre atemperó las turbaciones sufridas por España: un mundo cultural ajeno a las pataletas corporativas, los manifiestos oportunistas y las fotos de familia para medrar a la sombra del poder. En su memorable libro traducido como «La traición de los intelectuales» Julien Benda denunció los hábitos perversos de la intelectualidad francesa en años de una militancia más leal a las razones del partido que a la defensa de la verdad. Hoy podría titularse una nueva evasión moral de quienes deberían sentirse convocados para intervenir en los graves problemas de España, como verdaderamente corresponde a quienes han hecho de la meditación y el rigor del análisis su profesión.…  Seguir leyendo »

Algunos lectores me han venido interrogando estos días por el contenido de mi artículo «El expolio de la cultura en España». Me sugieren que debería concretar más lo que ha sucedido en el sistema educativo desde el inicio de la Transición, para que las dimensiones de esta tragedia puedan ser contempladas sin metáforas compasivas ni distanciamiento resignado. También me apuntan con algo de mordacidad que no culpabilice tanto a los políticos de la hecatombe de nuestro sistema educativo y que tenga en cuenta que la liquidación del saber humanístico es producto de un ciclo de la historia entre cuyas consecuencias se encuentra la construcción de un nuevo perfil del hombre civilizado de Occidente.…  Seguir leyendo »

La crisis integral que vive España ha tenido una sola y amarga ventaja: la de exteriorizar la corrupción cultural oculta bajo la piel de una bonanza económica despreocupada de la justicia, y silenciada por el arrullo de una apatía cívica que se confundía con la moderación. Esta nación ha sido despertada de su indolencia y ha contemplado su propia desnudez moral en el espejo del fracaso de su modo de vivir. Mucho me temo que el baño de realidad que estamos sufriendo no podrá convertirse fácilmente en una duradera y profunda recuperación de la lucidez. En el camino de ese despojo de valores, de ese adelgazamiento de creencias y de esa alergia al rigor intelectual por los que ha transitado España en el cruce de dos siglos, han quedado demasiados recursos de nuestra civilización, que ahora nos serían necesarios para recuperar el temple con que abordar unos tiempos decisivos.…  Seguir leyendo »

Hizo bien Rajoy advirtiendo al portavoz del PNV en el debate de investidura de que era imposible ponerse de acuerdo en una cuestión de sentimientos, porque cada cual tiene los suyos. Pero no hizo tan bien el candidato popular cuando concentró toda su defensa ideológica de su propuesta para España en una estéril apelación a la igualdad de los españoles, a la unidad territorial o a la soberanía nacional. Cada uno de estos aspectos es un factor indispensable para que la democracia sea digna de ese nombre y no he dejado de decirlo en esta misma página al abordar nuestros problemas de afirmación nacional.…  Seguir leyendo »

Cuando el siglo XX emprendía su atormentado viaje por la historia, España vivió en la atmósfera tensa de un golpe de conciencia. Los intelectuales formados en la tradición regeneracionista y alimentados por el ejemplo literario y crítico del grupo del 98, lanzaron el grito con el que el joven Ortega deslumbró a sus contemporáneos: «Dios mío, ¿qué es España?». Aquella promoción culta, aquella vanguardia de ciudadanos plenamente insertos en la lógica de su tiempo, animó un debate de altura sobre todos los aspectos de la grave interrogación del catedrático madrileño. La reforma política, la modernización económica, la apertura de la universidad a las corrientes científicas europeas, la meditación sobre el lugar de España en la historia y la exigencia de construir una empresa colectiva que permitiera a los españoles de hace cien años confiar en la pervivencia nacional.…  Seguir leyendo »

Ostentar el título de representante de la soberanía nacional es mucho más que disponer de una certificación de las Cortes. Es mucho más que haber sido elegido por los españoles el 26 de junio en una confrontación de propuestas entre las que optaron los ciudadanos. Es, desde luego, mucho más que anotar en nómina los ingresos derivados del cargo y que ocupar un escaño en cualquiera de las dos cámaras. Ser representante de la soberanía nacional es todo eso como instrumento, pero es mucho más como exigencia moral y política respecto de una comunidad sometida a las zozobras con las que nos está poniendo a prueba el siglo XXI.…  Seguir leyendo »

El siglo XXI, tan procaz en su capacidad de escupir conceptos, métodos y convicciones que nos parecían elementales a los pobladores del siglo XX, ha sentenciado a muerte también la clásica alternativa que Weber ofreció a los dirigentes políticos. Ya no tienen que escoger entre una ética de la convicción y una ética de la responsabilidad. –¡Cómo huelen a siglo XX, a tradición severa, a compromiso moral, a sentido de Estado y a rigor ideológico estas palabras!–. Ahora, como hemos podido observar entre desplantes, aspavientos, argucias de listillos y picaresca de trastienda, quienes encarnan institucionalmente la soberanía nacional solo están dispuestos a elegir entre la ética de la visibilidad y la ética de la duración.…  Seguir leyendo »